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| 3/2/1992 12:00:00 AM

LA VIRGEN DE PEREIRA

Lo que la razón no explica.

ALF HACE MONERIAS EXTRATERRESTRES en los televisores de las barriadas populares de Dosquebradas, una tarde cualquiera, sonsa y soporífera.
Sentada en el comedor de su casa, Luz Valencia,de 14 años, lo mira y se ríe. La acompaña su mamá y su abuela.
-Qué bicho más cansón -dice la niña, y pierde interés. Sus pupilas vagan y de golpe se fijan en un rincón del patio.
-Mami, la estoy viendo...
-¿A quién?
-¿Es que acaso no la ve? Allá entre el reburujo, detrás del lavadero- contesta pasito, para no espantar la alucinación.
La abuela mira y no ve sino chécheres arrumados, tablas, un patín viejo, un trozo de manguera. Fabiola, la mamá, vislumbra una forma, vagamente...
-Mami, es la Virgen -la niña la reconoce. Una semana antes se le sentó al lado en un bus, vestida de ser humano.
-Ponga la mano ahí, ¿no la siente?
-Siento como un soplo muy fresquesito, muy suave...
-Es ella, la Virgen. Es la misma señora del bus, pero ahora tiene manto y camándula, y una luz muy hermosa...
Mire, mami, ella mueve la boquita...
-Es que tiene ganas de hablar. Vamos a prenderle un velón, para que sepa que la escuchamos.
Los Valencia reaccionan con la desprevención de los pobres frente al misterio insondable. Traen corriendo al papá, un ex policía llamado Orlando.
No son rezanderos y hace años no van a misa, pero se ponen felices con la visita celestial. Como buenos madrugadores siempre se acuestan temprano, y sin embargo esa noche la pasan en vela al pie del lavadero.
-Acompañamos a la Señora hasta la madrugada. Se nos cerraban los ojos del sueño, pero nos daba pesar dejarla solita -cuenta la abuela.

LOS RAPTOS DE LUZ
Al cura párroco no lo convence esa historia, que ocurrió hace 15 meses y que dio origen a todo lo que siguió después. "La Virgen no se aparece en un lavadero -predica desde el púlpito- se aparece en todos los lavaderos de la ciudad".
Durante 14 años Luz fue cualquier hija de vecina, y ahora que tiene 15 es puente al cielo y vocera de la eternidad. El barrio entero, que la vio crecer, se debate entre el asombro, la sorna y la fe.
Maestro de escuela: "Si hubiera sido en Roma iríamos de rodillas en peregrinación. Pero como es aquí, desconfiamos. No les creemos a los Valencia porque los vemos humildes, como nosotros. Ahi están, tan pobres como antes. No han sacado un peso de esto ".
La dueña de la tienda de la esquina: "Ella ordena ser buenos, en esta época en que todos los colombianos se volvieron malos. ¿Por qué no voy a creerle?".
María Helena, de 12 años, pobre de espíritu: "Luz si ve a la Virgen. Yo también la veo".
Un jubilado que se desabrocha la camisa, y toma cerveza helada mientras baja el calor: " Un día vino el hijo mío y me dijo, venga papá, que en aquella casa, se apareció la Virgen. Yo le dije lléveme, mijo, yo sí quiero conocer a esa Señora.
No me gustó lo que vi. La niña entra en trance muy maluco. Volví a mi casa espantado, y mandé a mi señora para escuchar su criterio. A ella tampoco le gustó. Me dijo, están enloqueciendo a la pobrecita, y no ha de ser la Virgen, que no iba a venir a Pereira a enloquecer a ninguna niña".
Como si fuera una poderosa descarga eléctrica, los trances sacuden a Luz y la tiran al suelo de rodillas, de cara al cielo, con la espalda arqueada en un ángulo imposible, y la sacan tan fuera de sí, que si la pisan ola pinchan no siente nada. Y entonces, en medio de la conmoción traumática de su cuerpo, le brota de adentro, dulcemente, una voz pura y sosegada que no es la suya, como susurro de niña chiquita recién despertada o a punto de quedarse dormida, con acento y gramática más de Castilla que de estas tierras.
-Pequeños míos, os amo tanto.
No pidais pruebas ni signos; esperad sólo mi amor... -dice la Virgen María por boca de Luz Valencia, y los creyentes lloran de emoción y a los incrédulos los estremece un frío que eriza la piel.
Servir de intermediaria con el más allá ha resultado una responsabilidad dura de sobrellevar. La multitud la quiere tocar, quedarse con un retazo de su vestido, con un mechón de su pelo. "Yo no hago milagros", les asegura ella, pero no le creen.
Otros la acusan de drogadicta, o de endemoniada. El año pasado no terminó primero de bachillerato en el colegio de la Policía, porque las compañeras la llamaban "Brujilda" y las profesoras le advertian que un milagro de la Virgen no le haría pasar el año. A ella no le queda tiempo de estudiar ni de bailar, ni de jugar volibol, como antes de que las obligaciones sobrenaturales la apartaran de este mundo. Han dicho que sufre epilepsia y que un defecto en la vista le produce las visiones, pero los exámenes médicos demuestran que sólo tiene hipertrofia de la tiroides y miopía en el ojo derecho.
Salvo cuando se arroba en éxtasis, Luz es una muchacha común. Las quinceañeras de la barra la describen como "querida", "normal" y "tranquila", aunque reconocen que es "más seria" que ellas, que no usa minifalda ni pantalón chicle, y que hace meses no sale a bailar.
La última vez que la invitó un muchacho, ella le pidió permiso a su mamá, quien la mandó a consultar a la Virgen.
A la Virgen le parece bien -dijo Luz, y salió.
Cuenta un siquiatra familiarizado con el tema de los videntes, y en particular con el caso de Luz, que son mucho, los que se le acercan a confesarle que ven y oyen a la Virgen, a Simón Bolívar o a George Bush. Es un desorden sicológico frecuente llamado alucinación, y va acompañado por cambios evidentes en el conjunto del estilo de vida. Quienes rodean a la persona afectada dicen "está loquita", "habla bobadas", y la ponen en tratamiento. Pero hay otros casos que producen desconcierto. Se trata de quienes padecen trastornos paranoides: tienen alucinaciones, pero no cambios en la conducta.
Los demás los ven tan "normales" que tienden a creerles.
-Gracias, doctor. Esa es una interpretación muy posible.
-Pero hay otra.
-¿Y cuál será, doctor? Que los milagros existan...

