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| 6/20/1994 12:00:00 AM

LA VIRGEN DE LOS SICARIOS

Más que a pedir perdón, los sicarios se acercan a un santuario en Sabaneta a pedirle a la Virgen buena puntería.

A LA VIRGENCITA YO LE VENgo a dar gracias. Gracias por todo, parcero. Pero sobre todo le vengo a suplicar pa'que me dé la muerte del justo. Que no sufra como el Wilmer, que lo único que hacía era pedirle que le afanara la punteria pa' tumbar muñecos y cuando le llegó la hora le tocó sufrir. Y vengo también a encomendarle a la cucha. Que me la tenga con vida y me le dé salud".
Estas son las razones que hacen que Feinner David Loaiza, un joven antioqueño, moreno y delgado como un látigo, abandone todos los martes bien temprano el barrio Castilla, en la comuna nororiental de Medellín, y se dirija hasta el santuario de María Auxiliadora, en el municipio de Sabaneta, al sur de la capital antioqueña, para asistir a una de las misas que allí se celebran. Con una mano agradece los favores recibidos y con la otra pide para que le vaya bien en sus próximos trabajos. Sus palabras, más que la explicación de un sicario, parecen la confesión de un devoto.
El martes es el día destinado para la adoración a María Auxiliadora en Sabaneta. Así viene sucediendo desde que hace unas dos décadas lo estableciera el sacerdote Ramón Antonio Arcila, un cura fallecido hace seis años que se encargó de propagar la fe en la Virgen en todas las parroquias donde estuvo. Al comienzo venían pocos peregrinos, pero poco a poco la fama de milagrosa de la Virgen se fue extendiendo por todo el Valle de Aburrá. Ahora la capilla es insuficiente para recibir los martes a tantos creyentes, quienes terminaron por obligar a los sacerdotes a oficiar una misa cada hora, desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche. Feinner David no es, pues, el único parcero que reza con devoción a María Auxiliadora. Como él, son muchos los fervientes seguidores de la Virgen de Sabaneta, la "Virgen de los Sicarios", como le dicen algunos.
El calificativo no le gusta a ninguno de los 30.000 habitantes de Sabaneta, y mucho menos a los encargados de la parroquia. "Ella no puede negarle un favor a una persona por muy mala que sea. Es la Virgen de los Sicarios, pero también es la Virgen de los sanos, de la gente que hace obras de caridad y de los justos", dice uno de los asistentes del párroco de Sabaneta.
"Aquí venía Pablo Escobar, su familia y sus trabajadores -continúa-. 'Pinina', era uno de los que más venía. Roberto y 'Popeye', antes de que se entregaran también venían a rezarle a la Virgen los martes. Pablo venía cuando jugaba fútbol en el San Lorenzo de Envigado. El era muy devoto de María Auxiliadora. Pero aquí también vienen los otros: el comandante de Policía, el gobernador, el alcalde. Aquí viene todo el mundo. Vienen hasta aquellos que dicen que no creen en la Virgen ".

LAS OBRAS DE LA VIRGEN
La imagen de María Auxiliadora está entronizada en el sitio más extremo del altar. Desde ahí domina el templo y también la plaza del pueblo que, ahora que el santuario es insuficiente, está siendo remodelada por la administración municipal. Junto al altar se encuentra una pila de agua que los feligreses utilizan para lavarse el rostro. Algunos llevan sus propios envases para llenarlos y llevarlos a sus casas, "es agua bendita de la Virgen", dicen.
El pie del altar está tapizado de flores de distintos colores y fragancias. Hay gardenias, claveles, buganvillas y rosas rojas. "Todos los días recibimos arreglos florales que manda la gente agradecida. A la Virgen nunca le faltan flores en su altar", dice uno de los asistentes de la parroquia.
En las naves laterales del templo empotrados en las grandes columnas, se encuentran unas cajillas para que los peregrinos depositen sus ofrendas. Las cajas son abiertas posteriormente y el dinero recolectado se utiliza para el mantenimiento del templo y el pago de los empleados, aunque buena parte es depositada en una entidad bancaria, donde se consignan los fondos de la diócesis. Muchas veces la ofrenda la dan en especie: relojes, anillos, cadenas...
Las ofrendas de los fieles alcanzan, en todo caso, para el mantenimiento del templo y también para destinar un 50 por ciento para el Seminario Mayor de Medellín y un 30 por ciento para el Ovalo de San Pedro en Roma, donde se están formando nuevos sacerdotes. Sirven, además, para comprar 250 mercados quincenales, mantener un consultorio médico y uno odontológico, una guardería para los niños pobres, un hogar de acogida para niños huérfanos, una sala de velación y alcanza también para cancelar la remodelación del templo, obra que costó 35 millones de pesos, aproximadamente.
Las peregrinaciones a María Auxiliadora en Sabaneta comenzaron a mediados de los años 60, cuando el padre Arcila reconstruyó el nuevo templo después de que una serie de temblores derribaran la primera edificación.
El padre Arcila atribuyó siempre la rapidez de la reconstrucción a la mano de María Auxiliadora. "Había semanas en las que había que pagar 20.000, 30.000 ó 40.000 pesos y nunca llegó a faltar dinero, gracias a la inspiración de la Santísima Virgen" decía en su homilía a los feligreses, que comenzaron a ser fieles seguidores de la Virgen.
Aunque en Antioquia existen otros tres sitios de peregrinación, aparte del de María Auxiliadora, como los del Cristo Caído de Girardota, el San Judas Tadeo del barrio Castilla y la Piedra del Marial, son muchos los parceros de las comunas de Medellín que prefieren la Virgen de Sabaneta y acuden a su cita todos los martes.
"Esta viejita a mí me quiere mucho. Ya me he embarcado en más de uno y siempre he salido bien librado. Yo le pido lo que pide todo el mundo: salud, dinero y amor. Cuando me toca un asunto bien serio, me echo la bendición y digo: en tus manos me encomiendo, mi Señora", dice Ferley Alonso Zapata, otro parcero devoto de María Auxiliadora, la Virgen milagrosa de toda esa región de Antioquia.

EL MITO Y LA FE
El fervor hacia la Virgen se ha mantenido e, inclusive, sigue creciendo cada día más. Pero, ¿cuál es la razón para que tantos delincuentes se acojan a los favores de María Auxiliadora, una Virgen que, por otra parte, tiene tantos fieles en el departamento? En primer lugar, según especialistas en ciencias sociales, porque muy pocos pueblos en Colombia se muestran tan profundamente religiosos como el antioqueño. Y además, porque curiosamente en la década de los 80, con la consolidación del narcotráfico, en ese zona se presentó también un extraño renacimiento de un fenómeno religioso marcado por las deformaciones sociales que se estaban operando. "Los evangelizadores de Medellin en los 80 fueron los narcotraficantes", dice Alonso Salazar, periodista y escritor, autor de los libros No nacimos pa'semilla y Mujeres de fuego.
Los narcotraficantes, en efecto, asumieron en algunos sectores, especialmente en aquellos más pobres y violentos, el papel de redentores sociales. " Un pueblo que ve morir de forma violenta en menos de 10 años a 300.000 jóvenes tiene que aferrarse a algo, a una fuerza superior, que le ofrezca por lo menos la esperanza de sobrevivir en medio de la barbarie y la desesperanza", dijo a SEMANA un antropólogo de la Universidad de Antioquia.
Pero mientras la discusión empieza a ponerse candente, el templo sigue llenándose de miles de feligreses, muchos de ellos sicarios. La Virgen los recibe a todos, y como dice un fiel creyente, "los buenos y los malos tienen el mismo derecho a pedir favores"-
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