Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2004/01/26 00:00

"Las Farc: una fiera herida que sigue viva"

El ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, advierte también que el paramilitarismo ha crecido y por eso no hay que bajar la guardia.

"Las Farc: una fiera herida que sigue viva"

Dicen en el Ministerio de Defensa que la cualidad principal del ministro Jorge Alberto Uribe es su enorme habilidad para mandar sin que nadie se dé cuenta de que está mandando. Algo de eso se respira en la entrevista que concedió a SEMANA. Una y otra vez hace gala de esa virtud rara en la política, pero frecuente entre los gerentes de empresa, reconocer los errores y enfatizar que lo importante es que están en camino de solucionarse. Otra destreza que despliega -y en esto es diametralmente opuesto a su antecesora- es la de alabar a las Fuerzas Armadas con el corazón y criticarlas con la cabeza. Así por ejemplo dice que se conmueve con su sacrificio, pero a la hora de considerar su falta de coordinación no expresa adjetivo alguno.

Uribe, de 62 años, casado, con tres hijos, nacido y criado en Medellín, estudiado en Estados Unidos, es un hombre sofisticado. Cuida sus mensajes con esmero, como aquel que repitió varias veces durante la conversación: que las Farc son mal llamadas guerrillas y que no son sino un emporio del crimen, como si con las palabras pudiese derrotarlas. Como buen uribista es pragmático y se entusiasma sobre todo cuando habla de los retos gerenciales.

SEMANA: ¿Qué tan golpeadas están realmente las Farc?

Jorge Alberto Uribe: Es una fiera que está lastimada y como tal se ha replegado. Ha perdido elementos valiosos, no sólo 'Simón Trinidad', sino muchos otros cabecillas que están hoy en las cárceles. Las Farc -que es una empresa criminal sin ninguna vocación filosófica, porque eso también lo corrompió el narcotráfico- han visto frustrados muchos de sus intentos de atacar. Se les ha restado fuerza, potencia y capacidad de daño. Pero las Farc siguen vivas. Se siguen alimentando con un gran flujo de dinero, no sólo para vestirse y alimentarse sino para armarse y para sobornar. El país no se puede engañar.

SEMANA: A juzgar por lo que se hizo en Cundinamarca, le está dando mejores resultados al Ejército atacar con pequeñas unidades que con movilizaciones masivas de tropa...

J.A.U.: Aquí no hay una guerra ni ideológica ni política. Esto es simplemente un país defendiéndose de una organización criminal de índole internacional. Hicieron el intento con movimientos de ejércitos, pero eso no lo podrán repetir. Entonces nuestras operaciones óptimas más frecuentes son las que se presentan en pequeños grupos.

SEMANA: ¿Cree usted que el Plan Patriota, que busca golpear las Farc en su retaguardia profunda, en el sur, se podrá tener un éxito relativamente rápido?

J.A.U.: Quisiera bajarle el tono de que viene una gran ofensiva, o un gran plan. Soy enemigo de planes, y no sólo en el mundo militar. Lo que hay que mostrar son realizaciones. El plan es salir a la ofensiva en contra de los terroristas.

SEMANA: Otra estrategia nueva es la de las capturas masivas, pero han sido criticadas porque han puesto a muchas poblaciones contra el Ejército, justo cuando más necesita que estén de su lado.

J.A.U.: No es una pesca a ciegas. En cada redada, al principio salen libres algunos o muchos de ellos, pero a los que quedan más allá de las primeras horas se les inicia un proceso judicial por razones comprobadas.

SEMANA: Pero hay muchos casos de arbitrariedad documentados.

J.A.U.: Sí hay errores, pero lo importante es que sean los menos posibles. Los ciudadanos tienen los canales para protestar, y los oídos están atentos para que cuando se cometa una equivocación se corrija.

SEMANA: El gobierno Uribe también se ha destacado por haber acelerado las deserciones de la guerrilla, pero no ha logrado que esos desmovilizados se reinserten.

J.A.U.: No esperábamos que desertaran tantos de la guerrilla. Ya convinimos que esto quedará en hombros del Ministerio del Interior y no del de Defensa. Y le nombramos un gerente, a Juan David Angel, y entiendo que está solucionando muchos problemas, como lograr que empresas contraten reinsertados. Y es bueno que la gente colabore porque si no solucionamos esto como sociedad tendremos otro engendro en ciernes.

SEMANA: Es muy preocupante que las Farc estén ahora planeando usar cilindros que al estallar producen gases mortíferos.

