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| 11/12/2016 12:00:00 AM

Nueva estética de las Farc, ¿Estrategia mediática o cambio verdadero?

La guerrilla pasó de tener una imagen favorable de menos de 6 por ciento a 18 por ciento. Detrás hay una serie de mensajes publicitarios que reafirman su voluntad de paz.

Uno de los datos más llamativos arrojados por la última encuesta de Gallup, publicada a principios de noviembre, muestra que por primera vez la imagen positiva de las Farc subió 12 puntos, al pasar de 6 a 18 por ciento. Ese dato tiene feliz a la delegación de paz de La Habana, que considera que está recogiendo el fruto de un esfuerzo sostenido por mostrar su faceta más política y una nueva imagen y estética que los acerca más la gente. ¿Cómo ha sido este cambio?

Muchas personas que pasaron por La Habana en los últimos cuatro años les dijeron a las Farc lo mismo: no pueden seguir manejando el tono contestatario y agresivo que usaron durante la guerra, ni la arrogancia que exhibieron en los diálogos del Caguán, porque así no iban a ganarse a la opinión pública. Durante los primeros meses de conversaciones, muchos jefes de las Farc desdeñaron las encuestas, el concepto de la opinión pública, y ante el rechazo que suscitaban tenían una respuesta fácil: la culpa era de una estrategia mediática del régimen y no de sus propios errores.

Sin embargo, con el tiempo empezó a notarse entre ellos un interés palpable en sintonizarse con la sociedad. El noticiero pasó de llamarse Insurgente y de hablar de romper el “cerco mediático”, a titularse Nueva Colombia Noticias con un tono menos rebelde y más periodístico. Pero en las últimas semanas el cambio en el lenguaje de las Farc ha sido realmente extremo. Primero, porque abrieron sus puertas a sectores de la sociedad que antes simplemente las rechazaban. Segundo, por proyectos mediáticos que muestran, sobre todo, una nueva estética. Tercero, porque se ha visto un esfuerzo por mostrar de una manera consistente que son una organización en transición de la guerra a la paz.

Puede decirse que el hito más importante de este cambio de imagen se presentó en la décima conferencia de esa guerrilla realizada hace dos meses en los llanos del Yarí. Allí, más de 600 periodistas pudieron ver, tocar y hablar con guerrilleros que nunca portaron fusiles y, en cambio, vistieron de blanco en las ceremonias de apertura y cierre. La imagen contrastaba fuertemente con la que tenían los periodistas del Caguán a finales de los años noventa, cuando las Farc se mostraron como un ejército desafiante y en pie de guerra.

La propia conferencia en el Yarí definió tres batallas para el futuro de la guerrilla: la de la implementación de los acuerdos, que libran hoy en la mesa de negociación en Cuba; la de la búsqueda de la unidad de los sectores proclives al cambio social; y la del “quiebre de la hegemonía política y cultural para llegar a lo profundo de los corazones del pueblo colombiano, y lograr su más amplio respaldo, principalmente en los centros urbanos”.

Dejarse ver por dentro

Carlos Bayala es uno de los publicistas más influyentes de América Latina. Argentino, vive en Londres donde dirige la agencia creativa New. Desde su despacho en esa ciudad siguió las noticias del proceso de paz en Colombia en estos años, aún sin tener ningún vínculo con el país. Lo hizo, según cuenta, porque considera este proceso de paz el hecho más importante del mundo actual. “Es de unas dimensiones extraordinarias”, dice.

Bayala viajó a Colombia de la mano de Francisco Ocampo, director de la Fundación El Arte de Vivir que lidera el gurú Sri Sri Ravi Shankar, de orientación pacifista. Estuvo en la conferencia guerrillera, y lo que le sorprendió es que, durante el viaje de ida, el conductor del carro que lo llevó dijo que votaría por el No en el plebiscito, porque era incapaz de perdonarles a las Farc lo mucho que habían hecho en su región. Después de dos días de haber estado en los campamentos, había cambiado su voto.

