Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/16/2004 12:00:00 AM

Las movidas de Palacio

Cómo se están tejiendo los hilos en los corredores de la Casa de Nariño para impulsar el controvertido proyecto de reelección.

En la encrucijada de la reelección, el presidente Álvaro Uribe no se ha dormido en los laureles de su popularidad. Desde antes de hacer público su apoyo al proyecto, ha tenido claros los movimientos que le permitirían cumplir sus deseos de gobernar hasta 2010. Hasta ahora ha tenido éxito, pero en adelante tendrá que ser más cuidadoso. Si llega a ceder a las presiones de algunos congresistas por cuotas burocráticas, en vez de abonar el terreno de la reelección, podría enterrar el apoyo de millones de colombianos que creen en su independencia.

En las estrategias del gobierno, el ministro del Interior, Sabas Pretelt, ha sido el jugador más importante. Aunque antes se le criticaba por su debilidad política ante el Congreso, ahora no sólo ha asistido a todos los debates, sino que también se ha encargado de sortear las demoras y obstáculos del proyecto de reelección. Así lo dejó ver la semana pasada cuando, sabiendo que 27 congresistas se declararían impedidos para votar, solicitó y llevó al Senado un concepto del Consejo de Estado que señala que ningún legislador tiene impedimentos para votar el propósito de reelección presidencial. De esta forma, blindó el proyecto ante las acusaciones de algunos senadores que habían anunciado la existencia de un conflicto de intereses de los parlamentarios con parientes en el servicio diplomático. Esa fue una gran movida en ese ajedrez.

Otra de las estrategias que se están desarrollando es sacrificar medidas urgentes en el corto plazo, para abrirle paso a la posibilidad de la reelección presidencial. No gratuitamente, el gobierno retiró proyectos que apenas hace tres meses había catalogado como urgentes y que hacían parte del acuerdo político firmado con los partidos. Por cuenta del poco tiempo que le queda al Congreso para debatir la reelección, la discusión de iniciativas como la reforma pensional, la tributaria y la de justicia fue postergada.

Para agilizar el trámite de la reelección, el Presidente también les ha dado línea a algunos de los miembros de la bancada uribista. Hace más de dos semanas, convocó a una reunión con cuatro de sus más cercanos representantes a la Cámara. En ella, tácitamente se propuso otra estrategia para que los representantes generaran un ambiente favorable al proyecto. Los emisarios deberían apoyarse en los resultados de la encuesta según la cual más del 65 por ciento de los colombianos no votarían por un congresista que rechazara la reelección, para así generar un 'efecto bola de nieve' al convencer a sus colegas de los beneficios electorales que les traería un segundo mandato de Álvaro Uribe.

Sin embargo, los resultados de las encuestas no son suficientes para persuadir a muchos de los congresistas. Por eso, el Presidente ha desarrollado estrategias de acercamiento a miembros de distintas corrientes políticas, en especial a los conservadores, quienes en el tema de reelección han hecho sentir su capacidad de negociación. El poder conservador se vio de nuevo la semana pasada cuando, después de otro encuentro con Uribe, el senador Carlos Holguín anunció que el partido seguirá "insistiendo en los mecanismos para concretar el acuerdo que sustenta el apoyo del conservatismo a la reelección".

Pero en el tema de la reelección, como en cualquier otro, los congresistas no actúan en bancada. Por eso, durante las últimas semanas otra estrategia del Presidente ha sido reunirse por separado con algunos de los parlamentarios más difíciles de convencer. Varios congresistas aseguraron a SEMANA que después de estos encuentros, en los que el Presidente les expone los beneficios de la reelección, son llamados a otro tipo de reuniones. En ellas, el alto consejero, José Roberto Arango, y el secretario presidencial, Alberto Velásquez, estarían discutiendo con los representantes las necesidades de sus regiones y de qué manera el gobierno podría comprometerse con su solución.

Algunos sectores de la bancada uribista sienten que los acercamientos del Presidente a los congresistas que aún dudan sobre la reelección los han dejado viendo un chispero. Los descontentos sienten que con muchos grupos, menos leales a él, Uribe define acuerdos programáticos. En cambio, a sus coequiperos no les da ningún espacio político y los mantiene al margen de las acciones de gobierno. El reclamo es, como lo ha dicho varias veces la representante Nancy Patricia Gutiérrez, que "se debe gobernar con los amigos".

Los riesgos políticos

A medida que avanza el proyecto y que se acerca el debate en la Cámara, se hacen más frecuentes los señalamientos de algunos congresistas que afirman que en varias de las reuniones sostenidas en la Casa de Nariño, algunas entidades públicas de carácter regional habrían sido entregadas a amigos de los representantes indecisos frente a la reelección. Varios senadores le dijeron a SEMANA que la repartija burocrática ya había comenzado en instituciones como las empresas sociales del Estado de la Costa Atlántica, y en las seccionales del Sena y Caprecom, en otras regiones del país.

Aunque estos señalamientos no sólo los han hecho miembros de la oposición, sino también del uribismo, hasta el momento no hay evidencias concretas de que Palacio está entregando cargos directivos de entidades regionales a representantes y senadores para abrirle paso a la reelección. Además, es de esperar que en los próximos meses y en aras de quitarle apoyo al proyecto, los más radicales contradictores de la reelección terminen afirmando que si el gobierno entrega microcréditos, amplía los cupos al régimen subsidiado o visita los medios y las regiones, está haciendo campaña. Todo lo que diga o haga será usado en su contra.

La campaña de Uribe ya empezó y en los próximos meses el gobierno tendrá que apuntalar sus estrategias para conquistar a los que aún están indecisos en la Cámara, en donde el proyecto empezará a discutirse en 15 días. Allí, los intereses regionales de los representantes harán el trámite más complicado de lo que fue en el Senado y subirán la tarifa que exigirían por su voto a favor de la iniciativa.

En la comisión primera de la Cámara aún no está asegurado el trámite de la reelección. Para que el proyecto pase en primera vuelta, se necesitarán los votos de 18 representantes. Hasta el momento, habría 17 votos casi seguros por el no: los de 10 liberales oficialistas y dos miembros del Polo, los de tres conservadores pastranistas y los de dos liberales uribistas. Al menos tres representantes no se habrían decidido y 15 han dicho que apoyarán el proyecto.

Por lo anterior, en los próximos debates en la Cámara se verá hasta dónde el gobierno está dispuesto a ceder a cambio de la reelección. No en vano está ante el más incierto de los escenarios que se ha encontrado hasta el momento y, por tanto, tendrá que ser aún más cuidadoso con sus estrategias. Como lo señala el representante liberal Luis Fernando Velasco, el Presidente tendrá que decidir entre "ganar en el Congreso y perder la popularidad, o mantener la popularidad pero perdiendo el Congreso". Y en este dilema siempre será preferible lo segundo a lo primero. En últimas, para el presidente Uribe, sin el apoyo de los ciudadanos, el proyecto de reelección se convertiría en nada.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1830

PORTADA

En la cuerda floja

La economía avanza a paso muy lento. Se necesita con urgencia un estartazo, pero el desánimo y el pesimismo limitan las posibilidades de una recuperación.