Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/03/07 00:00

"Las Farc ya no se tomarán el poder"

El comandante de las Fuerzas Armadas, general Carlos Alberto Ospina, asegura que esta última etapa de la guerra contra la guerrilla puede ser larga y peligrosa.

El general Carlos Alberto Ospina es un hombre estudioso de los teóricos de la guerra como Clausewitz y Jomini. Eso lo ha combinado con 39 años de vida militar, la mayor parte del tiempo en combate.

El general Ospina es un hombre más de ciencia que de pasión. Es un estudioso de Clausewitz y Jominí y sobre su escritorio siempre tiene el último libro sobre el tema. Es uno de los mejores oficiales colombianos que ha pasado por la National Defense University de Washington y ha aprendido en la dura escuela del conflicto colombiano durante 39 años de vida militar, y no desde los escritorios. Esa mezcla de estudioso y experimentado es quizá lo que hace que, en la cúspide de su carrera, su balance de la guerra sea técnico, preciso. Al revés de lo que suele suceder, su discurso tiene menor carga ideológica que la de los civiles en el gobierno.

SEMANA habló con él sobre el revés del Huila, las relaciones con el nuevo Ministro, y de las dificultades de la campaña contra unas Farc replegadas en la selva, y contra las AUC fortalecidas por el narcotráfico.

SEMANA: ¿Cómo cayó el episodio de Neiva entre los militares?

Carlos Alberto Ospina: En la guerra a veces hay coyunturas favorables y otras veces, como esa, que no lo son. Hoy, afortunadamente, casi todos los episodios son favorables a nosotros. De todos modos lamentamos que haya salido afectada la población. Son acciones de las Farc para contrarrestar que en lo estratégico han perdido espacio y en el campo de combate están en declinación.

SEMANA: ¿Y la dura reacción presidencial?

C.A.O.: Nos afectó porque el general Martínez era muy estimado con 30 años de servicio al país. Pero el señor Presidente es quien toma las decisiones y las fuerzas militares de los países democráticos siempre las acatamos.

SEMANA: ¿Y el cambio de Ministro, cómo se siente?

C.A.O.: Las políticas son las mismas; las líneas institucionales también.

SEMANA: ¿Cuáles son logros principales frente a la guerrilla?

C.A.O.: Nos hemos ganado el apoyo de la población civil y en ese sentido es difícil decir que no estamos ganando. Porque el propósito de los bandidos es ganarse el respaldo de la población para hacer una guerra civil. Eso no se ha dado en Colombia y ya se ve que no se va a dar. Las Farc ya no se van a tomar el poder. Estamos en la última etapa de esta guerra pero puede demorarse algunos años y ser sangrienta.

SEMANA: ¿Y en el campo de batalla?

C.A.O.: Lo más importante es que estamos ganando control territorial. Últimamente hemos llegado a sitios donde el Estado no estaba hace años. Por ejemplo llegamos a Carurú en Vaupés, Miraflores en Guaviare, Taraira en el Amazonas, donde las Farc explotaban la minas, y Murindó en Chocó.

SEMANA: Cuando ustedes entran a estas regiones, ¿cómo los recibe la población?

C.A.O.: En muchos lugares con alegría de sentirse protegidos. Pero en otras zonas, como Miraflores, por ejemplo, donde la gente llegó con la esperanza de hacer una vida nueva y se encontró con el control de las Farc y el negocio tan arraigado del narcotráfico, nos reciben con desconfianza. Temen que si colaboran luego nos vamos, como sucedía antes, y quedan de nuevo en manos de las Farc.

SEMANA: ¿Qué efecto tienen sobre la confianza de la gente las capturas masivas en las que a veces caen inocentes?

C.A.O.: No he visto que nos pongan a la gente en contra. Al contrario, la gente se conoce y sabe si los que capturan son bandidos y eso los tranquiliza aún más. En Murindó, por ejemplo, la Policía capturó a unas personas cuando llegamos, y las familias de estas personas protestaron, pero los demás estaban contentos. En general las capturas masivas han ayudado a desmantelar redes de bandidos y eso ha evitado secuestros y actos terroristas.

SEMANA: ¿Qué tanto terreno ha recuperado el Estado?

C.A.O.: Es evidente que estamos llevando a los bandidos a lo profundo de la selva. Eso muestra un claro desbalance de la guerra a nuestro favor, pero esto no quiere decir que estemos ganando. Debemos hacer esfuerzos superiores para conseguirlo. Las Farc intentarán hacer más acciones como la de Neiva, y quizás vuelvan a reunir grandes grupos para intentar golpearnos en las poblaciones recientemente recuperadas, pero ya no tienen la fuerza de antes.

