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| 10/11/2014 10:00:00 PM

Las irregularidades en Comfenalco Valle

SEMANA revela detalles de la manera irregular como sus directivos se estarían beneficiando de los millonarios recursos que maneja esa caja de compensación.

Las Cajas de Compensación Familiar tienen un gran poder económico y político, especialmente desde el gobierno del presidente Álvaro Uribe, cuando se decidió que manejaran millonarios recursos públicos para salud, vivienda y subsidio al desempleo. Hoy, las 43 cajas que operan en Colombia administran 12,8 billones de pesos al año y se han convertido en un componente importantísimo en el funcionamiento de los programas sociales del Estado.

Obviamente manejar recursos públicos exige mucha responsabilidad, pero al parecer en Comfenalco Valle algo no muy claro está sucediendo con la plata de los colombianos. Esta caja es una de las más grandes del país. Tiene 1.250 empleados y mueve más de 100.000 millones de pesos solo por concepto del subsidio monetario proveniente de los aportes del 4 por ciento de la nómina que pagan las empresas por sus trabajadores afiliados. En sus más de 50 años, gracias a sus programas y centros recreativos y de formación, cientos de miles de vallecaucanos se han beneficiado y es hoy en día una de las empresas más reconocidas y admiradas en ese departamento.

SEMANA tuvo acceso a varias denuncias e investigaciones internas en poder de los organismos de control, en los que se señala que en la Caja se estarían cometiendo serias irregularidades. Estas comprenderían desde la creación de una maraña de empresas para tercerizar servicios, cuyos dueños son familiares de altos ejecutivos, hasta el pago de millonarias bonificaciones a un selecto grupo de directivos. Esas irregularidades superarían 14.500 millones de pesos, según las auditorías realizadas entre 2011 y 2012.

Juvenal Andrade Mayor, un contador público especializado en gerencia financiera y con diplomados en auditoría, ha realizado la mayoría de las denuncias.  Andrade comenzó su carrera hace 13 años como auxiliar de caja en la sede de Palmira.  Y gracias a su dedicación y profesionalismo, ascendió a jefe de auditorías de Comfenalco en 2011. Pero en marzo de 2013 fue despedido inesperadamente luego de presentar sus informes contables y denunciar sus hallazgos a las autoridades. Junto a él terminaron destituidos otros diez auditores de su equipo. Además a la esposa de Andrade, quien trabajaba como auxiliar de enfermería en la caja, también le cancelaron su contrato.

Los informes de Andrade revelan detalles de la forma como algunos directivos se habrían apropiado, al parecer, de grandes sumas de dinero que salían  de los fondos que maneja la caja.  Por ejemplo la auditoría determinó, al hacerle un arqueo a contratos de servicios con terceros celebrados en 2011 y 2012 por 3.541 millones de pesos, que 20 personas naturales y tres jurídicas facturaron el 55 por ciento. Lo curioso es que casi todas tienen algún vínculo familiar con directivos de Comfenalco.

Uno de los casos que más llamó la atención es el de Guillermo Ceballos Arias, antiguo gerente de cuenta de Comfenalco. En las facturas de cobro y cheques girados por la Caja aparecen pagos millonarios a su esposa, suegros, sus cuñados y concuñados (Ver cheques en estos enlaces: uno, dos, tres). La auditoría no pudo demostrar si los pagos se debieron a servicios prestados o no. Lo cierto es que Ceballos fue despedido en 2013, pero lo más insólito es que al parecer salió indemnizado y con cartas de recomendación.

Un caso parecido ocurrió con los pagos a Transportes Montenegro y a Didier López Gómez. Entre ambos supuestamente trasladaron a empleados de Comfenalco a otras ciudades del Valle y facturaron 191 millones de pesos por 278 recorridos en diez meses, es decir, casi un viaje por día. Sin embargo, “no se evidencia que los servicios facturados realmente correspondan a servicios prestados”, dice un informe de auditoría fechado en junio de 2012, en poder de SEMANA.

Pero ahí no terminan las denuncias. Otras dos empresas de transporte, Transánchez y la sociedad Asesoramos y Administramos Global, se beneficiaron con millonarios pagos. El problema es que esas empresas tienen un cordón umbilical con el gerente financiero de Comfenalco, Wílmer Ramírez Londoño. Resulta que los dueños de ambas son su sobrina y su cuñada. Y un familiar de Ramírez aparece como secretario en una y auditor en la otra, según los certificados de la Cámara de Comercio.

