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| 8/29/1994 12:00:00 AM

LA VENGANZA DE LA CORTE

Con la sorpresiva elección de Alfonso Valdivieso, la Corte Suprema se sacó un clavo con Gaviria y otro con la Constituyente.

El martes 26 de Julio, a la 1 y 45 de la tarde, Alfonso Valdivieso iba en su carro particular rumbo a la Clínica Shaio a visitar a su madre, Mercedes Sarmiento, quien se encontraba bastante delicada de salud, cuando se enteró por las emisoras de que la Corte Suprema de Justicia lo acababa de elegir Fiscal General de la Nación.
Aunque para medio país su elección resultó sorpresiva, la verdad es que Valdivieso siempre había querido ser Fiscal General. En efecto, a mediados de febrero de 1992 y poco después de haber dejado el Ministerio de Educación, el presidente César Gaviria le preguntó si podía tenerlo en cuenta para integrar la terna que debía enviar a la Corte Suprema para que eligiera al primer Fiscal General. Valdivieso le dijo que sí, pero al final, su nombre no llegó a estar en la tripleta. Gaviria y su entonces ministro de Justicia, Fernando Carrillo, integraron la terna con Hugo Escobar Sierra, Guillermo Salah Zuleta y Gustavo de Greiff, y la Corte se inclinó por este último.
A principios de la semana pasada, a pocas horas de que la Corte eligiera al segundo Fiscal General, las perspectivas de Valdivieso, quien en esta ocasión había terminado en la terna, eran más bien negras y todo indicaba que el ex ministro iba a ser derrotado una vez más.
El diario El Tiempo, en su edición del martes 26, día de la votación en la Corte, llegó a decir que se iba a presentar un voto-finish, pero sólo entre el procurador Carlos Gustavo Arrieta y el ex constituyente Juan Carlos Esguerra. El Espectador, por su parte, había limitado sus cábalas a estos dos nombres. Y SEMANA había dicho que Valdivieso no era más que el comodín de la terna. Todos los medios de comunicación habían hecho pronósticos similares. De ahí que la sorpresa fue general cuando se conoció el resultado: 15 votos por Valdivieso, tres por Esguerra, uno por Arrieta y uno en blanco.
Como noticia es que un hombre muerda a un perro y no que un perro muerda a un hombre, la sorpresiva elección de Valdivieso se creció como tema, al mismo tiempo que empezaron a surgir toda clase de rumores y consejas en torno de a las razones que podían explicar lo sucedido.

