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| 6/16/2017 4:58:00 PM

Las Hermosas: de antigua fortaleza de las Farc a potente reserva natural

Con el proceso de paz se revela uno de los tesoros naturales más preciados que el conflicto armado escondió por más de 50 años. Hoy la apuesta es convertir estas montañas en un imponente parque ambiental.

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Semana Rural

Como su nombre lo indica, el Parque Natural Las Hermosas es un oasis de vida y naturaleza donde se retrata la hermosura de la Colombia profunda. Y asimismo, ocupa un lugar muy especial en la historia del país. Desde la misma época de la llegada de los españoles hasta nuestros días, en estas tierras han sucedido hechos de especial significado para el devenir social, político e institucional de la Colombia pre y republicana.

Por evidencias, sus primeros pobladores fueron los indígenas pijaos que llegaron, al parecer, provenientes de las costas del Urabá, tribus que se dedicaban a la cacería y a la recolección. Estos pueblos indígenas, de los que sobreviven algunas organizaciones que habitan el sur del Tolima, libraron una dura y larga lucha en aras de preservar su estirpe. Y en ese vaivén de enfrentamientos y presión de los visitantes, se replegaron para dar paso a una colonización española que terminó por establecer, en las zonas medias y bajas de la cordillera, un control territorial, creó poblaciones, conformó estructuras de gestión y gobierno, repartió la propiedad y estableció sistemas de producción y aprovechamiento de la tierra.

Consulte: ¿Qué piden los campesinos en la región donde nacieron las Farc?

Ya en la época republicana, la lucha por el desarrollo permitió el florecimiento productivo de algunas zonas, principalmente con el café, al tiempo que generó otros ambientes de conflicto, esta vez sustentados en temas ideológicos y políticos, además de la propiedad de la tierra.

Nuevo futuro

En el Parque Nacional Las Hermosas Gloria Valencia de Castaño, bautizado así por el Estado en reconocimiento al trabajo ambiental de la reconocida periodista, su director Germán Rodríguez Penagos, comenta que, si bien el equipo de trabajo del Parque Las Hermosas realizaba labores de vigilancia, monitoreo y mantenimiento, “(...) También es cierto que con la desmovilización de los grupos armados se abre la posibilidad de ingreso a zonas sobre las cuales anteriormente era difícil ejercer gobernabilidad. Ahora podremos, revisar, replantear y conocer situaciones que antes para el parque estaban lejanas”.

Los primeros pobladores fueron los pijaos, quienes llegaron, al parecer, provenientes de las costas del Urabá.


Pero poder acceder a nuevos sitios no es el único reto para la entidad. Lo es también llegar a la base social, porque es claro que en la zona protegida hay “(…) uso, ocupación y tenencia” de recursos y se hace necesario adelantar un diagnóstico de la situación real, para que en el marco de la ley se realicen alianzas con comunidades, entidades territoriales y organizaciones sociales o privadas.

Y es que el relacionamiento institucional y comunitario exige un amplio conocimiento de la región para comprender intereses. “En la zona del Tolima la situación es de arraigo, tenencia menor y actividades productivas, mientras que en el Valle del Cauca el asunto es de propiedad”, recalca Rodríguez.
Si bien se posee mucha información de Las Hermosas, para la dirección del Parque no es suficiente. Por eso se debe avanzar en acciones de participación por medio del mecanismos como la mesa local, en la que comunidades y las organizaciones con intereses en la región gestionen sus aportes para definir el nuevo escenario, que no es otra cosa que alternativas para la gente que conoce las bondades del parque (turismo de naturaleza) y acciones de planificación y control para atender esas presiones externas que se quieren instalar en las zonas protegidas.

Hoy, el Parque Nacional Las Hermosas, como se inspiró desde su creación, está cerrado al turismo de naturaleza en razón a, que conforme con las disposiciones normativas, no tiene vocación turística. Pero la comunidad “Parece convencida de que esta es una alternativa económica”, como lo ha hecho saber a las autoridades.

