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| 2/26/2014 12:00:00 AM

En Colombia fabrican casas portátiles

Un caleño y un francés buscan revolucionar el sector construyendo viviendas futuristas en forma de colmena.

En una modesta bodega de la zona industrial de Yumbo, Valle, se desarrolló en silencio uno de los inventos que podrían cambiar el concepto de vivienda en el mundo entero.

Se trata de un nuevo modelo de casa portátil de uso público que pretende revolucionar el sector y que por ahora podría tener gran demanda en campos como el militar, el petrolero y la construcción.

El proyecto se conoce como Origamitek, debido a que se arma por domos hasta crear una especie de iglú en forma de colmena; en el armado sólo se requieren tres personas y el proceso tarda apenas cuatro horas.

Los materiales que se usan son placas compuestas por un elemento resistente llamado compuesto polimérico poliexpandido, que en cristiano es algo así como una lámina con las propiedades del icopor, pero rígida y muy resistente.

El proyecto ya cuenta con patente en Colombia y está protegido por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual.

Aunque el compuesto polímérico expandido ya es un material que se aplica en construcciones de Asia y Estados Unidos, no se la había dado la aplicabilidad del Origamitek.

Los gestores de semejante proyecto son el arquitecto Gustavo Santander y el colombo-francés Michel Delcourt, este último es un reconocido empresario radicado en la capital del Valle.

Según cuentan los promotores, la idea nació hace dos años cuando un par de amigos en común conectados con las Fuerzas Militares de Estados Unidos “nos comentaron de la necesidad que tenían de un desarrollo ultraliviano y portátil para sus campamentos”, dijo Santander.

Recordó que el tema les interesó tanto, que de inmediato empezaron a intercambiar ideas y propuestas de diseño, hasta que llegaron al modelo actual que bautizaron como "Atom", de átomo, “una vez definida en detalle, decidimos patentar y proteger a nivel mundial por considerarla revolucionaria y única. Nos tomó cerca de un año obtener la Patente de Invención con protección a 20 años y el registro de Copyright ante la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos”.

Con la idea consolidada y la patente en el bolsillo, el dúo de emprendedores siguió aterrizando la utilidad de sus colmenas y fue así como llegaron a la conclusión de que su invento tenía múltiples aplicaciones, “tales como campamentos, viviendas temporales, viviendas de emergencia, cabañas, habitaciones hoteleras, oficinas, consultorios, centros de salud, aulas de clase, salones de reuniones, depósitos, parqueaderos cubiertos, baños públicos,  entre otros”, explicó el francés Delcourt. (ver página web ( www.Origamitek.com )

Para estar seguros de lo que habían creado, sometieron la materia prima de sus casas a pruebas técnicas de resistencia, realizadas por ingenieros y calculistas de la Universidad del Valle. “El resultado fue sorprendente, ya que nuestras colmenas soportan vientos de hasta 130 kilómetros por hora, con lo que cumplen de esa manera con los estándares mundiales sobre normas sismo resistentes”, argumentó Santander.

El proyecto fue presentado en sociedad recientemente durante una rueda de negocios en el Centro de Eventos Valle del Pacífico y ya cuenta con una red de distribuidores en Colombia, Estados Unidos, Chile e Italia, “nuestra meta es llegar este año a 50 países del mundo”, expresó Delcourt.

Otro de los atractivos del nuevo modelo de vivienda futurista propuesto por el caleño y el francés es que además de la portabilidad y la resistencia de sus domos, son casas térmicas, “conservan la temperatura que se les asigne”.

Tal vez uno de los factores que se deben tener en cuenta a la hora de antojarse del producto es que un metro cuadrado de Origamitek (que incluye los domos, puertas, ventanas y anclaje al piso) puede costar alrededor de 300 dólares, “el campamento más pequeño que construimos tiene 12,5 metros cuadrados y el más grande 120”, dijo Santander.

Esos precios son muy similares al metro cuadrado para construir una vivienda tradicional, pero, como ellos mismos aclaran, “la gran diferencia es que nuestra casa usted la puede desarmar y llevársela en un empaque tan pequeño, que cabe en una camioneta”.

Pero el verdadero veredicto sobre la utilidad y el beneficio de las nuevas viviendas lo dará el mercado de oferta y demanda; es allí donde una idea se convierte en revolucionaria y exitosa, o en un rotundo fracaso.
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