J.A.U.: Estamos investigando qué materiales están utilizando y creemos que no tienen la capacidad de desarrollar cosas como se han visto en otras latitudes. Sin embargo, esta amenaza es un hecho. Empezaron con ponerles materias fecales a los cilindros-bomba para infectar a los heridos, luego los llenaron con ácido clorhídrico y han ido 'progresando' para llegar ya a armas de destrucción masiva. Esto los ratifica como lo que son: unos terroristas perfectamente equiparables a cualquier organización tipo Al Qaeda, porque lo que ocurrió en El Nogal o lo que ocurrió en Bojayá puede que no haya sucedido en downtown Manhattan, pero fueron hechos igual de criminales y de terroristas.

SEMANA: El gobierno ha logrado bajar el secuestro, pero las cifras son aún escandalosas. ¿Cuál es la meta para este año?

J.A.U.: La meta es cero, no puede ser otra. Pero eso será imposible al menos en una o dos generaciones porque llevamos demasiado tiempo conviviendo con ese monstruo. Se han fortalecido los Gaulas, se está montando la primera escuela antisecuestro en el mundo, con ayuda norteamericana y en noviembre graduamos el primer equipo de jóvenes. Se han impedido más secuestros y cada día hay más rescates exitosos. Fondelibertad tiene más recursos económicos, jurídicos, coordina mejor, apoya los Gaulas, pero tiene un gran camino que recorrer.

SEMANA: Otro gran riesgo para la seguridad democrática es el paramilitarismo que crece en poder y en extensión. ¿Qué se está haciendo al respecto?

J.A.U.: Es un hecho que el paramilitarismo ha crecido. Y es tan enemigo del Estado colombiano y de las fuerzas militares como la guerrilla. Se está haciendo mucho contra ellos. Fuerzas militares y de policía vienen desmantelando grupos paramilitares constantemente, en el Valle, en la Costa Atlántica. Pero la maleza crece a un ritmo acelerado, alimentada precisamente por el narcotráfico.

SEMANA: Siguen las denuncias sobre vínculos entre algunos militares y autodefensas. ¿Qué hacen para que estos no se sigan dando?

J.A.U.: Las Fuerzas Armadas han aprendido a mirar con realismo, cara a cara, estos fenómenos de corrupción o los vínculos con narcotraficantes. Con la guía del Presidente han aprendido a que cuando surge un problema, no es tapen, tapen, sino destapen, destapen. Los ejemplos que vivimos a fin del año con la policía, con el allanamiento ilegal de unos militares que buscaban una droga, todo eso se sacó a la luz. Hay una política de cero tolerancia con el vínculo de las fuerzas militares y de policía con el narcotráfico o con la guerrilla. Está escrita en mayúsculas. Se desvincula a quien rompa esta prohibición y se adelantan los procesos judiciales respectivos.

SEMANA: ¿Cree usted que empresarios, congresistas y demás líderes del país respaldan a las Fuerzas Armadas en la batalla contra el paramilitarismo?

J.A.U.: Creo que sí. Ya está claro ante los ojos del país que el paramilitarismo no es una salida viable. Ese es un monstruo de mil cabezas que hoy se crea con una intención de defensa y que mañana se devuelve en contra. Los empresarios colombianos, y no sólo los grandes, han demostrado su voluntad de apoyar un gobierno que le quiere devolver la paz al país al haber aceptado tasas impositivas entre las más altas de América Latina. El Congreso, a pesar de la posición independiente de Uribe, ha demostrado sensatez, y en muchas instancias lo ha apoyado en contra de sus intereses políticos inmediatos.

SEMANA: Las autodefensas decretaron un cese unilateral de fuegos por el proceso de negociación con el gobierno. ¿Quién vigila que lo estén cumpliendo?

J.A.U.: No sé responder esa pregunta. Pero si algún país amigo se ofrece para hacerlo, no habría ninguna objeción.

SEMANA: ¿Cómo ve usted la ley de alternatividad penal?

J.A.U.: Yo filosóficamente soy liberal y me toca estar hoy en una posición de Ministro de Defensa donde hay que aplicar duro la fuerza de las armas. Sin embargo la polarización de ciertos grupos es tal que nosotros sin un grado de perdón no podremos solucionar nuestros problemas. Para lograr la paz hay que perdonar muchas cosas. Ahora, de saltar de allí a decir que se acepte la impunidad, no estoy de acuerdo. Creo que hay unos crímenes que la sociedad tiene que castigar.

SEMANA: ¿Puede el país pelear eficazmente contra tantos frentes ?

J.A.U.: No nos está quedando opción. Todos los días se están fundiendo más en una sola cosa, cuyo telón de fondo es el narcotráfico. Es el peor enemigo del país, el principal generador de corrupción y del espíritu del derroche mismo porque se han sentado patrones de rico, con dineros mal habidos.

SEMANA: ¿Hoy tenemos suficientes recursos para sostener la presión militar actual?

J.A.U.: Los recursos son escasos, no importa lo mucho que han crecido y los esfuerzos que ha hecho el país. Si se va generando una mayor confianza tanto internamente como en el exterior, va a ver mayor inversión, lo que llevará a mejorar el desarrollo económico. Pero si no tenemos crecimiento, ni ayuda externa, en el largo plazo va a ser muy difícil mantener el gasto militar y policial.