Para Bayala, más que estrategias mediáticas, el cierre de heridas tan profundas como las que deja una guerra de 50 años requiere de encuentros cara a cara. “La neurociencia dice que un elemento pacificador es mirarse a los ojos. Por el contrario, se ha probado la enorme agresividad que produce el hecho físico de no verse. Yo lo he comprobado en un programa para combatir en ‘ciberbullying’ que estoy desarrollando en Argentina. Así que creo que se pueden generar programas interesantes de encuentros simples sin agenda, por cinco o diez minutos, entre personas que jamás se verían”.

En eso coincide el también publicista argentino Ángel Beccassino. A su juicio, las Farc están en un proceso de transformación muy interesante y la décima conferencia fue un punto de quiebre porque los mostró humanizados. “Ver a Alfredo Gutiérrez en las rodillas de Timochenko muestra que ya no son tan rígidos”.

Al frente de buena parte de esta estrategia ha estado Carlos Antonio Lozada, miembro del secretariado. De su cabeza salió la producción de una serie de videos y spots publicitarios que han cambiado la estética de las Farc. Son una especie de comerciales de televisión que sin duda tienen detrás a publicistas de marcas comerciales. En uno, difundido justo luego de la conferencia, se veía en medio de una planicie a un batallón de guerrilleros vestidos de civil que miraban al cielo y cantaban el Himno a la Alegría. En otro, que apunta directamente a la reconciliación, aparecen clases medias y ciudades, más que campesinos. Contenidos que dejaron atrás el ímpetu revolucionario y el tono contestatario, y acuden a mensajes sublimes y pacifistas.

“La imagen comunica ideas, y en ese sentido cuando las Farc inician un proceso de transformación este se refleja en la forma de comunicar”, le dijo Lozada a SEMANA. “De alguna manera esa ropa de civil y colores blancos expresan la decisión refrendada en la décima de avanzar hacia implementar los acuerdos”.

Sin embargo, Beccassino cree que las Farc se están sobreactuando en los videos. “Son demasiado sacados de la cultura y el lenguaje de ellos”. Y en ese sentido, cree, pierden credibilidad. No obstante, opina que la transformación de esta guerrilla no es meramente mediática, sino más profunda. “Están trabajando en resolver errores que cometieron a lo largo de muchos años, cuando desestimaron el papel de los ciudadanos normales. Están aterrizando y no lo están haciendo mal. Empiezan a generar confianza y cercanía emocional”.

Pedir perdón

Carlos Bayala también cree que el cambio en las Farc es muy significativo. Él se reunió largamente con el exmiembro del secretariado Pablo Catatumbo, en Cuba, algunos días antes del encuentro con los familiares de los diputados del Valle. Asegura que lo que pasó allí no fue un simple discurso, sino “algo más profundo”. Su impresión es que han pasado de la consigna de patria o muerte a una menos irreductible. Una que permite reinterpretar un pasado que ya no les parece tan “cool” como antes.

Sin embargo, muchas personas aún dudan de la sinceridad de las Farc, lo cual quedó claramente plasmado en la victoria del No en el plebiscito. Así ocurrió con el discurso de Timochenko el 26 de septiembre en Cartagena, cuando “ofreció” perdón y recibió críticas durísimas por usar esta palabra y no por “pedirlo”. El pequeño debate en los medios muestra la desconfianza que suscitan aún estos gestos. No obstante, Bayala apuesta por su sinceridad. “El principal receptor de ese mensaje de perdón son las Farc mismas. Escucharse redefine su esencia, los recrea y reconfigura. Esa refundación de las Farc de abrazar una causa pacífica es muy importante para ellos mismos”. Al respecto, Beccassino cree que aún hay altibajos. Que aunque las Farc están mostrando un tono conciliador, de vez en cuando salen mensajes y tuits que los devuelve a una narrativa contestataria y agresiva.

Pero más allá de las interpretaciones, la realidad es que hay un cambio, tanto en lo político como en lo comunicativo, y que dio su primer fruto con el sorprendente 18 por ciento de imagen favorable que mostró la última encuesta de Gallup.
Ahora, esta es la foto de un momento, la crisis posplebiscito, y no necesariamente una tendencia de largo plazo. Para Beccassino, ese cambio de percepción no tiene que ver con videos ni estrategias mediáticas, sino con una decisión política de hacer la paz, sin ambigüedades. “Ese 18 por ciento lo explica la consistencia de ellos en la negociación, haber sido permeables a la crítica, no haber pateado la mesa ante los resultados del plebiscito”.

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