Jueves, 19 de enero de 2017

| 2010/01/30 00:00

Las 4 fantásticas

Cuatro mujeres son las encargadas, desde la sociedad civil, de fiscalizar el turbulento proceso electoral colombiano.

De izquierda a derecha Mònica Pachòn, Alejandra Barrios, Elizabeth Ungar y Catalina Lobo-Guerrero

Llegaron las elecciones y reinan el temor y la incertidumbre. La suerte del referendo reeleccionista sigue abriéndose camino, las reglas de juego no están claras, las listas de los diferentes partidos están aún a medio armar y el abanico de candidatos a la Presidencia tiene más de 10 aspirantes. Hay muy pocas ideas y programas, pero las maquinarias están aceitadas y las denuncias sobre la financiación ilícita de algunas campañas se ventilan a los cuatros vientos. Sin duda, el poder para hacerles frente a las amenazas de la corrupción, el clientelismo o la infiltración del narcotráfico está en manos de las autoridades. Pero también desde la sociedad civil hay voces que se alzan para advertir lo que está pasando, como lo hacen cuatro organizaciones independientes lideradas por mujeres y dedicadas a vigilar el proceso electoral: Votebien, Congreso Visible, Transparencia por Colombia y la Misión de Observación Electoral.

Infortunadamente la historia política colombiana ha estado salpicada por escándalos o tragedias, como fue el que Pablo Escobar llegara al Congreso; los magnicidios de Galán, Pizarro, Jaramillo y Pardo Leal a finales de los 80; la financiación del cartel de Cali de la campaña presidencial de Ernesto Samper en 1994, o la manera como los paramilitares se tomaron a sangre y fuego el poder en la mitad del país son fiel reflejo de la vulnerabilidad de nuestro proceso electoral frente a las amenazas de los violentos o el poder corruptor de la mafia.

De estas experiencias sombrías nacieron las iniciativas que lideran estas cuatro mujeres. A finales de los años 90, frente a la pérdida de credibilidad que sufrió el gobierno tras el proceso 8.000, un grupo de académicos montó Congreso Visible, un proyecto para monitorear la actividad legislativa de manera permanente, apoyado por la Universidad de los Andes. Desde sus inicios su razón de ser fue ofrecer información oportuna, veraz e independiente sobre el Congreso. Y lo que empezó como una página de Excel se consolidó a través de los años en una página web donde se encuentra el sistema de información más completo del país sobre quiénes son y qué hacen los congresistas.

Esta iniciativa está ahora bajo el mando de Mónica Pachón, politóloga de los Andes comprometida desde sus años de estudiante con el estudio del Congreso, pues, como afirma, "es el semillero de grandes líderes y también ha sido epicentro de grandes tragedias. Es innegable que las costumbres políticas colombianas están reflejadas ahí". Y aunque Congreso Visible sigue dedicado a generar información sobre lo que sucede en el Capitolio de manera cotidiana, Pachón y su equipo de trabajo le están apostando cada vez más a la interacción entre ciudadanos y políticos y por esto buscan posicionarse como un instrumento que permita facilitar la comunicación entre los que eligen y los elegidos.

Frente al tema de la corrupción, Transparencia por Colombia, capítulo de Transparencia Internacional, tiene la misión de asegurar que las actividades de los funcionarios, los empresarios y los ciudadanos sean limpias. Para estas elecciones, cuenta Elizabeth Ungar, politóloga con más de 30 años de experiencia y quien lidera esta organización desde el año pasado, promueven la campaña 'Voto informado' con la premisa de que éste implica "un antes, un durante y un después", es decir, acceder a información de calidad, acudir a las urnas y luego exigir rendición de cuentas de los elegidos.

Otra iniciativa que defiende la importancia de un voto a conciencia es Votebien, un portal de Internet creado en 2002 por una alianza de medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil ante la preocupación de la presencia de actores armados que amenazaba la participación libre de los colombianos en los comicios de ese año. María Teresa Ronderos, quien ayudó a crear este proyecto, afirma que éste surgió de "una obsesión por un cubrimiento electoral más analítico y profundo que hiciera más que repetir las declaraciones de los candidatos y publicar encuestas".

Desde entonces, Votebien, cuya página web se reactiva cada vez que hay elecciones, ha desarrollado un periodismo de investigación que privilegia las historias de largo aliento frente a la coyuntura. Su objetivo es proporcionar información de calidad para que los ciudadanos conozcan a los candidatos y sus propuestas, tengan conocimiento sobre temas claves como la financiación de las campañas y estén atentos ante los posibles riesgos que puede correr la democracia. Otra apuesta de Votebien es tratar de enseñarles a los ciudadanos cómo funciona el proceso electoral desde un lenguaje entendible. Su editora actual, Catalina Lobo-Guerrero, afirma que una de las fortalezas más grandes del proyecto es su agenda independiente que no depende de ninguna clase de pauta comercial ni política. En su esencia, Votebien busca hacer un ejercicio periodístico pero también cívico, un servicio a los ciudadanos para que elijan mejor.

A estas iniciativas se les suma la Misión de Observación Electoral (MOE), otro proyecto que nació de la intranquilidad de un grupo de ciudadanos por los crecientes tentáculos de los grupos paramilitares en la política en los meses previos a las elecciones de 2006. Su directora es Alejandra Barrios, quien selló su compromiso con la democracia cuando participó en el Movimiento Estudiantil por la Constituyente a principios de los 90.

Desde 2006, Alejandra y su equipo de voluntarios han salido a la calle en más de 17 elecciones para monitorear los comicios y asegurar que se cumpla lo exigido por la legislación electoral. Su cometido es "recuperar la importancia del día de elecciones para los ciudadanos y entender que esta democracia es nuestra". La MOE también elabora mapas de riesgo electoral para destacar regiones donde la democracia puede estar en peligro, monitorea medios de comunicación, elabora cartillas para explicar a los ciudadanos cómo funcionan las elecciones y está presente en mesas de diálogo y debates. Pero su valor reside en que cada día de elecciones, más de 7.000 voluntarios en el país se ponen el chaleco y van a los puestos de votación para observar la jornada y reportar cualquier irregularidad.

Estas cuatro mujeres coinciden en que sus organizaciones, todas financiadas con recursos de la cooperación internacional, lo que garantiza su autonomía, han logrado crear conciencia y esperan que los ciudadanos se apropien de la información en el momento de tomar sus decisiones en los meses que se avecinan. Pero también coinciden en que la difusión de sus iniciativas es la mayor dificultad que enfrentan. Aunque cuentan con páginas web, crean contenidos interactivos y multimedia, tienen alianzas con medios de comunicación y están incursionando en redes sociales como Facebook y Twitter, todavía tienen problemas en atraer a los ciudadanos.

A pocos meses de las elecciones, ellas trabajan contra el reloj para cumplir un mismo cometido: alertar a tiempo y con hechos contundentes sobre las fuerzas oscuras que todavía amenazan el fortalecimiento de la democracia en Colombia.

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