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| 10/22/2011 12:00:00 AM

Las brujas de la guerra

No son raros los casos en Colombia en los que guerrilleros o militares buscan la ayuda de la magia negra contra el enemigo. Hasta familiares de secuestrados han recurrido a los hechiceros.

"Veo como tres o cuatro ramas gruesas entre Popayán y Nariño. Tengan cuidado porque eso no está despejado. Y tranquilo, que ya les tengo listos al Rodríguez y al señor Mandarina, ¿me entendió?".

Así habló Clara María Fernández en una llamada que interceptó la Policía y que fue una de las pruebas empleadas para capturarla, hace tres semanas en Popayán, junto con 11 personas, acusada de colaborar con el frente 29 de las Farc. Pero las autoridades no la apresaron por pasar información ni por servir de correo humano o ser parte de una red logística. No, la acusan de haber puesto al servicio de las Farc su profesión: la brujería.

A pedido de los guerrilleros, Fernández, una adivina profesional, echaba el tarot para 'ver' los movimientos de la fuerza pública entre Nariño y Cauca. Las "ramas" de las que habla son operativos de las fuerzas oficiales. "Rodríguez" es el coronel Carlos Rodríguez, comandante de la Policía del Cauca, y el "señor Mandarina" no es otro que el general Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional, a quienes, al parecer, les hacía brujería.

Las investigaciones dicen que Fernández leía las cartas, preparaba pócimas y atendía a su clientela de Popayán desde un café internet donde al público general le cobraba 15.000 pesos por consulta. Pero desde hace un año y medio, los guerrilleros Sigifredo y Aldemar la contactaron para que les ayudara a hacer 'trabajos' por los que pagaban hasta 100.000 pesos. "Ella visitó varias veces los campamentos de las Farc en la costa pacífica y en zona rural de Barbacoas, en Nariño", dijo uno de los investigadores del caso a SEMANA.

La pitonisa de Popayán no es la única a la que las autoridades han descubierto gestionando la ayuda de la magia negra para los grupos ilegales. Hace un año, durante un operativo del Ejército y la Fiscalía, fueron capturadas 44 personas en varias ciudades del país que habían robado durante varios meses armas de 11 batallones del Ejército para vendérselas a las Farc y a las llamadas bandas criminales. "Entre los detenidos había una bruja a la que le hacían consultas. Ella tenía pleno conocimiento de lo que estaba sucediendo y por eso también fue detenida", dijo la entonces directora nacional del CTI de la Fiscalía Marilú Méndez. Hasta su captura, el jefe de la banda estaba convencido de que hierbas, aguas y rezos de la bruja le 'ayudaban' a evadir los controles de los armerillos de donde él y sus hombres alcanzaron a sacar munición, fusiles y hasta equipos de visión nocturna.

Este tipo de prácticas son muy comunes en las guerrillas y los paramilitares que están en las selvas de los Llanos Orientales o en zonas apartadas, donde tradicionalmente se ha creído en brujas, hechizos y poderes sobrenaturales. Néstor Alejandro Pardo, lingüista de la Universidad de Texas y profesor de la Universidad Nacional que se ha dedicado a estudiar el tema de la brujería, asegura que la guerra es la típica circunstancia donde el hombre se siente débil y tiene la necesidad de llevar amuletos, rezar las balas, el armamento, tomar bebedizos o agua bendita para no morir. "Hay eclecticismo en las creencias y por eso uno encuentra casos de guerrilleros que llevan cruces, hacen ritos indígenas, van a donde el brujo, le prenden velas a la Virgen y hacen lo que sea por sobrevivir", dice.

Uno de ellos es Pedro Oliverio Guerrero, alias 'Cuchillo', el paramilitar del Guaviare que fue encontrado muerto el pasado 28 de diciembre tras un operativo de la Policía. De su cuello colgaban seis collares con medallones, entre los que había una cruz grande de oro macizo. En sus manos llevaba cuatro manillas, una de ellas supuestamente para tener éxito con las mujeres. "Dicen que los usaba como payé (amuleto) y las pulseras eran contras para que no le entraran las balas. Le jalaba a la santería", dijo un policía que lo persiguió varios meses por esa región. A fin de cuentas, de poco sirvió esa 'protección' sobrenatural: aunque Cuchillo no cayó víctima de una bala de la Policía en esa operación, murió borracho y ahogado en el caño Siare cuando intentaba huir.

La guerra está llena de historias sobrenaturales. El profesor Pardo una vez escuchó de un mayor del Ejército que en combate le dispararon a una guerrillera unas treinta veces y la mujer no moría. Finalmente cayó y encontraron que se había abierto su brazo izquierdo y se había incrustado una cruz. "Se la cosió con hilo y aguja", contó el militar. En Chocó se habla de un jefe paramilitar que mató a un niño y al cual una bruja indignada le habría hecho un hechizo que terminó 'secándole' el brazo de la mano con la que disparó.

Aun cuando el Ejército suele encomendarse al arcángel San Miguel antes de pelear, sus hombres también buscan a veces otro tipo de ayudas. Un oficial recuerda lo que le sucedió años atrás cuando era comandante de una compañía en el Caquetá: "Se nos perdió un fusil y levantamos esa base patas arriba buscándolo, pero no lo encontramos. Me recomendaron un brujo y le pedí ayuda. Me hizo formar a los muchachos y después de mirarlos, se paró frente a uno. Lo miró fijamente y el soldado se puso a llorar: confesó que se había robado el fusil porque se iba a casar y no tenía plata".

Muchos familiares de secuestrados también recurren a las brujas para saber de sus seres queridos. "Es tal la impotencia, tal la angustia, el deseo de saber como sea sobre el secuestrado que los familiares buscan una respuesta material o inmaterial para saber de su ser querido. Todos, absolutamente todos han buscado este tipo de ayudas", dice Olga Lucía Gómez, directora de la Fundación País Libre. De hecho, la familia de Íngrid Betancourt, durante los seis años de su secuestro, buscó muchas veces ayuda de la superstición para encontrarla. El psíquico Armando Martí les predijo el día exacto en que iban a liberarla: 2 de julio de 2008. Se dice que el famoso mentalista Uri Geller, quien estuvo a comienzos de los años ochenta en Colombia doblando cucharas con el poder de su mente, habría ayudado a la Policía a encontrar un secuestrado en el sur del país.

En esto de la fe en los poderes ocultos en la guerra, Colombia, por supuesto, no es una excepción. Desde la célebre escena de las tres brujas que con sus profecías convencieron a Macbeth de que asesinara y fuera a la guerra para convertirse en rey, hasta ocultistas como Aleister Crowley, empleado por la inteligencia británica contra los alemanes en las dos guerras mundiales, la brujería ha tenido un lugar tan pintoresco como destacado en la guerra. Aunque su efectividad está por verse, aquí, en Colombia, además de guerrilleros, militares o familiares de secuestrados, no son pocos los que creen que brujas, adivinaciones y potajes pueden ayudarles a combatir el enemigo. Una fe que puede llegar a la ingenuidad: en el suroccidente del país, cuentan la historia de un indígena que dio a cinco guerrilleros del ELN un bebedizo que los haría invisibles. "¿Pero seguro que el Ejército no nos ve?", preguntaron los elenos. "Seguro", respondió el supuesto chamán. Cuando los guerrilleros intentaron entrar en silencio al campamento del Ejército, murieron en el intento. 
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