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| 5/10/2013 12:00:00 AM

La vuelta a Colombia del ministro de Salud

“Serán unos debates duros, pero interesantes”, dijo Alejandro Gaviria en Barranquilla, en una audiencia donde escuchó planteamientos de distintos sectores.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, realizó en Barranquilla la audiencia número once de la gira que ha dado a llamar ‘La vuelta a Colombia’, que consiste en escuchar a todos los sectores que tengan algo que decir sobre la reforma a la salud a través de la ley estatutaria (impulsada por el Gobierno Nacional).

El ministro estuvo en compañía de los senadores de la Comisión Séptima del Senado de la República, y dijo que en el país existe una lógica de la ‘fracasomonía’, en la cual se descalifica el proyecto de reforma sin haberlo discutido, desconociendo las cosas buenas que tiene y las modificaciones que se puedan introducir en la discusión.

Durante cuatro, Gaviria escuchó a representantes de distintos sectores dedicados a la salud, quienes expusieron su preocupación por la integración vertical, por la meritocracia como mecanismo para nombrar a los gerentes de las redes públicas hospitalarias, por el pago directo a los hospitales, por la descentralización, y por la interpretación caprichosa de la legislación.

También por la eventual desaparición de la tutela como mecanismo para hacer valer los derechos de los afiliados, por la coexistencia de sistemas como el subsidiado y el obligatorio, por tantas inequidades, injusticias e infamias que se cometen, así como por el enriquecimiento de unas EPS y la utilización politiquera de quienes tienen credenciales parlamentarias para traficar con sus influencias privilegios ante los organismos que regulan la prestación del servicio de salud.

El gobernador del Atlántico, José Antonio Sejebre, en nombre de los mandatarios regionales, le dijo al ministro que no hay espacio para volvernos a equivocar y le pidió hacer un esfuerzo para salvar a los hospitales públicos, porque cuando las EPS privadas no atienden a la gente con las miles de excusas que se han inventado, siempre podrán recurrir a los hospitales públicos que atienden con otra lógica, la de servir a la comunidad tengan a o no dinero. También le pidió proteger o blindar la atención de las enfermedades catastróficas, como los casos de cáncer en niños y ancianos.

El médico Ulahy Beltrán, asesor de la Contraloría General de la República, le pidió al ministro que cuando esta ley se apruebe, no ocurra lo que ha sucedido con otras leyes que han reformado el sistema: la falta de reglamentación. El congreso ha cumplido con la expedición de leyes, pero como el gobierno nunca expidió decretos reglamentando su aplicación, muchas normas han quedado expósitas, como letra muerta, abandonadas a que las interpreten quienes viven del sistema como les conviene. Al igual que el gobernador, insistió en que el sistema de salud perdió su reputación, lo cual se refleja en el hecho de que 80 de cada 100 colombianos creen que las cosas están empeorando.

La delegada de la secretaría de Salud de Bolívar, Aída Luz Yepes, entidad que estuvo intervenida por la Supersalud durante más de tres años, pidió al ministro que incluya normas que faculten a las secretarías departamentales y municipales para sancionar a quienes incumplan en los distintos niveles de prestación de servicio, sean municipales o departamentales, porque nada hacen con denunciar, si como dice la supersalud no tienen delegados en las regiones para investigar y sancionar esas denuncias.

El centralismo es una de las críticas más fuertes al sistema y eso se refleja en las debilidades en la inspección, vigilancia y control. Las sanciones deben ser explícitas, dijo Carlos Acosta Medina, de la empresa social del estado de La Guajira y expuso el caso de la proliferación de EPS e IPS de origen indígena, que tienen unos privilegios, pero que en realidad son fachada para hacer negocios con el sistema, precisamente gracias a la debilidad en la inspección, vigilancia y control.

El ministro, con la paciencia que lo caracteriza tomaba apuntes y con la lógica de quien ha sido profesor durante años, expuso sus argumentos para explicar lo que han dejado las 11 audiencias realizadas hasta ahora en todo el país, de las cuales faltan tres para completar las 14 programadas.

Empezó diciendo que el país vive paralizado por una crisis permanente, que además hay sectores incapaces de reconocer los avances. Esta ley, dijo, es la que más se ha discutido y aunque hay quejas y escepticismo, no será perfecta pero sí será legítima. Criticó el ministro la levedad con la que los medios de comunicación se han ocupado del tema dedicando ocho segundos a las ocho horas que él ha hablado sobre la reforma. Pero, es la inevitable levedad de la televisión y expuso cinco puntos como los centrales de las observaciones que hay hasta ahora.

A quienes dicen que debe primar la salud como derecho fundamental por oposición a un servicio prestacional, el ministro sostuvo que lo uno no excluye a lo otro, que ambos quedarán plasmados en la reforma, porque es un derecho pero también es un servicio.

A quienes critican o están preocupados por el hecho de en qué momento los recursos públicos se privatizarán o si dejan de ser públicos, el ministro afirmó que con la reforma no se están privatizando los recursos y manifestó que están contemplando proponer la creación del desaparecido Consejo de Seguridad Social, que en el pasado fue una válvula de escape necesaria.

Uno de los temas en los que más hizo énfasis, fue en la necesidad de dotar a la reforma de herramientas para garantizar la descentralización y que es necesario comenzar a confiar en los mandatarios locales, gobernadores y alcaldes, pues ellos deben rendirle cuentas a sus comunidades y cómo lo van a hacer si no tienen forma de controlar la prestación del servicio de salud.

“Tarde o temprano vamos a tener que funcionar con la descentralización y si no confiamos en los políticos regionales, no resolveremos los problemas. El cambio social, -agregó-, se está dando en las regiones y hay buenos políticos tratando de hacer las cosas. En Bogotá existe una ambigüedad: tratamos a las regiones como niñas chiquitas pero les exigimos que se comporten como adultos”, afirmó.

A los críticos les dijo que esta reforma tiene cambios de fondo, que las EPS no van a manejar recursos pero tendrán que dar resultados, van a operar en territorios específicos, que desincentivarán los factores de riesgo, que los agentes serán de transformación, que los derechos serán efectivos, reales y oportunos y que se deben alinear los incentivos con el bienestar social.

Pero, concluyó, la ley por sí sola no será un agente de cambio ni son suficientes para lograr incentivos; la diferencia la hacen las costumbres y el comportamiento ético, ahí debe estar el verdadero agente de cambio, es lo que puede hacer que esto funcione. Si ventiseis billones de pesos se convierten en objeto de corrupción y despilfarro, estaremos matando a la gente. Necesitamos una buena ley, pero necesitamos un compromiso de todos, apelo a la grandeza de todos los actores que intervienen en el sistema de salud. Finalmente pidió prudencia, coherencia, templanza justicia y coraje para responder a las expectativas que tiene el pueblo colombiano.
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