Sábado, 21 de enero de 2017

| 2005/01/16 00:00

Las fugitivas

Cada vez más mujeres están metidas en la delincuencia, tanto así que ya 11 colombianas hacen parte de las listas internacionales de los delincuentes más buscados del mundo.

Las fugitivas

Durante la época del viejo oeste en Estados Unidos a los delincuentes más peligrosos y perseguidos por la ley se les buscaba utilizando afiches en los que se anunciaban recompensas a quien diera información que ayudara a capturarlos. Hoy, más de un siglo después, los carteles con el rostro y el nombre del criminal debajo de un encabezado que dice "se busca" siguen vigentes y continúan siendo una importante herramienta para las autoridades en la persecución de los prófugos. En la actualidad la mayoría de los organismos de seguridad del mundo elaboran, de acuerdo con sus objetivos y el interés de la justicia de cada país, sus propias listas de 'los más buscados'. Es así como, por ejemplo, la Policía y las Fuerzas Militares de Colombia tienen una lista compuesta en su mayoría por capos de la droga y jefes guerrilleros. La DEA y el FBI en Estados Unidos tienen listados con los nombres y fotos de los principales narcotraficantes y terroristas de todo el mundo requeridos por las autoridades de ese país. Al igual que ocurría en el viejo oeste, la particularidad de todas esas listas es que en los afiches de 'los más buscados' sólo aparecen los delincuentes más peligrosos. El aumento de la cooperación entre organismos de seguridad y judiciales de todo el mundo, y el uso de la tecnología, principalmente Internet, ha facilitado la difusión internacional masiva de los afiches de recompensas. Aunque las autoridades incluyen en forma autónoma los nombres de los delincuentes que consideran deben ser los más buscados, es la Interpol, la Policía Internacional, la entidad del mundo que tiene el listado más completo de los delincuentes. Recibe información de las autoridades judiciales de los 182 países que la conforman, lo que le permite tener una de las bases de datos de criminales más completas. A diferencia de las listas de delincuentes buscados por ejemplo por la DEA, que son exclusivamente vinculados al narcotráfico, la Interpol dispone de un mecanismo de búsqueda de delincuentes para todo tipo de delito. Se trata de las llamadas circulares rojas, mediante las cuales se identifica internacionalmente a los criminales más buscados y peligrosos. "La circular roja está diseñada para perseguir los crímenes transnacionales. Se divulga a los 182 países afiliados cuando la autoridad judicial de un país, bien sea un fiscal o un juez, expide una orden de captura en contra de una persona", explica Víctor Cruz, director de la Interpol en Colombia, cuya oficina trabaja desde el DAS. La Interpol tiene incluidos en sus circulares rojas a un poco más de 600 criminales de todo el mundo. Aunque no hay un ranking, en la lista figuran los nombres de 81 colombianos, en su mayoría guerrilleros como 'Tirofijo' o 'el Negro Acacio', paramilitares, entre los que están Salvatore Mancuso o Martín Llanos, o reconocidos capos como Diego Montoya. Lo curioso es que en los listados de los delincuentes más buscados en el mundo hay 10 mujeres. Aunque es obvio que el delito no es algo exclusivo de los hombres, sin duda es menos frecuente encontrar mujeres que hagan parte de los afiches de recompensas internacionales. La primera de ellas es una guerrillera. Se trata de Nelly Ávila. Conocida con el alias de 'Karina', es la comandante del Frente 47 de las Farc, que opera en el suroeste antioqueño y parte del Eje Cafetero. En Colombia su nombre es tristemente conocido, ya que efectuó varias masacres en la zona en donde actúa y es considerada por la Fiscalía la responsable de la mayoría de los secuestros y pescas milagrosas en Caldas, Risaralda y Quindío. En Colombia, las autoridades locales tienen un listado en el que están relacionadas 49 mujeres como las guerrilleras más buscadas por la justicia nacional. Sin embargo de ellas sólo 'Karina' es buscada por medio de un afiche de recompensa internacional A diferencia de la comandante del Frente 47, las demás colombianas que aparecen en los afiches de recompensas que se distribuyen en todo el mundo son absolutas desconocidas y están buscadas en el mundo por diversos crímenes que no están ligados al conflicto interno del país. Es el caso de Magda Isabel Martínez, una bogotana de 49 años requerida por fraude. También el de la antioqueña Diana Ramírez, de 33 años, perseguida por el delito de tráfico de personas y crimen organizado. En la lista también está Adriana Posada, quien tiene en su contra cargos por homicidio. Junto a ese grupo de mujeres buscadas por la Interpol sólo otra entidad internacional ha incluido a colombianas en la lista de las más perseguidas. En los afiches de los fugitivos de la DEA, que incluyen a cerca de 200 narcotraficantes, aparecen los nombres de cinco colombianas. Los anuncios de recompensas de dos de ellas, María Teresa Osorio y María Victoria Serna, tienen anotaciones especiales en donde se advierte que "están armadas y son peligrosas" (ver recuadros). Por años sólo los hombres hicieron parte de ese tipo de listas. Sin embargo el que estas 11 colombianas hayan ingresado a las ligas de los criminales internacionales es la consecuencia de un fenómeno que está viviendo el país: más mujeres se están metiendo en el crimen. Según datos de la Policía Nacional, mientras que en 2002 fueron capturadas 19.953 mujeres, en 2003 esa cifra pasó a 28.513, un incremento del 43 por ciento. Hasta noviembre de 2004, 30.163 mujeres habían sido arrestadas, lo que refleja que la tendencia continúa en aumento. Los asesinatos protagonizados por mujeres pasaron de 197 en 2002 a 273 en 2003, un incremento del 38 por ciento. Durante 2004 los casos de mujeres acusadas de homicidio llegaron a 322. A pesar de que el universo de la criminalidad sigue siendo mayoritariamente masculino, el incremento de la delincuencia femenina tiene desconcertadas a las autoridades y las ha obligado a enfrentarse a un nuevo y complejo problema: construir el perfil sicológico de la mujer delincuente. "Matan con una sevicia única y en general cuando cometen un crimen son más difíciles de capturar, porque se caracterizan por no dejar pistas", explica un experto de criminalística del DAS. La tendencia, advierte, no es solamente colombiana sino que se viene presentando en muchos lugares del mundo. "Una de las hipótesis es que en los últimos años la mujer está incursionando en más campos, por lo que se ha enfrentado a situaciones sociales diferentes. Otra es que históricamente la justicia ha sido más blanda con el género femenino debido a que existe un estigma de que han sido violentadas, por lo que en la mayoría de los casos existe una justificación", concluye. Lo cierto es que de continuar este fenómeno, en el país posiblemente ya no serán sólo 11 sino muchas más las colombianas buscadas por medio de afiches de recompensas internacionales.

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