SEMANA: A las Fuerzas Armadas les cuesta más llegar a esas retaguardias de las Farc y además tienen menor respaldo político de Bogotá que le duele menos esas regiones despobladas.

C.A.O.: Sí, puede ser, pero constituyen retaguardias que no pueden ser descuidadas porque allí se genera el poder de combate. Y hemos tenido logros. Por ejemplo, el Ejército llegó hasta un área absolutamente rodeada de bandidos en Peñas Coloradas a capturar a la guerrillera 'Sonia', una figura valiosa para ellos por la cantidad de información financiera que manejaba. Y precisamente ese es otro de los logros importantes: captura de cabecillas, como 'Sonia', 'Simón Trinidad', 'Tiberio', que manejaba la frontera sur con Perú. Dimos de baja a 'El Mocho' de la 'Teófilo Forero' y a otras fichas clave.

SEMANA: ¿El rescate fallido con final trágico del gobernador Gaviria y el ex ministro Echeverri, los dejó curados y ya no intentarán más rescates?

C.A.O.: No. Lamenté mucho lo que sucedió y que los bandidos asesinen así a los secuestrados. Pero nosotros le respondemos al país por lo que hacemos, como lo hicimos cuando ese operativo de rescate falló. Eso no quiere decir que si conseguimos la información precisa y confiable no vamos a intentar rescatarlos; es que nos llega mucha información falsa o inexacta.

SEMANA: ¿Y la guerra contra las autodefensas parece que no es tan exitosa?

C.A.O.: Los hemos golpeado mucho también y están empezando a entender lo mismo que las Farc, que están llevando una vida de bandidos. Pueda que sigan matando por un tiempo pero ya no tienen ni una posición ni un espacio.

SEMANA: ¿Qué opina de la colaboración que a veces se da entre militares y autodefensas, al fin y al cabo, dicen los pragmáticos, luchan contra un enemigo común?

C.A.O.: Es importante que la gente entienda que nunca han existido lazos institucionales. Siempre los hemos combatido. Todo miembro de las Fuerzas Armadas que tenga relación con la autodefensa es como si la tuviera con los miembros de las Farc. Es un traidor a nuestra institución y a los traidores nosotros los entregamos a la justicia y los sacamos deshonrosamente de nuestras filas. Prometieron defender la bandera y no lo están haciendo.

SEMANA: Pero ellos dirán que están combatiendo a la guerrilla...

C.A.O.: No. No están defendiendo la legalidad, sino la ilegalidad. Desde el punto de vista ético y moral es traicionar a sus superiores, a sus subalternos, al pueblo colombiano.

SEMANA: Muchos critican la decisión estratégica del gobierno de meter a los militares en la lucha antinarcórticos porque eso los puede contaminar. ¿Ha pasado esto en la práctica?

C.A.O.: Tenemos en el Ejército la Brigada Antinarcóticos y en la Armada, la Infantería de Marina y el control de costas, y los resultados son excelentes Este año, por ejemplo, la Armada ya ha incautado nueve toneladas de cocaína y el año pasado, 90. La lucha antinarcóticos no ha afectado la moral de la tropa, sin descartar que esporádicamente pueda haber individuos involucrados en eso. Los militares entendemos que la droga es lo que mantiene a la guerrilla y a la autodefensa y si no la combatimos no estaríamos atacando sino la mitad del problema.

SEMANA: La lucha efectiva contra el narcotráfico en el sur ha hecho que resurja con fuerza este tráfico en la Costa Caribe. ¿Qué se está haciendo?

C.A.O.: Sí hemos visto en la Costa norte un surgimiento del narcotráfico al lado de las autodefensas.. El mayor número de decomisos muestran que el fenómeno crece y que si sigue así debemos incrementar los esfuerzos para combatirlo.

SEMANA: Se dice que las guerras largas son inmorales. ¿Usted coincide?

C.A.O.: Lo que ha hecho este gobierno es precisamente elevar el esfuerzo para acortar la guerra. Cuando se llega al nivel intolerante al que llegamos con 3.000 secuestros, extorsiones, masacres y 30.000 cabezas de ganado robado al año, etc., la gente pide protección y eso es exactamente lo que estamos haciendo.

SEMANA:: ¿Ante la ventaja militar del gobierno frente a las Farc, cree usted que esto va a ser corto?

C.A.O.: No digo que sea corto, sino que hay un desbalance estratégico a nuestro favor y que los bandidos ya vieron que no van a ganar y están haciendo esfuerzos desesperados para que la gente los siga considerando. Es como en las corridas de toros, cuando le dan la estocada y el toro no se muere, es cuando más peligroso e impredecible se pone. Es nuestra obligación enfrentar a estos bandidos para hacer que la guerra termine lo antes posible.

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