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| 11/13/2014 8:40:00 PM

La violencia política que azota a Yumbo

El municipio vallecaucano es epicentro de una serie de crímenes de dirigentes en los últimos diez años.

Esta historia tiene un muerto, dos hermanas víctimas de atentados y bajo la lupa a un alcalde y a una representante a la Cámara. Todos del partido Alianza Verde.

Eran las 9:20 de la noche cuando dos sicarios se acercaron al carro de Luis Heladio Rivera y le descargaron varios tiros en la cabeza. El hombre de 65 años y considerado un líder político de la capital industrial del Valle murió instantáneamente ese sábado 9 de agosto. Con ese crimen, Yumbo suma la penosa cifra de diez dirigentes (entre concejales y candidatos) asesinados en la última década, uno por año.

El pasado miércoles 5 de noviembre a la concejal Solanyel Nieto le arrojaron una bomba incendiaria antes de subirse al vehículo en el que se transportaba. Por fortuna salió ilesa, pero uno de sus escoltas sufrió heridas leves. Ante ese hecho la alcaldía de Yumbo publicó un comunicado en el que califican el atentado como “un acto de vandalismo” y ofrecen una recompensa de diez millones de pesos.

Meses atrás a la hermana de la concejal, Yolena Nieto, exgerente de campaña de la congresista Ana Cristina Paz, le detonaron un petardo cerca a su carro. El hecho no tuvo consecuencias que lamentar.

Aunque el tema es investigado por la Fiscalía, en Yumbo surgieron suspicacias porque hace dos meses el proceso fue reasignado a un fiscal en Bogotá, justo cuando el funcionario que llevaba el caso desde Cali se alistaba a tomar decisiones de fondo.

Semana.com investigó el tema y encontró que la muerte de Rivera ocurrió justo cuando él era considerado testigo clave dentro de la investigación por supuestos constreñimiento electoral y corrupción que la Fiscalía le abrió al actual alcalde Fernando Murgueitio, y que lo relaciona con la campaña al Congreso de la representante Ana Cristina Paz Cardona, por la Alianza Verde.

Fuentes cercanas al proceso judicial le confirmaron a este portal que días antes de su crimen Rivera coordinaba la entrega de pruebas valiosas relacionadas con el trasteo de votos que se hizo para apoyar a la congresista Paz y la elección del alcalde.

Por otro lado, apareció un nuevo testigo estrella que promete información que demostraría que durante la campaña electoral de la hoy representante Paz se gastaron casi 3.000 millones de pesos y no 300 millones, como muestran sus cuentas oficiales. La persona que dirigía ese proyecto político era Murgueitio.

Esa información que reposa en un portátil ya en poder de la Fiscalía contendría datos y cifras sobre cómo se pagaron sumas astronómicas a un centenar de dirigentes y concejales de otros municipios del Valle comprometidos con la campaña de Paz. “Por ejemplo, en Cali teníamos un líder al que se le daban siete millones de pesos mensuales”, confesó el testigo que pidió reserva de su nombre.

Además, Semana.com conoció que la Fiscalía indaga millonarios contratos de la alcaldía con empresas de vigilancia, transporte y suministro de combustibles, ya que al parecer corresponden a servicios inexistentes y el dinero se usaba para “gastos sociales” de la campaña al Congreso.

Si bien es injusto hacer señalamientos sobre los responsables del homicidio del líder Rivera, lo cierto es que ese hecho de sangre ocurre justo cuando todas las miradas se posan sobre Murgueitio, debido a las denuncias que la víctima venía formulando en torno a supuestas presiones indebidas para votar por Paz. Pero con esa misma lógica también podría pensarse que el objetivo del crimen era salpicar al mandatario.

A ello se agrega que, por sus habilidades en estrategia electoral, Rivera era un líder consultado por todas las vertientes políticas y conocía detalles inéditos de varias campañas, entre ellas la de Murgueitio y Paz. Antes de su crimen, Rivera asesoraba a la concejal Solanyel Nieto en sus denuncias contra el alcalde, luego de que este lo despidiera en junio pasado.

Fernando Murgueitio llegó a la alcaldía avalado por el Partido Verde y tras lograr alianzas con otras vertientes, entre ellas el Movimiento de Inclusión y Oportunidades (MIO) del polémico exsenador Juan Carlos Martínez. Gracias a esos respaldos Murgueitio le arrebató el triunfo a Moisés Orozco, el controvertido representante electo por negritudes cuya credencial está en veremos y que es considerado ficha política del exsenador Martínez.

Este año Murgueitio estuvo en el ojo del huracán cuando SEMANA reveló audios donde el alcalde amenazaba con despedir a sus subalternos que no apoyaran a sus candidatos al Congreso, osea la representante Paz y el senador Roy Barreras, como fórmula al senado. Varias denuncias notariadas en poder de esta revista aseguran que obligaba a que cada empleado consiguiera 50 votos.

Si bien en Yumbo afirman que Paz es una buena mujer, “nadie duda que es una desconocida política que llegó al Congreso como ficha de Murgueitio”, como aseguró la concejal Solanyel Nieto, quien luego de pertenecer a la estructura política del alcalde, hoy lidera las denuncias contra él.

Semana.com investigó aspectos de la campaña de la señora Paz y encontró líneas directas con la alcaldía de Murgueitio. Por ejemplo, el 60 % de los 29 aportantes de su campaña son contratistas, asesores o funcionarios del municipio de Yumbo. En esa ciudad, Paz fue la candidata más votada.

Además, existe otro escándalo por constreñimiento electoral en Florida, Valle, un municipio distante a una hora de Yumbo, pero que también se conecta con el alcalde Murgueitio y la congresista Paz.

Allí los trabajadores del hospital denunciaron a la gerente porque los obligaba a entregar listas de votantes que apoyaran a Paz. De hecho, existe constancia documental y fílmica de que durante una diligencia que hicieron a su oficina hallaron una carpeta con listas de votantes por la candidata Paz.

La sorpresa de esa denuncia ocurrida a kilómetros de distancia de Yumbo es que la gerente de ese hospital, actualmente investigada por la Contraloría y la Personería, es Olga Mariño, amiga de Murgueitio. Eso no es todo, el asesor financiero del hospital de Florida es el mismo asesor contable de la alcaldía de Yumbo, y aportante a la campaña de la congresista Paz.

Murgueitio y Paz rechazaron todos los señalamientos y reiteraron que si bien existen denuncias, “se debe esperar a que sean las autoridades quienes investiguen y resuelvan, porque de lo contrario le están haciendo el juego a los opositores”. El alcalde cuestionó que “se prejuzgue cuando apenas se está generando una investigación” y rechazó que la concejal Nieto manifestara “temerariamente que Luis Heladio era testigo clave en un proceso en mi contra”.

Sobre el hospital de Florida solo reconoció que cuando la gerente tuvo problemas, “entro a ser un apoyo de ella en ese momento, frente al tema de seguridad”. Y recalcó que “yo también soy objeto de amenazas; mi padre y mi hermano fueron víctimas de la violencia en Yumbo”.

La representante Paz negó que su jefe político fuera el alcalde y aclaró que en su campaña solo se gastaron 300 millones de pesos. Aseguró que no conoce a la gerente del hospital de Florida y afirma que el señor Rivera “era mi amigo y fue asesor de mi campaña”.

Tal vez ellos tienen razón y habrá que esperar el resultado de las investigaciones. Mientras eso sucede, no hay duda de que la violencia política en Yumbo huele muy mal.
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