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Y ese es el paso siguiente, como explica Germán Rodríguez. “Se debe recoger información sobre las expectativas de la gente, analizar la visión ecológica de los indígenas y revisar experiencias exitosas en otros parques de Colombia y el mundo. Por ello se deben facilitar los acuerdos, y eso significa articular la planeación de todos”.



Las oportunidades saltan a la vista con tanta oferta ambiental, ahora bajo el lente de una organización convencida del enorme potencial. Pero también los riesgos de un mal manejo podrían colocar en severos aprietos aquellos factores que hacen de Las Hermosas, todo un tesoro natural.

Los servicios ecosistémicos son definidos por Parques Naturales como “Los beneficios que la gente obtiene del ecosistema para su supervivencia”. En el caso puntual de Las Hermosas, “(…) Uno de los servicios que presta el área protegida es la de provisión de servicios hidrológicos así como de regulación hídrica. Las áreas de páramo y bosques andinos del área protegida, sumados al complejo lagunar, ayudan a mantener la calidad del agua y mejorar la regulación de la oferta hídrica de los ríos Amoyá, Cambrín y Anamichú en el Tolima y Nima, Amaime, Tuluá y Bugalagrande en el Valle del Cauca, que, en conjunto, son usados para el consumo humano, sector pecuario, sector agroindustrial de la caña en el Valle y arrocero en el Tolima, así como para la producción de energía”. De otro lado, “El parque aporta de manera significativa al almacenamiento de carbono en la biomasa de coberturas vegetales y suelos de los ecosistemas de páramo y bosque andinos lo cual se traduce en aportes a la regulación del clima y mitigación del cambio climático”.

Si a lo anterior se agrega el enorme valor de encontrar allí escenarios naturales de alto valor cultural y estético, se antojan grandes oportunidades las que dependerán de la gestión de autoridad de Parques Naturales que, según sus directivas, se hará concertando no sancionando y amparados en el concepto de que desarrollo sin conservación no es posible, como concluye, con bastante sabiduría, Germán Rodríguez.

Geografía e historia

Las Hermosas está ubicado al norte de la cadena montañosa de los Andes y cubre zonas de los departamentos del Tolima y el Valle del Cauca. El Parque Natural fue creado en 1977 por el Ministerio de Agricultura como zona de conservación estricta, categoría de la normatividad que reconoce el gran valor ecológico de la zona y facilita las medidas de control y preservación porque prohíbe “ (…) Todas las actividades que modifiquen sus características naturales, que amenacen disminuir su diversidad biológica o que, de cualquier manera, afecten a sus elementos de fauna, flora y gea, con excepción de aquellas que sean necesarias para el manejo y control de las mismas”.

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La superficie de Las Hermosas es de 125.000 hectáreas, de las que el 80 por ciento se halla en los municipios tolimenses de Rioblanco y Chaparral y 20 por ciento en los vallecaucanos de Palmira, Buga, El Cerrito, Tuluá y Pradera. Con alturas que van desde los 1.600 hasta los 4.200 metros sobre el nivel del mar y temperaturas entre los 20 y 4 grados centígrados, en su seno alberga algunos de los páramos más importantes del país, como Las Hermosas, Domínguez y Miraflores, desde los cuales se escurren cientos de chorros de agua cristalina que dan nacimiento a dos de los más importantes ríos de Colombia, el Magdalena y el Cauca.

Riqueza natural

Un breve y caprichoso inventario permite dimensionar la riqueza natural de la zona: 48.298 hectáreas de bosque; un complejo de 368 lagunas de origen glaciar y 387 humedales; cinco ríos de la zona tiene allí sus cuencas hidrográficas: Nima, Amaime, Tuluá, Amoyá y Anamiché; existen 60.088 hectáreas de páramo, bosques de niebla, subpáramo y páramo; la flora preserva allí algunas especies en peligro de extinción como la palma de cera, encenillo, aliso, pino romerón y roble. En fauna, se destacan algunos animales como la danta de páramo, el oso de anteojos, el venado, el pato de páramo y la pava. Hay suelos misceláneos, rocosos, de páramo, ácidos o muy ácidos. El clima es templado y frío

Por: Pedro P. Rozo

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