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| 12/7/2013 3:00:00 AM

Las ‘batallas’ de Silvestre Dangond

El cantante vallenato le notificó al presidente Santos que está amenazado por grupos armados. ¿Quién es este personaje?

Rechazo y devoción. Entre esas dos palabras se divide el sentimiento de los colombianos cuando escuchan hablar de Silvestre Dangond. El cantante vallenato, de 33 años de edad, ha estado en el ojo del huracán en los últimos tres años.

La historia de Silvestre es la del hombre al que algunos le objetan su forma de ser, de interpretar vallenatos, de presentarse en la tarima, pero también es la de aquel que tiene incondicionales que se visten de rojo (el color oficial del ‘silvestrismo’, como se llama su movimiento de fans), que es capaz de tener casi 1.100.000 seguidores en Twitter, que logra que un álbum suyo tenga en internet, el día de lanzamiento, más de 1.400.000 reproducciones. También, como pocos, el que se da el lujo de cobrar 60 millones de pesos por presentación.

Es protagonista de rumores y leyendas, como la que cuenta que de niño lo echaban de los almacenes de música porque hacía sonar a Diomedes Díaz, pero nunca compraba un disco. En esa época no tenía plata, pero, como lo ha confesado, “quería cantar como ese ‘man’”.

Y aunque algunos vallenatólogos dicen que Dangond es muy buen cantante y que tiene sentimiento, también hay quienes creen que jamás será como “ese ‘man’”: nunca podrá equipararse a él como compositor, aunque en su más reciente trabajo lo haya intentado.

Ese disco, La novena batalla, lanzado el 13 de junio de este año, es considerado hasta ahora su mejor producción porque cuenta con la buena voz del cantante, varias buenas letras y un gran acordeonero, Rolando Ochoa. La experta Ana Sofía Sierra anota que sus canciones lo reflejan: talentoso, carismático, pegajoso, alegre, pendenciero y machista. Y hace referencia a la canción Lo ajeno se respeta: “El que enamore a mi mujer, yo le enamoro la de él. Cada quien con su mazorca y la mía nadie me la toca”.

Una imagen vale más que mil canciones

La novena batalla –por ser su noveno disco y porque, según el cantante, la vida es una batalla–, no solo se libró en el campo musical; también en el publicitario. La carátula del álbum, en la que aparecen Dangond y Ochoa vestidos de militares y con armas, fue rechazada por algunos al considerarla una apología a la guerra. Pero Dangond respondió de inmediato: “Fue un homenaje al Ejército colombiano. Mi voz es mi única arma”.

A los pocos días, el cronista Alberto Salcedo escribió una diatriba contra el artista en la revista SoHo: “Dispara insultos, gritos, frases de mal gusto, versos estúpidos”. Hubo quienes respaldaron el artículo, pero las críticas, los insultos y las amenazas en las redes sociales al periodista –como él lo esperaba– llovieron.

En 2010 Dangond también encendió el escándalo. El 25 de diciembre de 2010, en una tarima en Patillal (Cesar) le dio un fajo de billetes y le tocó los genitales a un niño que cantó con él. Varios hechos se desencadenaron: recibió una denuncia por acto sexual abusivo, buscó un abogado, se disculpó y concilió con la familia del menor.

Pero los alborotos no se detuvieron. En julio de 2012 se presentó en el matrimonio de alias Fritanga, acusado de narcotráfico. Su representante explicó que había sido contratado a través de un tercero.

En mayo de este año, Noticias Uno reveló que Emilio Tapia, contratista involucrado en el carrusel de la contratación en Bogotá, le habría regalado al cantante vallenato un reloj Rolex avaluado en casi 54 millones de pesos. Dangond negó tal regalo, pero no su amistad con Tapia. Tal vez por eso en su canción Mi propia historia, del álbum El cantinero (2010), corea: “Ay hombe, Emilio Tapia, lleno de bendición por todos estos tiempos”.

Graciela Torres, la Negra Candela, el coco de la farándula criolla, dice que Dangond es una buena persona. “Y, quiéralo o no, saca provecho de esos escándalos. Seguro que vende más”, explica ella.

Y el mismo artista aclara: “Cuido mi imagen para mi gente, no para los medios de comunicación”. Mientras su abogado, Abelardo de la Espriella, argumenta que todo lo que el cantante haga se magnifica.

Esta semana su nombre volvió a sonar. Un grupo al margen de la ley, según denunció el artista, sacrificó cuatro vacas y quemó un tractor en su finca de Bosconia, Cesar. De la Espriella dice que desde hace ocho meses una organización delincuencial lo viene extorsionando.

Dangond le pidió ayuda en su cuenta de Twitter, entre otros, al presidente Juan Manuel Santos: “¡Soy una persona indefensa y sola!”. Y el anuncio de que el gobierno le garantizará protección despertó un nuevo debate. Muchos se preguntan por qué en un país en donde sobran las amenazas, solo se les da prioridad a los que gozan de fama.

Eso sí, por primera vez Dangond logró unir al país para rechazar lo que está ocurriendo. El mismo Alberto Salcedo escribió en Twitter: “Terrible esa situación que denuncia Silvestre Dangond”.
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