LOS RITOS MALDITOS
Ante las pupilas despavoridas de Luz fluye un río de sangre atestado de gente.
-Es el infiemo -le revela la Virgen.
-No más -grita ella- no quiero verlo.
Cuando los mensajes que recibe son gozosos, se siente bien, contenta, llena de paz. Pero a veces son terribles, y entonces llora horas enteras, y a veces días. Como cuando la Señora le habla de la ira del Padre y del fin de los tiempos. O del acecho del demonio, a quien Luz conoció una noche: vio un odio atroz y vengativo en sus ojos incendiarios.
No es casual que sea Pereira el lugar elegido por la Virgen para enfrentar las fuerzas del mal. La actividad satánica prolifera como en ninguna otra ciudad del país, y se desenrosca clandestinamente por sótanos y antros nocturnos.
-Aquí hay un trastorno sicológico y social grave -dice el doctor Hernando de la Cuesta, conocido como el "Mago Blanco"- y los satánicos tienen buena parte de la responsabilidad.
El "Mago Blanco" -de barba cana hasta el pecho y ojos de intenso azul cielo- declara que le ha dedicado la vida a la búsqueda del bien y la verdad, a través de la Rosacruz, la masonería, el hinduísmo y las iglesias carismáticas de Estados Unidos. Aunque en cuerpo y alma es el retrato vivo del "Mago Merlin", respalda sus conocimientos con una colección de diplomas: es ingeniero eléctrico con máster en matemáticas de la Universidad de Indiana y Ph.D. en Ciencias Aplicadas de la Universidad de Delaware.
Los amigos de la magia negra utilizan la energía para destruir y corromper, pervierten el lenguaje y el pensamiento y se divierten con deportes sucios, como agredir sexualmente por medio de sus poderes mentales -dice-. Por ejemplo a las reinas de belleza, que son su blanco favorito. Desde lejos las hostigan,las someten y las poseen.

