Miércoles, 17 de septiembre de 2014

| 2009/11/28 00:00

Las milicias de Chávez

El Presidente de Venezuela quiere tener un pueblo en armas y lo está logrando. ¿Qué implicaciones tiene esto?

Chávez puso en marcha de manera oficial las Milicias Bolivarianas integradas por civiles entrenados militarmente

Toda la revolución presupone su defensa. La idea de la "guerra de todo el pueblo" es inherente a todos los cambios de sistema, desde la Revolución Francesa hasta la bolchevique, pasando por la cubana y la de los ayatolas en Irán. Por eso Chávez, que se siente el paladín del socialismo del nuevo siglo, ha empezado a armar a los venezolanos.

Hace pocas semanas, cuando dijo en Aló Presidente: "Prepárense para la guerra", no les estaba hablando sólo a los militares. También les estaba hablando a los civiles que conformarán la Milicia Bolivariana, una quinta fuerza armada constituida por decreto desde octubre de este año que, según sus planes, podría ser de un millón de personas, y que está pensada, por lo menos en el papel, como parte de la defensa del país ante la eventual invasión gringa que ocurrirá, según sus exageradas hipótesis, desde la frontera colombiana. Sin embargo, armar a los civiles puede tener más de una intención y convertirse en un verdadero juego con candela.

Desde muy temprano en su gobierno, Chávez construyó su hipótesis de guerra asimétrica. En 2005 el fallecido analista Alberto Garrido escribió un libro sobre este tema, en el que cita un reportaje publicado en Caracas sobre los juegos de guerra que militares de ese país estaban desarrollando con trabajadores de la petrolera Pdvsa. "El Ejército se trazó como escenario un conflicto entre dos países suramericanos que habían sostenido excelentes relaciones comerciales y diplomáticas (...) la nación invasora había suscrito un tratado bilateral con una potencia occidental para el equipamiento de su fuerza armada, con el fin de garantizar el combate efectivo del narcotráfico y las Farc", cita Garrido.

Dentro de esa lógica, ese mismo año 2005 Chávez creó por decreto el Comando General de la Reserva Nacional, agregado a la Presidencia de la República. Se supone que a este cuerpo estaban dirigidos los 100.000 fusiles Kalashnikov que compró a Rusia. Pero los militares se opusieron a que civiles ingresaran a esta fuerza.

Insistió en 2007 al incluir la creación de las milicias en el referendo, pero éste no fue aprobado. Hasta que por fin en octubre pasado logró que se aprobara la ley orgánica de las fuerzas armadas, en la que su sueño se hizo realidad: se crearon las Milicias Bolivarianas, como una quinta fuerza, al lado del Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada y la Guardia Nacional. Tendrán su propio comandante general y dependerán directamente de Chávez.

Estas milicias tendrán dos componentes: uno territorial y otro de combate. El primero se dedicará sobre todo a recolectar información, muy al estilo de los Comités de Defensa de la Revolución que hay en Cuba. El riesgo es que estos se conviertan en órganos de control social, que atentan contra las libertades individuales, tal como ha ocurrido en la isla de los hermanos Castro. Por otro lado, es un cuerpo de combate, que en teoría para la defensa nacional, que estará armado y cuyas tareas se definirán de acuerdo con cada momento. La idea se ha usado en muchos países del mundo occidental pero, tal como dice el general en retiro Raúl Salazar, "depende del uso que se les dé".

Hay antecedentes preocupantes de civiles armados en el vecino país, como los llamados Círculos Bolivarianos, grupos ultrachavistas armados y motorizados que fueron la autoridad clandestina en barrios populosos de Caracas desde su ascenso al poder. La Piedrita, Los Carapaicas, el Frente de Resistencia Tuparamaro y Los Alexis Vive fueron algunos de los que más intimidación sembraron. "Esos grupos desaparecieron hace años porque se dieron cuenta de que eran un error, pues no los podía controlar", afirma Raúl Salazar.

Salazar es una de las tantas voces que en Venezuela han advertido que las Milicias Bolivarianas, creadas para la "defensa integral" del Estado, pueden terminar siendo en la práctica un partido político  en armas. Tras la obsesión de Chávez por conseguir esa fuerza cívico-militar ideologizada, hay varias razones.

Primero, la erosión de la confianza de Chávez en los militares. El primer campanazo fue el golpe de 2002, cuando un sector de las Fuerzas Armadas respaldó a los opositores que le usurparon el poder. En los años siguientes, muchos otros uniformados han abandonado la aventura bolivariana, entre ellos Raúl Isaías Baduel, quien fue clave en su restitución como Presidente en medio del golpe. Por otra parte, muchos de los que se formaron junto a Chávez en la escuela militar en los años 70 y le guardan fidelidad están pasando a buen retiro tras 30 años de servicio. Es decir, Chávez está quedándose sin los suyos mientras las voces críticas aumentan. El hecho de que desde hace nueve meses no hay ministro de Defensa en propiedad es bastante elocuente. El Presidente no ha podido encontrar un nombre de suficiente confianza.

Segundo, el hecho de que los cubanos estén en la sombra de este modelo. Algunos militares hablan de un plan llamado Santiago, orientado por los cubanos, que consiste en profundizar la crisis de inseguridad en Zulia y Táchira, que le son adversos políticamente, para decretar un estado de excepción, militarizar y quitarles a los gobernadores opositores el manejo del orden público. Todo con miras a las elecciones de 2010, que son cruciales para Chávez y que no está dispuesto a perder.

Otra ciudad en problemas es Caracas. Se calcula que en todo el país hay "entre nueve y 15 millones de armas de fuego ilegales" en manos de la población civil, según el presidente de la Comisión de Defensa y Seguridad, el diputado oficialista Juan José Mendoza. "Con estas milicias se instalará lo militar sobre lo civil en los barrios: el pueblo en armas. ¿Qué puede ocurrir con un órgano paramilitar como ese y de cara a unas elecciones?", se pregunta la venezolana Rocío Sanmiguel, directora de la ONG Control Ciudadano y experta en seguridad.

De hecho, ya muchas milicias están en funcionamiento. Es de conocimiento público que en la represa Uribante Caparo, en Táchira, desde hace cuatro años se concentran jóvenes que reciben instrucción militar. "Hay denuncias de que los jóvenes reciben entrenamiento de militantes de las Farc y de cubanos. Eso lo venimos denunciando nacional e internacionalmente, le dijo a SEMANA Leomagno Flores, secretario de Gobierno de Táchira.

Habrá que esperar para saber si Chávez está creando realmente un proyecto de defensa al estilo cubano, o como el de Israel, basado en la idea de que todo ciudadano tiene que defender la patria, o un cuerpo armado ideológico, como lo fueron en su momento las SS de Adolf Hitler. En cualquier caso, los temores están sobre la mesa.

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