Martes, 2 de septiembre de 2014

El resto de las acciones de InterBolsa está distribuido en diversos inversionistas. La comisionista se encuentra inscrita en la Bolsa de Valores de Colombia. Por decisión de la Superintendencia Financiera, el viernes se suspendieron por cinco días las transacciones con este título. El jueves pasado cayó 30 por ciento. Víctor Maldonado, 30%

| 2012/11/03 00:00

La verdad sobre la comisionista InterBolsa

Durante años a InterBolsa todos los negocios le habían salido a la perfección hasta que llegó el día en que algo le falló. La mayor comisionista del país fue intervenida por el gobierno. ¿Qué pasó?

En el mejor momento de la economía colombiana, cuando nadie habla de crisis y por el contrario todos se alistan para festejar un buen 2012, InterBolsa, la firma comisionista más grande del mercado, fue intervenida por el gobierno.

Ocurrió sorpresivamente a las tres de la madrugada del viernes, cuando la Superintendencia Financiera expidió la resolución para ordenar la toma de posesión de la sociedad comisionista. La decisión se precipitó tras verificar que el día anterior InterBolsa incumplió el pago de una de sus obligaciones con el Bbva por la suma de 20.000 millones de pesos. Para un corredor de bolsa incumplirle a un acreedor es considerado una falta gravísima que amerita intervención inmediata.

El jueves había sido un día crítico para esta firma. Tuvo que reconocer, a través de un comunicado, que los rumores que venían circulando sobre sus problemas de liquidez eran ciertos. El hecho provocó que la acción de la compañía se desplomara 30 por ciento en la Bolsa de Valores de Colombia.

La verdad es que la comisionista no llegó a esta situación de la noche a la mañana. Desde hace varias semanas el mercado bursátil estaba nervioso por un negocio muy grande en el que participaba InterBolsa. Se trata de las operaciones que en el argot financiero se conocen como 'repos', que consisten en la compra y venta de títulos valores para obtener liquidez.

En este caso, los títulos en cuestión son acciones de Fabricato, una textilera que el año pasado perdió más de 5.600 millones de pesos.

El negocio es difícil de entender, pero básicamente consiste en que InterBolsa había hecho una apuesta enorme por Fabricato, sobre la base de que el precio de la acción de la textilera iba a aumentar sustancialmente. En un inicio eso sucedió y la acción pasó de 30 pesos a casi 90.

En problema surgió cuando el mercado comenzó a desconfiar de que Fabricato pudiera valer eso. El 'repo' es un complejo engranaje con muchas piezas, que depende básicamente de la credibilidad que los inversionistas le den a la evolución del precio. Si se llega a pensar que está inflado artificialmente, se bloquea la circulación del título y todo el andamiaje se viene abajo.

Eso fue lo que pasó con los 'repos' de Fabricato, de los que está inundado. El 80 por ciento de las acciones en circulación de la textilera, por un valor del orden de 300.000 millones de pesos, están metidos en ese andamiaje. Y en el centro de toda esa operación está InterBolsa como intermediaria.

Esto se ha traducido en que muchos han comenzado a pedir que les devuelvan la plata en lugar de renovar la operación, que es lo que usualmente sucede y lo que le conviene a InterBolsa. Después de hacer esfuerzos para devolverle a todo el que desconfiara, la semana pasada se rompió la cuerda y el gobierno tuvo que intervenir.

El problema no era ajeno a las autoridades. Desde hace varias semanas, la Superintendencia Financiera y la Bolsa de Valores de Colombia venían acompañando a InterBolsa en la búsqueda de solución al problema de liquidez. Entre las salidas que se plantearon estaban créditos bancarios y hasta un socio para la firma, pero nada dio resultado, lo que terminó de poner más nervioso al mercado.

Hay que señalar que a pesar de la restricción de liquidez, la comisionista venía operando normalmente. El presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, Juan Pablo Córdoba, ratificó que InterBolsa ha venido honrando todas sus obligaciones. El superintendente financiero, Gerardo Hernández, aclaró que los problemas son de liquidez y no de solvencia, algo que sería mucho más grave. De hecho, la sociedad comisionista tiene un patrimonio de 139.470 millones de pesos y su nivel de solvencia es 21,72 por ciento, por encima del 9 por ciento exigido por las autoridades.