PUERTA A PUERTA
Valdivieso comenzó su campaña de una manera simple: en vista de que todos los medios lo presentaban como un candidato sin opción alguna, decidió visitar uno a uno a todos los magistrados para explicarles su hoja de vida y las razones por las cuales debían elegirlo. En principio, algunos de los miembros de la Corte se molestaron con esa labor, pero poco a poco los fue conquistando este hombre sencillo y afable, que sentaba su diminuto cuerpo al otro lado de sus escritorios y les hablaba de la validez de su aspiración.
Mientras Valdivieso hacía una campaña puerta a puerta, Esguerra consideró que carecía de presentación realizar una intensa actividad de lobbying, y Arrieta tomó un camino intermedio: no quiso cabildear personalmente, pero confió su campaña en el interior de la Corte a algunos magistrados amigos.
Pocos días antes de la fecha fijada para la elección, comenzaron, como suele suceder en la Corte cuando se avecinan decisiones de este tipo, las consultas y contactos informales entre los magistrados. Con ello comenzó a darse el tradicional juego de las alianzas y los acuerdos. Pero a pesar de que en sus entrevistas personales, Valdivieso había dejado entre los magistrados una buena impresión, sólo dos fichas parecían estar en la mesa: las de Arrieta y Esguerra.
Esto se explicaba en parte por la forma como había sido integrada la terna. Cuando quedó en claro que Gustavo de Greiff debía retirarse de la Fiscalía por haber llegado a la edad de retiro forzoso, Gaviria consideró que debía consultar con el presidente entrante Ernesto Samper la conformación de la terna. A principios de julio, ambos acordaron un mecanismo para designar a los tres candidatos. Uno lo pondría Gaviria, el otro Samper y el tercero lo escogerían por consenso. Fue así como Gaviria lanzó a Arrieta y Samper, a Esguerra. Para el tercer nombre, Gaviria propuso al ministro de Justicia, Andrés González, y Samper al ex procurador Alfonso Gómez Méndez. Nunca se pusieron de acuerdo.
El miércoles 6 de julio Samper optó por enviarle a Gaviria una lista de cinco candidatos, para que el primer mandatario escogiera entre ellos a los tres que propondría a la Corte. Aparte de Arrieta y Esguerra, estaban el futuro ministro de Justicia, Néstor Humberto Martínez, Gómez Méndez y Valdivieso. Gaviria seleccionó a Arrieta, Esguerra y Martínez, pero cuando los consultó sobre su inclusión en la terna, este último le dijo que prefería ser ministro. Fue entonces cuando Gaviria incluyó a Valdivieso.
Esta historia trascendió, y por eso cobró fuerza la idea de que Esguerra y Arrieta eran los únicos opcionados. En esas condiciones, a Valdivieso prácticamente le tocó arrancar de cero. Contaba con la ayuda de su amigo personal el ex ministro de Justicia Jaime Giraldo Angel, quien aún conserva. de su época de magistrado de la Corte, cierta influencia en ésta. Otro aliado era el magistrado Esteban Jaramillo, su ex compañero de universidad.
Su ayuda le permitió ganar simpatías, pero no votos. Al comenzar la semana, y apenas 24 horas antes de la votación citada para el martes 26, las cuentas de los magistrados colocaban a Esguerra como puntero con 10 votos contra ocho de Arrieta y sólo dos de Valdivieso.

A FAVOR Y EN CONTRA
El martes en la mañana estas cuentas se mantenían y parecía evidente que la polarización entre Esguerra y Arrieta impediría que uno de los dos alcanzara la mayoría. Para ellos, fue el principio del fin. Los amigos de Valdivieso, conscientes de que sería imposible desempantanar el proceso en favor de uno de los dos favoritos, decidieron convertir en fortaleza lo que hasta ahora había sido su principal debilidad. Era cierto que Arrieta tenía a Gaviria de padrino y Esguerra a Samper. Pero, ¿no era acaso hora de que la Corte diera una demostración de independencia, eligiendo precisamente al que no tenía padrino ni en el presidente saliente ni en el entrante?
De pronto, las mismas condiciones que habían colocado a Arrieta y a Esguerra en la pelea, comenzaron a sacarlos de ella. La Corte Suprema había tenido más de una confrontación con Gaviria, y algunos magistrados pensaron que debían sacarse el clavo descartando a su candidato. Contra Samper nada tenían, pero sí contra Esguerra, quien como constituyente había jugado un papel decisivo en la creación de la Corte Constitucional que implicó la desaparación de la sala constitucional de la Corte Suprema. A estos argumentos los amigos de Valdivieso agregaron el concepto de que "Valdivieso ha sido el único que ha tenido la deferencia de venir a mostrarnos su hoja de vida y a hablar con nosotros".
Fue así como en las reuniones informales del martes, que debían servir para preparar la elección, Valdivieso comenzó a sumar puntos mientras sus dos rivales restaban. Ya no sólo eran considerados como poco independientes. sino que, en el caso de Arrieta, algunos magistrados cuestionaron su excesivo protagonismo. "La Corte está harta de algunos altos funcionarios de la Fiscalía que se la pasan ante las cámaras y micrófonos. Se ha llegado al extremo de convertir la Justicia en un espectáculo. Nada nos garantizaba que con el doctor Arrieta las cosas fueran a ser diferentes" le dijo a SEMANA un magistrado después de la elección.
No era lo único en contra de Arrieta. Algunos magistrados plantearon que en su paso por el Ministerio Público, solía prenderle una vela a Dios y otra al diablo. Otros dijeron que había sido un funcionario del bolsillo de Gaviria. Derrotarlo, concluyeron, era dar una clara y oportuna señal de rechazo a su gestión.
Contra Esguerra también surgieron objeciones. Aparte de su papel en la Constituyente, se ventiló el problema de que algunos de los actuales magistrados de la Corte habían llegado a ella por cuenta de que el padre de Esguerra, José María Esguerra Samper las había ayudado a elegir en los tiempos de la cooptacion.
A media mañana, los amigos de Valdivieso comprendieron que el pastel estaba cocinado. Incluso Quienes no parecían muy convencidos, comprendieron para dónde estaba soplando el viento y decidieron acompañar al ex ministro, quien terminó batiendo por amplísimo margen a sus contendores.