SEMANA: Estados Unidos ha dicho públicamente que el Plan Colombia llegará a su fin en 2005. ¿Puede Colombia financiar sola la guerra, sin esta ayuda?

J.A.U.: No es solo el dinero que dan, la ayuda va más allá y no es solo la norteamericana sino la de otros países. Colombia hoy sin ayuda internacional económica, logística y política no puede salir adelante y solucionar sus gravísimos problemas.

SEMANA: ¿Tenemos recursos para un año, para dos?

J.A.U.: El presupuesto de este año fue inferior a lo que pensábamos antes del referendo. Pero el gasto social no se puede descuidar. Defensa tiene que competir con unos ministerios que tienen una labor más atractiva que aquella de hacer la guerra.

SEMANA: Ha habido resistencia interna a hacer más eficiente el ministerio y generar economías de escala, ¿qué se ha logrado y qué falta?

J.A.U.: Los gastos administrativos se han mantenido, aunque ha crecido el personal militar. La centralización u homologación de compras ha dado magníficos resultados y las fuerzas la apoyan activamente. Antes cada fuerza se encargaba de sus aviones, ahora solo la Fuerza Aérea va a prestar los servicios de mantenimiento, y la capacitación de pilotos y mecánicos. De otra parte, el tema logístico de esta empresa es el más complejo de Colombia. Con la orientación y el apoyo de empresas como Exito, Carulla, Noel y Leonisa decidimos unificar los procesos de compra y distribución de todos los elementos de logística, como botas, vacunas, gasolina, vestuario. Empezaremos por saber qué tenemos, pues hay bodegas por todos lados y cada cual compra y almacena en forma independiente. No hay caos pero no sumamos el músculo que podríamos.

SEMANA: Otra gran resistencia es la falta de voluntad de militares y policías de trabajar juntos...

J.A.U.: En todos los ejércitos del mundo hay celos entre fuerzas y aquí no ha sido la excepción. Pero se ha avanzado y yo estoy contento -no satisfecho- del ambiente de colaboración que se respira. La mejor manera de superar estos recelos es ponerlos a trabajar en conjunto, con metas comunes: desde la búsqueda de un criminal hasta el análisis de un problema, con el objetivo común de que los colombianos tengan paz y seguridad.

SEMANA: Algo muy criticado es la falta de inteligencia o la inteligencia sesgada porque todavía se persigue gente por lo que piensa.

J.A.U.: Falta pero ahora hay una junta que permite que los especialistas de inteligencia compartan sus conocimientos. Algunas de las realizaciones recientes son producto de la inteligencia conjunta. Tenemos gran ayuda en inteligencia internacional contra el narcotráfico y contra el terrorismo. La inteligencia ideológica no la he sentido. Nadie habla de que éste es comunista, ya es claro quién es el enemigo.

SEMANA: ¿En qué le han sorprendido para bien las Fuerzas Armadas y en qué para mal?

J.A.U.: Me sorprende mi propia ignorancia al llegar al Ministerio de lo que eran nuestras fuerzas armadas y de policía. Me he encontrado con un espíritu patriótico y de sacrificio a toda prueba, con un deseo de servir que no encontramos en ningún otro cuerpo de la nacionalidad, a riesgo de dar la vida. Ver a los muchachos en el Hospital Militar partidos en dos, se le despierta a uno un amor por el país inconmensurable. También con el respaldo a la civilidad; el derecho internacional humanitario está metido en la mente del soldado y policía colombianos. Hay además la disposición de la oficialidad a juzgar a su propia gente, lo que está mal hecho se castiga.

SEMANA: ¿Y qué fue lo malo?

J.A.U.: Creí que había más coordinación entre fuerzas, aunque se había avanzado mucho cuando llegué. Hay unas ciertas rigideces, como que si se asciende a alguien, oficiales de mayor antigüedad tengan que salir. Esto es un desperdicio de talento, especialidades y experiencia que debería cambiar, no sé bien cómo.

SEMANA: ¿Ante la mayor seguridad que se respira, cree que existe un riesgo de que decaiga la voluntad del país para seguir financiando la actual ofensiva militar?

J.A.U.: Sí. Estamos orgullosísimos de la actitud de los colombianos, su gran respaldo a la política de seguridad democrática del presidente Uribe, ese volcamiento a las carreteras... Pero me preocupa que se baje la guardia no sólo porque les pueden quitar el apoyo a los programas de seguridad del Presidente, sino porque lleve a la gente a cometer actos de osadía involuntaria, que se metan en la boca del lobo. El proceso de deterioro del país lleva 45 años. Y con perdón del Presidente, va a quedar una labor para continuar por quien quiera que lo reemplace a él.

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