Pero como un problema de liquidez temporal en una firma de bolsa se puede convertir en un hueco mayúsculo si no se para a tiempo, el gobierno prefirió adelantarse. La idea es que un agente especial designado por el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, Fogafín, consiga recursos para que la firma retome sus operaciones en condiciones normales y los inversionistas obtengan el pago total o parcial de sus acreencias. Probablemente lo que siga ahora será la venta de algunos negocios del Grupo InterBolsa que desde ya la firma está ofreciendo.

Todo tiene un principio

Detrás del drama que vive hoy el mayor jugador del mercado bursátil colombiano hay una historia empresarial de la que hablan todos, para bien o para mal.

Esta comisionista maneja el mayor volumen negociado de deuda pública y privada, acciones y derivados en el mercado local, con una participación cercana al 25 por ciento. Es quizás el más importante actor en el mercado, pues da liquidez a muchas de las firmas. Uno de sus competidores dice que prácticamente todas las comisionistas pasan por InterBolsa. Es de lejos la firma más grande del mercado pues representa el 32 por ciento de los activos de las 29 que operan en el país.

Pero esto no siempre fue así. Cuando comenzó su historia, en 1991 en Medellín, InterBolsa era una firma pequeña, ubicada al final de la tabla de las comisionistas que entonces operaban en la Bolsa de Valores de la capital antioqueña. Su fundador fue Rodrigo Jaramillo un paisa de pura cepa con alma de empresario.

La historia de la firma cambió cuando Jaramillo se asoció con el economista Juan Carlos Ortiz, un polémico y muy talentoso comisionista bogotano que había sido expulsado en 1997 de la Bolsa de Valores de Bogotá por prácticas consideradas poco transparentes. Ortiz, -esposo de la presentadora Viena Ruiz- compró por aquel entonces la mitad de InterBolsa y comenzó a operar en Medellín, donde no tenía restricciones.

Aunque se le reconoce su habilidad como corredor de bolsa que va a la vanguardia de los últimos avances del mundo bursátil, Ortiz ha sido muy controvertido pues muchos lo ven como un jugador que está siempre en el límite. En el mercado se le considera el pionero de la llamada posición propia, que es la manera de apostar en el mercado de valores con los recursos de la compañía y obtener utilidades a partir de las compras y ventas de títulos que se hacen durante cada jornada.

Con Ortiz a la cabeza, InterBolsa se especializó en este tipo de operaciones, negociando títulos de deuda pública (TES) justamente en una coyuntura que le fue muy favorable y que le hizo ganar plata por montones. En esos años el gobierno se endeudó altamente, las tasas de interés comenzaron a caer y los TES se valorizaron y generaron enormes ganancias a la firma. Fueron los años dorados de InterBolsa, cuando se disparó y se convirtió en la mayor comisionista del país. Luego, el gobierno reglamentó la posición propia para limitarla, el endeudamiento público bajó y el negocio dejó de ser tan lucrativo. Pero la sociedad ya estaba en el curubito.

La consolidación y la expansión

Comenzando el siglo XXI, InterBolsa entró en una de las etapas más importantes de su crecimiento. Para los primeros años de 2000 a Jaramillo y a Ortiz se les unió el reconocido inversionista Víctor Maldonado quien capitalizó la firma y con esto InterBolsa dio el segundo brinco en su historia.

Maldonado es considerado un Midas en el mundo de los negocios, con un portafolio diverso de inversiones que van desde Foto Japón, la cadena de comida Archie's y el Hotel Santa Clara, entre otras.

Para 2001, al fusionarse las tres bolsas -Bogotá, Medellín y Occidente- en la Bolsa de Valores Colombia, hubo protestas por la presencia de Ortiz y este salió de InterBolsa, aunque para ese momento seguía siendo uno de los grandes accionistas.

Los años siguientes fueron de consolidación y crecimiento. En 2007, gracias a la fusión con Inversionistas de Colombia, la sociedad pegó otro salto gigantesco.

Pero la simple figura de comisionista de bolsa, con las restricciones propias de esta figura, no le permitía seguir creciendo. Por eso fue necesario buscar otros caminos y decidieron escindir a InterBolsa. Conformaron un holding que le dio mayor libertad para mover el capital y desde entonces se habla del Grupo InterBolsa, siendo la firma de comisionistas la que le generaba la liquidez de terceros (clientes) para el resto de los negocios.