En las ruinas abandonadas de un convento de Ursulinas, hoy poblado de culebras y murciélagos, un hombre oficia como gran sacerdote del culto satánico. Es Héctor Escobar Gutiérrez, tiene 51 años, piel cenicienta, cejas renegras y enmarañadas y ojos en ascuas.
Es periodista, intelectual y poeta y los habitantes de Pereira lo conocen como el "Brujo Negro". Se autoproclama "guardián de los símbolos reales del Averno" y celebra bacanales y misas negras utilizando como altar el cuerpo desnudo de una mujer.
El "Mago Blanco" y el "Brujo Negro" son enemigos mortales. Desde hace años se libra entre ellos una batalla esotérica sin tregua, pero no se agreden fisicamente y si se topan cara a cara no se enfrentan.
Sólo me ataca cuando duermo -cuenta el "Mago Blanco"-. Trata de colarse hacia atrás por entre mis recuerdos para dañar mi infancia y mi juventud. Después de luchar contra él toda la noche, me despierto con los músculos tensos y el cuerpo adolorido.
Pero no todas las ofensivas demoníacas son hetérico-poéticas e incruentas como las del "Brujo Negro". Hace tres meses un muchacho de 13 años entró a una iglesia pidiendo socorro, y confesó a voces que pertenecía a un círculo satánico donde lo obligaban a beber sangre humana y lo presionaban para que cumpliera el último requisito de iniciación, robar la hostia y profanarla. A raíz de su denuncia se descubrieron cinco centros de reclutamiento por el estilo, donde personas adultas utilizan el miedo, la sugestión y la droga para manipular menores hacia la delincuencia.

LA DANZA DEL SOL
La Virgen designó una junta y la junta consiguió una finca entre Armenia y Pereira, donde se pudieran congregar los miles de peregrinos que cada sábado viajan de todas partes del país a presenciar milagros. La nueva tierra santa se llama El Jardín del Jordán, y es un santuario con imágenes de yeso en la mitad de un potrero escarpado y enmontado. Después de un año de apariciones en ese lugar, la Virgen anunció su última visita para el pasado sábado 25 de enero, y durante ese día con su noche la despidieron con himnos y pañuelos blancos 60 ó 70 mil personas, amontonadas entre la maleza, espantando zancudos, transidas de fe y desfállecidas de sed y de insolación.
Hacia las cuatro y cuarto de la tarde, la multitud volteó a mirar al cielo y aplaudió frenética. Entonces lo presenciamos. Lo vimos con nuestros ojos los miles que estábamos allí, tanto fieles como impíos, devotos como curiosos.
El Sol se transformó en un aro que giró sobre su eje despidiendo colores, como esa pólvora navideña que se llama rodachina, y nos permitió contemplarlo un buen rato sin lastimarnos los ojos. Exactamente lo mismo había sucedido en México, en Fátima, en Lourdes, en Medugorie y los demás lugares donde se ha aparecido la Virgen.
Explica Alberto Villegas, astrónomo pereirano: "El Sol puede presentar hasta 10 ó 12 halos y coronas, que van desde el azul hasta el rojo, dependiendo del hielo o el agua que haya en las nubes que se interponen entre él, y el ojo que lo mira. Este raro fenómeno óptico puede llegar a ser tan espectacular, que desde la antiguedad se le han querido encontrar interpretaciones sobrenaturales".
Le repito las palabras del astrónomo a un viejo achacoso que reza a mi lado, esperando la curación de sus males y contemplando el cielo, maravillado.
-Puede ser -me dice-. Pero que tenga explicación científica no le quita lo milagroso.
Abrumados por el prodigio y sofocados por el tumulto, los peregrinos pierden a los niños entre el gentío, rezan el rosario y el salterio, quieren orinar y no saben dónde, se arrepienten de sus pecados, buscan sin éxito un clarito para acuclillarse y comerse el pollo que traen entre el morral. Los organizadores voluntarios ayudan a los enfermos que desfallecen en camillas y sillas de ruedas, y les advierten que la vidente no tiene el don de curar. Sin embargo es larga la lista de los que atestiguan haber regresado sanos a sus casas. Tullidos que arrojan muletas y caminan, epilépticos que se apaciguan, y un niño en estado vegetal por daños irreversibles en el cerebro y que, según sus padres, ha ido recuperando funciones.
Entre estas personas está Gladys García de González, una señora bonita y distinguida de Pereira, miembro del Opus Dei y presidenta de la junta designada por la Virgen. Le diagnosticaron un cáncer en el ovario derecho y le fijaron fecha para la cirugía, pero ella no se presentó porque ese mismo día, según cuenta, la Virgen reclamó su presencia en El Jardín.
Después le practicaron nuevos exámenes y pruebas de laboratorio, y así dice el certificado expedido por el doctor Emilio Muñoz Dorado, ginecobstetra de la Universidad del Cauca, quien atiende en el primer piso de la calle 19 #5-45, en Pereira: "Se realiza evaluación final por ecografía y no se encuentran signos de tumoración en el ovario derecho.
Llama la atención la involución espontánea de esta tumoración".
Muchos más son los enfermos que no corren con tan buena suerte, y a los síntomas viejos le añaden otros nuevos, por las mortificaciones de la peregrinación. Un día de lluvia se formó un lodazal en El Jardín, y la señora María Elisa Camacho, de Bogotá, quien llegó buena y sana, salió con la pierna partida por un resbalón.