Las denuncias en poder de SEMANA también revelan que los directivos de Comfenalco recibieron, solo entre 2011 y 2012, más de 5.800 millones de pesos en incentivos, algo que según la ley y la propia Contraloría General, está prohibido, además, porque los excedentes de las Cajas de Compensación deben destinarse a programas de bienestar y recreación de los trabajadores afiliados. (Ver información Contraloría)

 De todos los incentivos repartidos, el 67 por ciento, es decir 3.993 millones de pesos, quedaron en manos de tres personas: Felice Grimoldi, director general, recibió 1.510 millones. A Gustavo Adolfo Silva, director de servicios de apoyo, se le asignaron 1.283 millones, y el mencionado Ramírez obtuvo 1.200 millones. La Contraloría General corrobora este hallazgo y advierte, en un informe de auditoría del año pasado, que Comfenalco Valle “realizó pagos por concepto de beneficios por mera liberalidad a un restringido número de funcionarios directivos y administrativos”.

Lo preocupante es que tanto las auditorías internas como la de la Contraloría encontraron inconsistencias en los aportes de las empresas afiliadas. Mientras que la interna habla de un faltante de 1.178 millones de pesos, la Contraloría halló que asciende a 684 millones de pesos. Ese y otros descuadres, como el que se registró en el pago del subsidio familiar a los trabajadores, revelarían  la posible existencia de un fraude, “ya sea por hurto, o porque se pagaron a afiliados que no tienen derecho”, dice el informe de la auditoría interna.

Con el subsidio al desempleo también se descubrió otro hueco. Como Comfenalco entrega ese dinero en tarjetas prepago redimibles en bonos Big Pass o en almacenes de cadena, la entidad recibe a cambio una comisión promedio del 4 por ciento del monto total. Una especie de agradecimiento por una venta amarrada.

Todo indica que Comfenalco usa esa ‘ganancia’ junto a los llamados ‘Bonos Regalo’, entre otras cosas para premiar la fidelidad de las empresas asociadas. Dentro de una economía de libre mercado cualquiera diría que eso está bien, pero resulta que se trata de dineros públicos de uso específico, por lo que estas prácticas serían ilegales.

A pesar de que estas y otras denuncias están desde hace meses en poder de la Superintendencia de Subsidio Familiar, la Contraloría General y la Fiscalía, a la fecha ningún directivo de la caja ha sido llamado a responder por esas conductas.

SEMANA intentó insistentemente conocer la versión de cada uno de los directivos de Comfenalco mencionados. Incluso, un periodista de esta revista visitó una a una sus oficinas, y no le fue posible hablar con ellos ni atendieron las llamadas.

No obstante, varios audios en poder de esta revista permiten intuir que los directivos estaban preocupados por las supuestas irregularidades. “Yo no hago nada que no esté autorizado ni por Felice (Grimoldi) ni por Gustavo (Silva)”, se le escucha decir a Juan Carlos Londoño, director de Servicios Sociales y Relaciones Corporativas de Comfenalco.

Por otro lado, un correo interno de esa caja, al que tuvo acceso SEMANA podría dar algunas luces sobre por qué la Superintendencia de Subsidio Familiar, la entidad llamada a controlar, inspeccionar y vigilar las Cajas, no advirtió esos manejos sospechosos. De hecho, un correo fechado el 7 de mayo de 2012 demostraría que algunas visitas de funcionarios de la Supersubsidio se convertían en paseo. En el mensaje, uno de los empleados de Comfenalco reporta a sus jefes los detalles de la legalización de viáticos de lo que ellos llaman el ‘tour vallecaucano y despedida de la súper’.

El correo es muy elocuente y detalla el paseo de dos días a restaurantes, zoológico, museo de la Caña, hacienda La María, Cristo Rey, el lago Calima y hasta alquiler de motos acuáticas para los comisionados por la Supersubsidio.

 Todo ello no tendría nada de malo de no ser por un detalle: el 15 de septiembre pasado la Supersubsidio le respondió al exauditor Juvenal Andrade, sin mayores explicaciones, que ante sus denuncias se “abstiene de abrir investigación contra Comfenalco”.
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