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| 7/31/2000 12:00:00 AM

Las aguas claras

La limpieza del río Medellín podría convertirse en la obra piloto para las ciudades colombianas.

La ciudadanía de Medellín no sabe muy bien qué es lo que pasa. Desde que hace algunas semanas el río Medellín pasa menos sucio y ya casi no apesta. Pero no se trata de ningún milagro. Muchos no se han enterado que desde mayo entró en operación la planta de tratamiento de aguas de San Fernando, lo que evita que el río cargue con más de 200 toneladas de residuos sólidos que depositan cerca de 500.000 habitantes y de 200 industrias del sur del Valle de Aburrá. “Una enorme contaminación que antes recibía el río sin ningún control y que con la planta reduciremos en un 85 por ciento”, dijo a SEMANA Guillermo Morales, jefe del área de tratamiento de aguas residuales de Empresas Públicas de Medellín.

Pero a ese logro no le ha faltado reconocimiento. La semana pasada la Asociación Colombiana de Ingenieros otorgó el premio a la mejor obra de ingeniería del país en 1999 a los consorcios Compañía Colombiana de Consultores-Greeley & Hansen, Coninsa-Construcciones Camargo Correa, Termotécnica Coindustrial, Integral y Empresas Públicas de Medellín, firmas que participaron en los diseños, construcción, montaje de equipos electromecánicos, interventoría y dirección general de la Planta San Fernando, que trata las aguas residuales de los municipios del sur de Medellín.

La primera de las tres etapas de esta enorme construcción, ubicada en un terreno de 10 hectáreas donde décadas atrás funcionó el hipódromo San Fernando, está lista desde el pasado 15 de mayo. La tecnología que emplea es de las más usadas, “el 99 por ciento de las plantas que hoy funcionan en el mundo emplean una tecnología similar. La separación y limpieza se hace a través de métodos físicos y biológicos”, agrega Morales. Cada gota de agua que ingresa tarda 10 horas en salir, y por eso las instalaciones tienen unas dimensiones acordes con el volumen de agua que maneja, cerca de dos metros cúbicos por segundo. Además es de las pocas en Latinoamérica que llegará hasta el tratamiento secundario de los residuos a través de biodigestores bacteriales y generará ella misma la tercera parte de la energía que consume.

Para hacer realidad este propósito Empresas Públicas de Medellín integró desde 1983 un grupo de expertos que viajaron por Europa y Estados Unidos con la tarea de estudiar la mejor tecnología existente para las necesidades de esa ciudad. El grupo, liderado por el ingeniero Alvaro Salazar, inició la planeación del proyecto y cuando estuvo despejada la financiación con el Banco Interamericano de Desarrollo eligieron las firmas encargadas de los diseños y las obras, las cuales arrancaron desde abril de 1996. El plan trazado contempla otras tres plantas al norte de la ciudad en los próximos 10 años.

Ya desde hacía 30 años Medellín estaba abonando el terreno para la descontaminación del río y gracias a esta previsión, desde 1967, se venía construyendo la red de colectores de aguas negras alrededor de las quebradas que tributan a esta arteria fluvial. Hoy se tienen más de 296 kilómetros de estos colectores a lo largo de la cuenca hidrográfica del río Medellín y 36 kilómetros de interceptores (tubos madre) que recogen estas aguas con el propósito de vertirlas en las plantas de tratamiento previstas en el plan.



No todo está resuelto

La ingeniera ambiental Andrea Monsalve, del Taller de Estudios del Territorio y el Paisaje de la Universidad Nacional de Medellín, aunque reconoce los beneficios de la alta tecnología empleada en San Fernando sostiene que algunos de los mayores problemas por resolver están relacionados con la disposición final de los lodos que quedan como residuos finales del proceso, “el relleno sanitario de la ciudad no está en capacidad de cubrir las 150 toneladas de lodos contaminados que producirá la planta diariamente”.

En igual sentido esta investigadora piensa que así la planta estimule una conciencia ambiental —las industrias están obligadas a controlar sus residuos y a ser limpias en sus procesos— en el ciudadano común la cosa es más compleja, “al ciudadano hay que inducirlo a que asuma una cultura ambiental a través de la educación pues las soluciones tecnológicas como las que se proponen con la construcción de la Planta San Fernando siempre serán insuficientes”

Lo cierto es que así la Planta de San Fernando no pueda resolver de un plumazo cientos de años de manejo inadecuado del río Medellín y hoy resulte insuficiente la quinta parte de contaminantes que le quitará a sus aguas, los habitantes de Medellín no quieren que su río siga siendo una vergüenza para su ciudad. La tarea de devolver la vida al río apenas comienza.
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