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| 9/9/2013 12:00:00 AM

¿Soportará el vendaval el nuevo ministro de Agricultura?

Le llueven palos a Rubén Darío Lizarralde, el nuevo titular de esta cartera, sin siquiera haberse posesionado.

Apenas había pasado un breve tiempo desde cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció que su nuevo ministro de Agricultura era Rubén Darío Lizarralde cuando este tuvo que empezar a defenderse de un hecho en apariencia trivial pero que presagiaba que las cosas no iban a ser fáciles: clonaron su cuenta de Twitter y de inmediato se vio forzado a advertir a los usuarios.

Horas después ya debía entrar a fajarse contra dos importantes actores de la vida política colombiana. Desde lo legal, los congresistas Jorge Enrique Robledo e Iván Cepeda lo cuestionaban porque él posee tierras en Vichada, por lo que, según argumentaron, desde ahora debe declararse impedido en gran parte de la agenda de su cartera.

Y lo más sorprendente: las FARC le dedicaban una severa crítica desde La Habana, un hecho que hasta ahora a muy pocos miembros del gabinete les había tocado.

Por si fuera poco, a Lizarralde no le perdonan siquiera su pasado sentimental. En su condición de exesposo de la ministra de Educación, María Fernanda Campo -quien también tiene inversiones en Vichada-, ha debido salir a defenderse de los constantes ataques. “Eso es incompatible a todas luces”, argumentó Robledo.

Para sus críticos, Lizarralde ni siquiera debería posesionarse. Él, por su parte, ha optado por la serenidad mientras acude a varios argumentos que él considera de peso para asumir el cargo. “Vamos a trabajar por nuestros campesinos más humildes”, promete. “La realidad en Colombia no es en blanco y negro. A mí me pueden hacer todos los debates de control político que quieran, pero siempre basados en hechos reales y no sobre suposiciones”.

Lizarralde fue nombrado gerente de Indupalma en 1994, tres años después de que el subdirector administrativo de la empresa, Francisco Agámez, fue asesinado en la sede principal de la empresa en San Alberto, Cesar. Una de las muchas muertes de personas vinculadas con Indupalma (empleados, trabajadores y sindicalistas) atribuidas a grupos guerrilleros y paramilitares. “Yo conozco los problemas del campo y sé de sus dificultades”.

Su nombramiento fue bien acogido por dirigentes gremiales. Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), y Marta Betancur, directora ejecutiva de Procaña, expresaron públicamente que él puede aprovechar su experiencia en Indupalma para fortalecer las alianzas entre grandes productores y campesinos.

Ese vínculo con Indupalma es el que no es bien visto por sus adversarios políticos. Robledo dice que su nombramiento prueba que a Santos sólo le preocupa imponer un modelo económico que le ha hecho un daño enorme al país. Además, lo acusa de apropiarse de tierras en Vichada sin apego a la ley.

“Si no tuviera autoridad moral no habría aceptado el Ministerio en un momento tan convulsionado. En aquel entonces lo que se hizo fue invitar a inversionistas para que tuvieran su plata en tierra destinada a la siembra del caucho. Los dueños de esa tierra son personas naturales y jurídicas. Ellos no compraron un baldío, una de las condiciones era que las tierras tuvieran escritura pública porque, de lo contrario, no habrían recibido financiación del sector bancario”, se defiende el ministro.

Argumenta que enfrentará cualquier debate y que también va a dedicar sus esfuerzos a trabajar por los campesinos. “Ellos sufren porque cuando sacan sus productos se someten a las decisiones de las centrales de abasto. Esto hay que cambiarlo, así como se les debe garantizar la asistencia técnica, la educación, la entrega de las mejores semillas a sus predios y la compra de sus productos. Tenemos que romper con una serie de intermediarios”.

“No quiero ser un instrumento de debilidad más de este sector, no quiero generarle un problema al Gobierno, precisamente lo que quiero es trabajar por lo que él (Gobierno) tanto defiende, los campesinos”, insiste.

Robledo, por su parte, cree que él se ha beneficiado de los negocios de agrocombustibles y que por sus antecedentes en el sector en el que se movía, la palma, mezclará sus intereses particulares con los asuntos del Estado.

“No tenemos nada que ver con agrocombustibles. Yo me declararía impedido en los negocios de Inducaucho porque todo lo que se ha construido allí ha sido de acuerdo con la ley, ajustados a esos parámetros”, se defiende Lizarralde. “Por el hecho de que mi familia tenga tierras en la altillanura me declararé impedido en todo lo que tenga que ver con algo que impacte ese negocio, de resto no tengo por qué hacerlo. Una cosa es un negocio particular y otra cosa es un diseño de una política”, asegura.

Y para las FARC también tiene una respuesta: “Creo que no están bien informadas”. Pero ¿qué fue lo que dijo la guerrilla en La Habana? El grupo rebelde cuestionó su nombramiento a través de un texto leído por el guerrillero 'Pablo Catatumbo', alias de Jorge Torres Victoria.

“¿Puede ser este el funcionario idóneo para tratar los problemas derivados de la imposición de los TLC? ¿Qué garantías para la reforma agraria podría brindar un ministro que se ha opuesto encarnizadamente a las zonas de reserva campesina?”. El nuevo ministro les dijo que él estaba de acuerdo con las zonas de reserva campesina porque son un instrumento legal, pero, eso sí, en estas no debe haber ninguna autoridad distinta a la del Estado.

En medio de semejante situación, el nuevo ministro se muestra tranquilo y promete que se posesionará esta semana. Robledo, senador del Polo Democrático, le aconseja: “Es mejor que desista de ese propósito”.
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