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| 6/20/2004 12:00:00 AM

La víctima

El incidente en el que policías y soldados se enfrentaron en el sur de Bogotá terminó con la carrera de la mayor Dennis Rodríguez. Esta es la historia de una injusticia.

El martes de la semana pasada debía ser uno de los días más felices en la vida de la mayor Dennis Rodríguez. Ese día iba a ascender al grado de teniente coronel de la Policía Nacional. Iba a ser un escalón más en su carrera y el reconocimiento a una brillante trayectoria de 20 años en la institución. Sin embargo, lo que ha debido ser un día de celebración y felicidad fue uno de los momentos más dolorosos en la vida de la mayor Rodríguez. El viernes 11 de junio, tres días antes de su ascenso, fue notificada de que había sido llamada a calificar servicios. La habían retirado de la Policía.

A tan sólo 72 horas de recibir sus insignias, le entregaron un escueto comunicado de dos párrafos en el que le informaban que no iba a ascender y que sus dos décadas de servicio acababan de terminar. Aunque la comunicación no explicaba los motivos de una decisión tan radical la mayor, al igual que sus colegas policías y los ciudadanos de la comunidad con la que trabajaba, tenían claro el motivo. El ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, decidió que la cabeza de la mayor debía ser el precio a pagar por un bochornoso incidente protagonizado entre miembros del Ejército y la Policía.

Los hechos que le costaron la carrera a la mayor Rodríguez ocurrieron al caer la tarde del pasado sábado 8 de mayo. Ese día dos policías del CAI de Ciudad Berna, al sur de Bogotá, acudieron a un sector de esa localidad para atender una llamada que denunciaba un posible robo. Cuando se dirigían hacia el lugar se encontraron con que soldados adscritos al Batallón Ayacucho tenían acordonadas varias cuadras porque, según dijeron, estaban realizando operativos de registro en el sector.

Cuando los policías intentaron pasar por donde estaban los militares para acudir al sitio del robo, éstos les dijeron que no podían cruzar. Tras una breve discusión los policías pasaron el cerco militar, atendieron el caso y regresaron a su CAI. Unos minutos más tarde un sargento del Ejército de apellido Muñoz, acompañado por seis soldados, llegó hasta el CAI y les dijo a los policías que tenían la orden de decomisar la moto porque no habían respetado el cerco militar.

Los policías se comunicaron con la comandante de la estación del barrio Restrepo, la mayor Rodríguez, y le informaron del caso. "Fui hasta el CAI y me reuní con el sargento. Yo no creí que la situación fuera en serio y empecé a hablar y a explicarle al sargento por qué no podían incautar una moto de la Policía", recuerda la mayor. Hasta ese momento la situación era cordial y la oficial y el suboficial del Ejército ingresaron al CAI para dejar registrado en la minuta lo que estaba sucediendo.

De un momento a otro llegó el subteniente del Ejército Luis Fernando Rendón Barrios acompañado por 20 soldados. Entró al cubículo y comenzó a insultar y a regañar al sargento Muñoz por no haberse llevado la moto. La mayor le pidió al subteniente que se identificara y éste se negó y le respondió con palabras de grueso calibre. "Me paré y le pedí que se saliera del CAI, pero con la culata del fusil me dio un golpe en el pecho. Cuando yo retrocedí por el golpe él desaseguró el fusil , lo cargó", dijo a SEMANA la mayor. El sargento Muñoz le recriminó al subteniente por lo que acababa de hacer, le pidió que se calmara y salió del CAI. Los policías que estaban en el lugar trataron de impedir que otros soldados ingresaran al cubículo y comenzó un forcejeo entre los ocho policías y los 20 soldados.

Desconcertada y golpeada, la mayor llamó desde el interior del CAI y pidió refuerzos. La gente del concurrido sector comenzó a acercarse y a defender a los policías de los soldados. El subteniente Rendón salió del CAI y les ordenó a sus hombres desasegurar y 'montar' sus fusiles.

