Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1991/10/21 00:00

LAS SIETE VIDAS DEL GATO

Contra todos los pronósticos, el Partido Liberal pasó de ser una especie en vías de extinción a perfilarse como la gran fuerza política del país.

LAS SIETE VIDAS DEL GATO

HACE TRES MESES, CUANDO LA ASAMBLEA Constituyente estaba en su apogeo, hubiera sido casi imposible encontrar un apostador serio que arriesgara su plata por la suerte futura del liberalismo. Reducido casi a la nada en las elecciones para la Asamblea, y sometido al vergonzoso papel de una minoría más al lado del M-19 y del Movimiento de Salvación Nacional, el otrora gran Partido Liberal era un convidado de piedra que miraba impotente cómo estos dos movimientos recién aparecidos diseñaban el nuevo Estado colombiano casi a su antojo.

A todas estas, de 59 por ciento obtenido en las elecciones de 1986, el liberalismo bajó al 48 por ciento en marzo de 1990, se descolgó 10 puntos más en dos meses para bajar al 48 por ciento en mayo de ese mismo año, y registró su gran caída en diciembre del año pasado, en las elecciones de la Asamblea Constituyente, cuando alcanzó apenas el 28 por ciento del total de los votos.

Ese resultado no era gratuito, y para muchos obedecía a la opinión que buena parte de los colombianos parecían tener sobre el Partido Liberal. Se le atribuía la exclusividad sobre los vicios de la política, y fue común en la campaña para elegir a los miembros de la Constituyente, y durante todo el tiempo de sus deliberaciones, que se identificara al clientelismo como una enfermedad eminentemente liberal. Paralelamente con este deterioro de imagen, la política nacional ofrecía nuevos atractivos. El surgimiento de nuevos movimientos como el M-19 y el Movimiento de Salvación Nacional, en medio del proceso de la Constituyente que quería arrasar con todo lo que soñara a la política de los viejos caciques, contribuyó aún más al deterioro de la imagen del liberalismo que no mostraba ninguna atracción especial. Las figuras del exguerrillero Antonio Navarro y del remozado Alvaro Gómez no tenían en el liberalismo a nadie que les hiciera sombra, y aun en el caso de que alguien hubiera tenido la capacidad para aglutinar las fuerzas liberales de la Asamblea, habría alcanzado apenas a formar un grupo que representaba la tercera parte de los miembros del organismo.

TROMPO DE PONER
Algunos observadores habían hecho un pronóstico antes de que se iniciara el proceso de la Constituyente que resultó cierto. Todo aquel fervor popular por la modificación de las instituciones podría ser utilizado para adelantar lo que llamó

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