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| 4/17/1995 12:00:00 AM

LA ULTIMA MUERTE DE TIROFIJO

Tantas veces se ha anunciado el deceso de Manuel Marulanda, que en la primera ocasión en que las Farc divulgaron el hecho, nadie les creyó.

EL REPICAR DEL TELEFONO rompió el silencio de la sala de redacción de la cadena radial Super. Eran las 11 de la mañana del pasado viernes y el jefe de redacción, Rodrigo Silva, contestó rápidamente. Un hombre, que se identificó como Iván Márquez, uno de los más reconocidos jefes del secretariado de las Farc, le dijo que tenía una información importante. EL periodista le dijo a su interlocutor que iba a grabar y que esperara un momento. Márquez le dijo que se volvería a comunicar porque no queria que lo interceptaran. Cumplió su palabra y se inició un accidentado diálogo que se interrumpió en siete ocasiones. Al final, el presunto guerrillero contó la noticia: Manuel Marulanda, Tirofijo, comandante de esa organización subversiva, el insurgente más viejo de América, había muerto en Granada, en el Meta, de un ataque cardíaco.
La emisora divulgó la primicia y esta se regó como pólvora. Los medios -que sabían que dos días atrás en esa región el Ejército había chocado con la columna de seguridad de Tirofijo y eliminado a 10 guerrilleros- se dieron a confirmar la noticia.
Pero la muerte de Marulanda se tornó esquiva porque el Ejército, que en ocasiones anteriores había sido el primero en promover esas versiones, se quedó callado y, por el contrario, se encargó de restarle crédibilidad a Márquez. Al mismo tiempo, el ministro de Defensa, Fernando Botero, dijo que se trataba de un montaje de la guerrilla, que quería bajarle la presión a la ofensiva militar en el sur del Meta.
No obstante, el DAS se encargó de hacer que la espuma subiera y al promediar la tarde dijo que el hombre que llamó a Super era Iván Márquez. El organismo de seguridad se basó en un banco de voces que fue analizado con sofisticados aparatos electrónicos.
Sin embargo, después de confrontar numerosas fuentes, el servicio de inteligencia militar comprobó que era un montaje. Primero, porque fuentes cercanas a la organización dijeron que hay planes concretos para informarle al país en caso de que ocurra el deceso de su comandante. Segundo, porque muchos periodistas que han dialogado con Márquez no dudaron en afirmar que el impostor utilizó palabras que desdicen del lenguaje empleado por los comandantes de las Farc, a quienes se les atribuye gran fluidez para expresarse. Las dudas crecieron cuando el hombre que llamó a la emisora se refirió al jefe y caudillo de la organización, porque esas palabras, según los entendidos, fueron abolidas por Márquez de su vocabulario. Además, el impostor se equivocó al suministrar la edad de Tirofijo y dio como seguro que el comandante de las Farc estaba ingiriendo alucinógenos.
Al caer la noche, voceros del Ejército les contaron a los medios de comunicación que luego de confrontar las voces concluyeron que el verdadero Iván Márquez no llamó a la emisora. "La voz es como la huella digital y ya tenemos aparatos para cotejarla. En este caso las posibilidades eran de un 50 por ciento, es decir, habrá duda total sobre la credibilidad de la versión", le dijo a SEMANA un alto oficial del Ejército.
Lo curioso de este episodio es que a diferencia de lo que pasó con Jacobo Arenas hace cuatro años y medio, el hecho de que Tirofijo esté vivo o muerto no cambia las cosas en Colombia.
Pero si se confirma la muerte de Marulanda, habrá sido una derrota tanto para él -que duró 40 años en las montañas y nunca logró tomarse el poder- como para el Ejército, porque uno de los hombres más buscados de la historia reciente se le murió de muerte natural.
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