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| 8/23/2014 5:00:00 PM

“Las contralorías se volvieron un nido de extorsión”

Edgardo Maya habló de las tres ideas con las que llega a la Contraloría: acabar con las contralorías territoriales, crear un tribunal de cuentas y hacer control fiscal al proceso de paz.

SEMANA: Usted que ha sido concejal, diputado, magistrado auxiliar de la Corte Suprema, magistrado del Consejo de la Judicatura, procurador dos veces, ¿qué significa llegar a la Contraloría ¿Qué se propone hacer?

Edgardo Maya: Antes de la Constitución del 91 había un control previo que muchos terminaron llamando el control extorsivo porque toda actuación pública, toda cuenta antes de pagarla, tenía que llevar el visto bueno de la Contraloría. Con la Constitución se habló de un control fiscal posterior, que a mí me parece igual de grave porque llega después de hecho el ‘chanchullo’. Es como que a usted lo llaman a decirle que hay un cadáver y usted levanta el acta de defunción. Lo que yo quiero es hacer control preventivo. Control en tiempo real.

SEMANA: Sandra Morelli también habló de control preventivo y trató de aplicarlo en la emergencia invernal. Pero hubo muchas quejas porque los operadores decían que les limitaba el trabajo…

E. M.: Hay que tener cuidado con la aplicación de ese control preventivo. Pero en todos los organismos de control del mundo es lo que se está haciendo. Lo que pasa es que el control preventivo no es materia de titulares de prensa, porque no destapa grandes escándalos sino que los previene.

SEMANA: La corrupción es vista hoy en Colombia como un problema tan grave como el narcotráfico o las bandas  criminales. Hay datos de que se pierden 9,2 billones de pesos al año por ella. Usted que conoce por dentro al Estado ¿cuál es el problema?

E. M.:  La corrupción no es un problema coyuntural, sino estructural. Está en las entrañas del Estado colombiano, es consustancial a la función pública. Para combatirla tiene que darse no solo una arremetida de los órganos de control y del ente de investigación criminal, sino que toca incorporar, y yo lo voy a hacer, la participación ciudadana activa. Los ciudadanos saben quiénes son los ladrones en cada región, quiénes se benefician de los contratos, quiénes los manipulan. Todo el mundo sabe quiénes son los corruptos.

SEMANA: Sí, puede que se sepa, ¿pero de qué vale un ciudadano que denuncie cuando las contralorías departamentales y locales, según se dice, son nidos de corrupción?

E. M.:  Yo soy partidario de una reforma para acabar las contralorías departamentales y la voy a proponer tras un estudio previo. El único punto del referendo de Uribe con el que estuve de acuerdo fue el de acabar las contralorías municipales y lo sigo pensando así. 

SEMANA: ¿Y no le da miedo la cantidad de enemigos políticos que se puede ganar?

E. M.:  No, porque eso es algo que beneficia al país y se puede hacer. Es que las contralorías se volvieron un nido de extorsión a nivel local, es decir, te investigo o no te investigo a cambio de un cobro. Que me perdonen los funcionarios, pero hay problemas, uno lo oye de los alcaldes, de los gobernadores, en fin, todo esto se sabe, es que en el tema de la corrupción no hay secretos, la corrupción es pública.

SEMANA: ¿Y si se sabe por qué en vez de mejorar empeora?

E. M.:  Esa es la pregunta del millón. Mi propuesta es lograr una férrea cooperación entre los órganos de control, así como con los agentes de investigación criminal y comprometer a todos los servidores públicos desde el presidente de la República hasta el último funcionario para dar una lucha frontal, o si no esto no se va a derrotar nunca. Eso que usted dice, de 9,2 billones de pesos al año, es un dato pálido ante las cuentas que dicen que se roban el 10 o el 20 por ciento del presupuesto. Por eso, fortalecer la Contraloría General es una tarea muy importante. Otra reforma que voy a promover es que quien investigue no sea el mismo funcionario que juzgue e imponga la sanción.

SEMANA: ¿Va a crear un organismo nuevo para ello o dividirá las funciones entre los que ya están?

E. M.:  Eso debe hacerlo un organismo externo. Yo creo que podemos terminar en un tribunal de cuentas. No voy a lanzar ahora esa propuesta, pero sí tengo claro que se necesita un órgano que haga la investigación fiscal y otro órgano externo y que juzgue y sancione. Ojalá tenga carácter judicial para efectos de cosa juzgada y que no haya posibilidad de demandas.

SEMANA: ¿Y por qué no lanza la propuesta ahora?