¿QUE LE ESPERA?
La idea que los magistrados tenían de Valdivieso cuando la terna se conoció. no difiere mucho de la que tenía y sigue teniendo la opinión pública: un hombre más bien discreto y apocado, poco conocido por su actividad como jurista y quien, para algunas personas, había basado su carrera de político casi exclusivamente en ser primo hermano de Luis Carlos Galán. Su paso por el Senado y luego por el Ministerio de Educación no marcó nunca grandes hitos.
No obstante, sus amigos más cercanos y algunos de quienes lo conocen en Bucaramanga, sostienen que esta Imagen no necesariamente corresponde a la realidad. Aunque nadie lo considera brillante en materia jurídica, todos reconocen que es estudioso y juicioso. "Es la típica hormiguita disciplinada y perseverante que hace su trabajo sin hacer mucho ruido ", dijo a SEMANA un dirigente gremial de Santander. Otra fuente cercana al ex ministro lo definió como "un hombre que con su nadadito de perro logra lo que se propone ".
Algo de razón deben tener esos amigos porque lo cierto es que en su campaña por la Fiscalía, Valdivieso mostró todas aquellas cualidades que nadie le reconocía hasta la semana pasada: audacia, habilidad, capacidad de lobbying y grandes dotes de manzanillo.
Para algunos, la sorpresa no fue sólo su elección. Lo fueron aún más sus primeras declaraciones. Propuso de frente aumentar las penas contra los narcotraficantes y hacer ajustes a la política de sometimiento. Anunció que enfilaría las baterías investigativas de la Fiscalía contra los jefes del cartel de Cali y se refirió a las actividades de éstos como terroristas, no porque pongan bombas, sino por la forma como han corrompido e infiltrado las principales instituciones del país. "Eso -dijo- también es terrorismo". El contraste con De Greiff no pudo ser mayor.
Pero lo cierto es que la razón de tanta sorpresa con las primeras salidas de Valdivieso es que en Colombia la gente tiene poca memoria y no recuerda que Valdivieso tuvo, en los días más duros del narcoterrorismo, salidas valientes. En diciembre de 1989, fue uno de los pocos miembros de la Comisión Primera del Senado que se opuso a la propuesta de algunos congresistas de incluir un plebiscito sobre la extradición en la reforma constitucional que Virgilio Barco trataba de sacar adelante en aquellos días. La actitud de Valdivieso y la del entonces ministro de Gobierno, Carlos Lemos, evitaron que esa iniciativa, a todas luces una trampa de 'Los Extraditables' que terminó por hundir la reforma, se convirtiera en realidad.
Valdivieso tiene por delante un gigantesco desafío. Cuenta con dos años para demostrar que lo de la semana pasada no fue un golpe de suerte y que es capaz de manejar la Fiscalía con la misma habilidad que le permitió alcanzar ese cargo. -
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