Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/05/19 00:00

Las purgas

Las relaciones entre el presidente Uribe y la Policía han sido traumáticas. Nunca antes habían caído tantos generales en tan poco tiempo.

Las purgas

Desde el mismo día en que Álvaro Uribe Vélez venció en las elecciones presidenciales de mayo de 2002, todo el mundo pronosticó que en adelante habría una luna de miel interminable entre el Presidente de la República y las Fuerzas Armadas. Claro, no faltó quien dijera que Uribe tenía más afectos por los militares que por la Policía.

Hoy, todo aquello que se dijo hace cinco años parece haber quedado en el olvido. Más de 30 generales del Ejército han dicho adiós a sus armas. Muchos de ellos, incluso, dijeron que los sacaron por la puerta de atrás y que sus más de 30 años en la tropa parecieron no importarle a nadie.

La Policía, sin embargo, es la institución armada en la que más purgas ha habido. De hecho, Uribe debutó con algo que nadie sabía que se podía hacer: entregarle la Dirección a un general que ya estaba en retiro. Se trató del general Teodoro Campo Gómez, y su llegada a la Policía provocó la salida de siete generales, muchos de los cuales se habían opuesto públicamente a ese nombramiento.

Pero lo que mal empieza, mal termina. El general Campo tuvo una accidentada gestión (sobre todo por el caso de la coca de Barranquilla) y en noviembre de 2003 fue relevado. Con él se fueron cuatro generales más.

Y el lunes pasado, luego de una publicación SEMANA que revelaba grabaciones de paramilitares en la cárcel de Itagüí, se presentó la purga más grande de generales de que se tenga noticia en la historia reciente de Colombia: fueron llamados a retiro 12 de ellos y la Dirección le fue encomendada al oficial Óscar Naranjo Trujillo, quien sólo lleva año y medio portando la estrella que lo acredita como brigadier general.

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