El Grupo InterBolsa creció como espuma y adquirió participaciones en compañías como Coltejer, Fabricato, la Bolsa Mercantil de Colombia, la aerolínea Easy Fly, entre otros. Su portafolio de inversiones se expandió rápidamente.

La estrategia no solo era tener presencia en diversos sectores económicos, sino expandirse internacionalmente. Estados Unidos, Panamá y Brasil, formaron parte de la nueva geografía de InterBolsa. Una de las estrategias clave, fue ampliarse en el mercado brasilero, donde adquirió la firma comisionista Finabank (hoy InterBolsa Brasil) que ocupa el puesto 14 en el ranking de valores de ese país.

En todo este crecimiento ha tenido que ver la representación en Colombia del fondo Premium Capital Appreciation Fund N. V., constituido en Curazao por Juan Carlos Ortiz hace unos años. Un conocedor del grupo afirma que a través de este fondo se captan ahorros de personas naturales en Colombia que después son canalizados hacia la compra de acciones y otras propiedades para los accionistas de InterBolsa. Estas mismas acciones serían la base de los 'repos' que hoy están en entredicho.

Las relaciones entre Jaramillo y Ortiz han llamado siempre la atención de los analistas y los medios. Hace unos meses se especuló que el vínculo se rompió y que trataron de llegar a una negociación, pero no lo lograron. Se contrató a la banca de inversión Merrill Lynch para buscar un comprador de la sociedad cuyo precio según propietarios se acercaba a los 500 millones de dólares. Pese a que diversos inversionistas nacionales e internacionales miraron el negocio, nada se concretó.

Inclusive 24 horas antes de la intervención, todavía se buscaban acercamientos con la banca que pudieran salvarla de la decisión. Personas muy cercanas a la familia Jaramillo interpusieron sus buenos oficios con Davivienda, pero este banco, que inicialmente manifestó interés, cuando el andamiaje comenzó a temblar decidió correrse y el jueves por la noche se lo comunicó a Rodrigo Jaramillo.

Hoy el dueño mayoritario de InterBolsa es Víctor Maldonado, familia y asociados, con el 30 por ciento; los exempleados de Inversionistas de Colombia tienen el 15 por ciento; Rodrigo Jaramillo y familia el 15 por ciento; y Juan Carlos Ortiz el 2,8 por ciento. El resto está repartido entre diversos inversionistas. Paradójicamente Ortiz, el más controvertido de los socios no ha tenido ninguna participación en esta última etapa.

Al final de esta historia, la conclusión para algunos observadores del mercado es que se ha conformado un entramado de empresas de tal tamaño, que se han mezclado los intereses de los clientes con los propios del Grupo. Esto podría generar riesgo de conflicto de interés. "¿Yo apuesto por mí o por el cliente?" se preguntó un analista del mercado.

Rodrigo Jaramillo niega que exista esta posibilidad, porque las decisiones que toma la administración del holding son independientes de la firma comisionista.

No es un secreto que desde hace mucho tiempo, InterBolsa está de boca en boca en el mercado. El vertiginoso crecimiento de este grupo ha despertado toda clase de suspicacias y hay quienes piensan que han querido abarcar tanto que lo que están viviendo hoy es una muestra de lo que dice el refrán popular "la ambición rompe el saco".

Para otros, el éxito de InterBolsa ha generado envidias entre algunos competidores que le han hecho mal ambiente y que hoy estarán frotándose las manos.

Lo cierto es que el episodio con los 'repos' de Fabricato le amargó la navidad a más de uno. Dependiendo de cómo se gestione a partir de ahora la firma comisionista habrá más o menos damnificados. Se da por descontado que los propietarios de InterBolsa van a perder sumas muy importantes para honrar sus compromisos con sus clientes. El escenario ideal es que durante la reestructuración aparezca un comprador que asegure la liquidez para que ningún cliente pierda un centavo. El peor escenario sería una liquidación, esto es muy improbable porque el gobierno, que es el más interesado en la estabilidad financiera del país, le ha pedido a los bancos que apoyen a InterBolsa durante el chaparrón. El mismo día de la intervención por solicitud del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, gestionaba que un pool de bancos le tirara un salvavidas a la firma.

Rodrigo Jaramillo cree que saldrán adelante, pero reconoce que asumió un excesivo riesgo con la alta concentración de los 'repos' de Fabricato, que el mercado los castigó y que hoy está pagando las consecuencias de su decisión.

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