LA SONRISA DEL FRAILE
La impresionante manifestación de fe colectiva alrededor de las apariciones de Pereira, y el volumen de las movilizaciones, le han planteado un reto serio a las jerarquías eclesiásticas: los fieles están trasladando el culto, del domingo en la Catedral, al sábado en e] potrero.
Quizás eso explique la cautela con que monseñor Darío Castrillón, obispo de Pereira, se refiere al tema. Manifiesta "serias dudas" y no aprueba del todo, pero tampoco se apresura a desvirtuar ni a prohibir.
Desde el año pasado -declara- nombramos una comisión de varios expertos para que estudie el caso, con toda seriedad, desde el punto de vista de la niña, su entorno, las demás personas comprometidas, los mensajes -en su contenido y en su lenguaje- y los fenómenos.
Como la comisión designada aún no ha entregado su evaluación, por ahora la Iglesia se mantiene pasivamente al margen. Pero hay una figura que sí ha estado muy activa, sobre la que probablemente se está centrando todo el rigor de la investigación.
Se trata de un fraile franciscano que llegó a Pereira hace dos años procedente de Italia, su tierra natal. Se llama Fray Carmelo y hoy es miembro de la junta y confesor espiritual de la niña tvidente.
Vive en las afueras de Pereira en medio de la pobreza austera y primitiva de una comunidad de autosubsistencia que él y otros 15 hermanos van construyendo con materiales regalados. El lugar es tan desprovisto que más que convento parece tugurio, pero es limpio y hay cabras y cabritos, gallinas y perros guardianes.
La presencia de Fray Carmelo desconcierta; parece un ser traído del medioevo por la máquina del tiempo.
Hábito tosco, largas y ralas barbas de chivo, pies sucios de tierra, tonsura radical de la que sólo se salva un aro de pelo. Sería un monje severo de los que meten miedo, como los que murieron envenenados en "El Nombre de la Rosa", si no fuera por el acento cantarino de su Calabria natal, por sus ojos que sonríen y porque tiene el don de hablar con naturalidad de lo sobrenatural.
-¿Cómo acabó metido en todo esto?
-No fue mi voluntad, ni mi búsqueda. Los padres de la niña vinieron hasta aquí, a pedir consejo.
La Virgen me escogió a mí, y no a otro sacerdote, sencillamente porque sabía que los otros no le iban a creer...
Dice que comprueba la presencia de la Virgen porque todos los días es testigo de milagros. Pero no se refiere a la danza del sol ni a los enfermos que se curan, sino a parejas separadas que se reúnen, viejos descreídos que se confiesan, muchachos que dejan la droga.
-¿Nunca ha tenido dudas sobre la autenticidad de lo que está pasando?
-Ah, sí, a cada rato. Pero es mejor creer que no creer. ..
-Perdóneme padre, la duda, pero si la Virgen quiere convencernos, ¿por qué no monta un espectáculo grandioso?
-Porque sabe manifestarse con sencillez. Todos los demás -el Sol, la junta, la niña- son como viejos radios dañados que transmiten el mensaje de Ella, pero defectuosamente, llenos de ruidos terrenales y de interferencias humanas. No importa. Son sólo signos.
-La Virgen anunció que no volvía.
Entonces, ¿se acabó todo?
-Por el contrario, todo va a empezar.
Vendrán interminables y meticulosas verificaciones por parte de la Iglesia y de Roma, y si el dictamen es positivo, Pereira será meca resplandeciente y universal de peregrinos, como Fátima y Lourdes. Pero si es negativo, al santuario de El Jardín se lo comerá el monte, Fray Carmelo volverá a sus cabras, la niña vidente a sus estudios, el Sol no deslumbrará con brillos anormales, y nosotros nunca conoceremos la predicción del Quinto Secreto, revelada por la Virgen a Luz con la orden terminante de que no la sepa nadie más sobre la Tierra, hasta que sus palabras sean tomadas en serio. O tal vez sí la conozcamos pero sólo el día que se cumpla.
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