Para la gobernadora del Quindío, Sandra Paola Hurtado, la vocación económica de su departamento es el turismo, del cual depende en gran medida económicamente. La riqueza de sus municipios está relacionada con el paisaje cultural cafetero, declarado en junio del 2011 patrimonio cultural po
r la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
La alta funcionaria afirma que la prioridad es la preservación de ese acervo turístico, ya que los turistas llegan al departamento y “no buscan playas ni mares, pero tampoco explotación minera”.
Según la gobernadora, el sello otorgado por esta organización de las Naciones Unidas “es un blindaje para la región y una responsabilidad que se asume como departamento”.
Respecto a los títulos mineros otorgados y los macroproyectos del departamento, Hurtado asegura que se “debe tener una responsabilidad y una sostenibilidad ambiental”.
En ese sentido, la gobernadora es enfática al advertir que “no le vamos a apostar a la megaminería y de ninguna manera seremos permisivos en ese proceso”.
Hurtado considera además que es necesario reconsiderar —a la luz de la responsabilidad ambiental y de la mano del gobierno nacional —los títulos mineros otorgados, que constituyen una amenaza ambiental.
Al respecto, cita el polémico proyecto de la mina de oro de La Colosa, situada entre Quindío y Tolima, como una de las grandes amenazas que pesan sobre la región. También nombra el municipio de Salento, la cuna de la palma de cera y árbol nacional de Colombia, donde el 70 por ciento del territorio tiene títulos mineros.
El túnel de La LíneaLas obras del túnel de La Línea fueron suspendidas en el territorio que le pertenece a Quindío en el mes de abril.
Hurtado recuerda las resoluciones 238 y 239, normativas que establecen las responsabilidades de Invías y el consorcio Segundo Centenario. Al respecto, concluye que “no se está cumpliendo con las licencias ambientales”.
Por cuenta de esta obra se han visto seriamente afectadas tres fuentes de abastecimiento de las cinco con las que se cuenta, entre las que está el acueducto del municipio de Calarcá (87.000 habitantes), el segundo en términos demográficos del departamento, que además estuvo en riesgo de quedarse sin agua.
Hurtado reconoce que los avances en el campo ambiental se han logrado “a partir de la decisión del gobierno departamental y municipal”. En su criterio, si no se cumple con la licencia y el plan de manejo ambiental, se suspenderán las obras.
“En Colombia hay mucho territorio para las exploraciones mineras” concluye Hurtado. “No lo hagan en el Quindío”.