E. M.:  Es la segunda fase después del tema de las contralorías departamentales. Y también haré lo que he denominado el control fiscal sobre grandes procesos impulsados por el Estado. Por ejemplo, lo que se va a desprender del proceso de paz de La Habana, implicará un programa especial de auditoría fiscal con el ánimo de contribuir al éxito del proceso.

SEMANA: ¿Fue más difícil esta elección o la de hace 13 años para procurador?

E. M.:  Las elecciones son iguales. Son procesos políticos. Uno va al Congreso de la República, que es eminentemente político y es una elección con votos.

SEMANA: ¿No cree que la elección con guiños políticos es un mal síntoma de la democracia colombiana’?

E. M.:  Esos procesos siempre van a ser así. Y los guiños del presidente se deben a que él me conoció cuando era ministro de Hacienda y luego de Defensa y yo era procurador, pero lo hizo sin vetar a nadie. Sus conceptos para nada comprometen la independencia que voy a tener en la Contraloría. Lo que no puede pasar en los órganos de control es que sean amigos ni enemigos del gobierno, cualquiera de las dos cosas es grave.

SEMANA: ¿No cree que su elección perpetúa la politización de los órganos de control?

E. M.: Yo soy partidario y defensor a ultranza de la carrera administrativa. Como procurador hice cinco concursos de carrera administrativa y terminé uno que estaba en proceso. 

SEMANA: Pero usted es político…

E. M.:  Yo soy un técnico. La función pública está ligada a la política, desde los griegos, lo que pasa es que la han desacreditado mucho.

SEMANA: ¿Por qué César Gaviria, que es liberal como usted, no lo apoyó en su aspiración?

E. M.:  Del presidente Gaviria tengo el más alto concepto. Es un jefe natural de mi partido y tengo una enorme gratitud con él porque me ternó para ser magistrado del Consejo de la Judicatura. Lo que ocurrió en los últimos días fue accidental y el tema está totalmente superado.

SEMANA: ¿Usted habló con él?

E. M.:  Sí. 

SEMANA: ¿Ya hicieron las paces?

E. M.:  No, no tuvimos que hacer las paces porque nunca peleamos.

SEMANA: ¿Pero usted nunca le preguntó por qué no lo apoyó?

E. M.:  No, porque yo me formé en una universidad que presidió durante 48 años Fernando Hinestrosa y en la que nos enseñaron el respeto por el otro que piensa diferente.

SEMANA: Pero con el procurador Ordóñez sí parece clara la fisura. ¿Comienza con pie izquierdo la cooperación con la Procuraduría?

E. M.: Como procurador yo tuve relaciones muy armoniosas con tres contralores y con tres fiscales. Esas no son relaciones personales sino institucionales.

SEMANA: ¿Usted creyó que había perdido la oportunidad de ser contralor cuando la Corte Constitucional eliminó a la primera tanda de candidatos?

E. M.: Sí, Pero luego se reabrió la elección aplicando el reglamento como lo ha explicado muy bien el presidente de la Corte Constitucional.

SEMANA: Dicen que usted tenía la mayoría en la Corte Constitucional pero que la noche anterior a esa votación el expresidente Uribe llamó a uno de los magistrados para decirle que cambiara su voto. ¿Supo de esa llamada?

E. M.: No, no me enteré. Pero sí hablaron de que como esa elección fue el miércoles siguiente al domingo en que ganó la primera vuelta Óscar Iván Zuluaga sí se dio un coletazo en la Corte.

SEMANA:¿Cuál fue el momento más duro para usted en estas elecciones?

E. M.: Cuando uno llega por cuarta vez al Congreso para una elección uno no se altera. 

SEMANA: Pero algunos sacaron a relucir la situación de algunos familiares suyos que terminaron involucrados con la parapolítica…

E. M.: Yo no acepto imputación de delitos de sangre. Esas son realidades que han acontecido pero no afectan mi integridad personal, moral e intelectual. Si creen que con eso me van a mortificar, pues no logran su cometido.

SEMANA: Sobre el polémico tema del edificio de la Contraloría usted ha dicho que lo van a comprar a plazos. ¿Sí hay plata?

E. M.: Eso ya está hablado con el ministro de Hacienda. El contrato de la sede actual llega hasta diciembre y se va a incluir una partida presupuestal por vigencias futuras para adquirir una nueva sede porque el Estado no tiene para sacar de una sola vez los 300.000 millones. 

SEMANA: ¿Pero sí es tan fácil?

E. M.: Es fácil si hay plata, si no hay plata no hay solución. El ministro me dijo que presentara una proposición para vigencias futuras, 75.000 millones por año hasta 2018. 
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