Uno de los primeros en llegar fue el mayor de la Policía Rubén Darío Osorio, quien iba con una cámara de video para registrar lo que estaba ocurriendo. Cuando los soldados lo vieron grabando intentaron quitarle la cámara y le pegaron un 'culatazo' con un fusil que le abrió la cabeza. Cuando el subteniente Rendón vio que comenzaron a llegar más policías, entre ellos dos coroneles, les ordenó a algunos de sus soldados rodear el CAI con las armas montadas sin importarle que, aunque eran de la Policía, se trataba de oficiales superiores.

Adolorida por el golpe, la mayor salió hasta la puerta del CAI para intentar calmar los ánimos entre los soldados y policías que estaban insultándose. En ese momento llegó una ambulancia pedida por la gente del sector y se llevó a la mayor Rodríguez y a Osorio, a quienes el Instituto de Medicina Legal les dictaminó cuatro y 10 días de incapacidad respectivamente. Un coronel del Ejército que llegó hasta el lugar logró calmar a sus hombres y después de media hora de insultos y golpes la situación finalizó.

Varios de los vecinos del lugar habían grabado con sus cámaras de video todo lo que había ocurrido. Algunos de estos llegaron a los medios de comunicación y el episodio salió en todos los noticieros durante el fin de semana. En su momento, los altos mandos policiales y militares optaron por guardar silencio frente a este insólito incidente. Durante los siguientes cuatro días fue poco lo que se volvió a hablar del asunto.

La mayor continuó con su trabajo normalmente, pero el jueves 13 de mayo se enteró por los medios de comunicación que el Ministerio de Defensa había expedido un comunicado de prensa que ordenaba la destitución de todos los implicados en el incidente, aunque no se mencionaron los nombres de quiénes serían retirados del Ejército ni quiénes de la Policía. El comunicado puso de nuevo el tema sobre el tapete. Pero acto seguido, cuando los periodistas le preguntaron al Ministro de Defensa quiénes serían los destituidos, el alto funcionario respondió que había tomado una decisión apresurada. Algunos interpretaron ese 'reversazo' como una señal de que ninguno de los miembros de la Policía y el Ejército serían destituidos. Pero no fue así.

El miércoles 19 la mayor Rodríguez y el mayor Osorio fueron citados al despacho del Ministro de Defensa. Uribe escuchó las versiones de lo ocurrido y tras preguntar por qué lo medios de comunicación se habían enterado del incidente, les dijo a los dos oficiales que él ya había tomado una decisión y era necesario sentar un precedente para evitar que algo así volviera a ocurrir. "Yo no entendía por qué tenía que tomar medidas contra nosotros considerando que habíamos sido los agredidos, afirmó la mayor Rodríguez, le dije que si de todas formas se trataba de sentar precedentes lo hiciera conmigo y no con mis demás compañeros ya que, frente a una eventual destitución, ellos eran cabezas de familia y quedarían en la calle. Con ironía me dijo que era muy noble de mi parte", dijo. La suerte estaba echada. Tres semanas después de esa reunión el nombre de la mayor, que estaba incluido en la lista para ascenso, fue retirado del decreto que debe firmar el Ministro de Defensa y fue llamada a calificar servicios. Ni la Policía ni el Ministerio de Defensa se pronunciaron sobre el caso de la mayor ya que simplemente hicieron uso de la facultad legal que le permite al gobierno no llamar a curso de ascenso a un oficial sin tener que dar ningún tipo de explicación.

A pesar de ser una de las víctimas, la mayor Rodríguez fue la única destituida por el enfrentamiento. Ninguno de los miembros del Ejército involucrados corrió igual suerte o fue sancionado, incluido el subteniente Luis Fernando Rendón, quien golpeó a una mujer que además era una oficial superior de la Fuerza Pública. La mayor ya anunció que va a demandar a la Nación por lo que considera una injusticia. Este episodio reforzó en el interior de la Policía la sensación de que el Ministro de Defensa tiene una preferencia por el Ejército.
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