Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/10/28 00:00

¿Le gustaría que el Presidente tratara de rescatar a su hijo?

Carlos Julio Forero, el padre del sargento de la Policía José Libardo Forero, secuestrado hace casi ocho años por las Farc, le responde a María Isabel Rueda.

Yo le dije a mi hijo que si su destino era ese, pues que se metiera de policía, y le presté la plata para ‘gancharse’

(En la trascripción de la siguiente entrevista se han respetado al máximo los términos originales utilizados por el entrevistado, que indican su origen extremadamente humilde, lo que hace aun más dramático el prolongado secuestro de su hijo policía).

M.I.R.: Don Carlos Julio, voy a hacerle unas preguntas sobre su hijo y quiero que me las conteste como si estuviera hablando con un amigo…

C.J.F.: Bueno, sí…

M.I.R.: ¿Quién es su hijo?

C.J.F.: Él es suboficial de la Policía.

M.I.R.: ¿Cómo decide ingresar a la Policía?

C.J.F.: Hace unos 17 años. ¿Que cómo se enganchó? Eso sí no me acuerdo yo.

M.I.R.: ¿Él quería ser policía, o usted lo influenció?

C.J.F.: Él dijo que quería ser policía, pero yo no quería, porque una vez un policía me cogió y me pegó. Pero él me dijo: "Papá, ¿qué puedo hacer yo, si no hay más trabajo por aquí para uno 'gancharse'?" Yo le contesté que si ese era su destino, pues que entrara a la Policía, y me pidió que le prestara plata para "gancharse" y hacer el curso. Yo lo ayudé, tenía unos pesitos en el banco y se los di para que entrara y comprara todo lo que necesitaba allá. Él era muy bueno. Un muchacho muy casero, muy pegado a los papás. Cuando lo secuestraron era cabo primero, y hace seis meses lo ascendieron a sargento.

M.I.R.: ¿Recuerda el último día que lo vio?

C.J.F.: Vino y me dijo que se iba para Puerto Rico, Meta. Yo le dije que mi Dios lo acompañara. Pero la mamá quería que no lo echaran pa' Puerto Rico, porque le teníamos miedo a que le pasara algo por allá. En ese tiempo jodía mucho la guerrilla. Él no podía salir del cuartel sin estar acompañado de tres y cuatro compañeros.

M.I.R.: ¿Cuándo lo cogieron?

C.J.F.: El 15 de julio, hace siete años y cuatro meses. Hubo una toma guerrillera. Ellos aguantaron 36 horas. Se les acabó la munición y los cogieron. Primero los pusieron bocabajo para matarlos. Una señora de un agente dijo que por Dios no los fueran a matar porque tenían hijitos. Él era el primero que tenían para matarlo ahí en la pila. Ese para nosotros ha sido el día más tremendo, porque él era un buen hijo para nosotros.

M.I.R.: ¿Cuántos hijos tiene él?

C.J.F.: Tiene dos. El niño me parece que tiene 14, y la niña 11.

M.I.R.: ¿Cómo supo usted que lo habían secuestrado?

C.J.F.: Se supo por el radio, que decía cada nada que se habían tomado a Puerto Rico, que habían matado unos policías y que habían secuestrado a otros. Nosotros no hallábamos qué hacer, todos "gustiados". Estábamos enguayabados, no hallábamos qué hacer. Fue un día muy tremendo para nosotros. Un hijo muy bueno con los papás. Cuando no tenía señora era muy apegado. Fue tremendo. Nosotros sin saber qué le podía pasar por allá… Estos siete años sin él han sido muy tristes. Hemos estado muy pensativos de saber si él vuelve o no vuelve.

M.I.R.: ¿Cómo supo que él estaba vivo?

C.J.F.: Porque por allá como a los seis meses nos mandaron unas cartas y unos videos donde decía que él estaba bien, y nos decía que estuviéramos tranquilos, que él estaba vivo.

M.I.R.: ¿Cuántos hijos más tiene usted?

C.J.F.: Tengo cuatro más.

M.I.R.: ¿Algún otro en la Policía o en el Ejército?

C.J.F.: Uno estuvo por allá en el Ejército, pero tiene su genio… Ahora está formal trabajando.

M.I.R.: ¿Usted piensa que si él no hubiera entrado a la Policía la vida sería distinta?

C.J.F.: Es que a la Policía le tienen mucha bronca los de la guerrilla, y nosotros sí pensábamos que eso iba a ser tremendo. Pero a él le nacía ser policía, y nosotros lo apoyábamos.

M.I.R.: Y cuando le contaron que lo iban a ascender a sargento, ¿no se sintió muy orgulloso?

C.J.F.: Pues sí, muy orgulloso. Él era muy animado a la Policía, muy echado pa'lante. Le pido todos los días a mi Diosito que lo deje volver vivo a donde su papá y su mamá que lo piensan mucho.

M.I.R.: ¿La Policía les ayuda económicamente en algo a usted y a su señora?

C.J.F.: Una parte del sueldito se lo pasan a la mujer y a los hijitos, que viven con eso.

M.I.R.: Cuando el Presidente dijo que se rompen las conversaciones del intercambio humanitario y que va a ordenarle al Ejército y a la Policía que rescaten a los secuestrados, ¿a usted le gusta eso?

C.J.F.: A nosotros sí no nos gusta eso.

M.I.R.: ¿Prefiere que siga allá en esa selva quién sabe cuánto tiempo más, a que traten de rescatarlo?

C.J.F.: Yo prefiero que "haiga" el "entrecambio". Porque en un rescate pasa como los que mataron. No queremos eso.

M.I.R.: ¿Usted ha conversado eso con otros familiares de secuestrados, o es una idea personal?

C.J.F.: Entre nosotros ha habido reuniones y hablamos de eso. Que "haiga el entrecambio". Rescate no queremos nosotros.

M.I.R.: Cierre los ojos y piense que después de casi ocho años su hijo entra a su casa. ¿Qué piensa que pasaría?

C.J.F.: Ay, claro. Sería un gusto tenerlo reunido a él otra vez con la familia. Yo lo abrazaría y lo besaría, claro que sí. Estamos tristes. El Presidente no hace por nada, no hace por el "entrecambio". "Pos" la guerrilla no se arrima a negociar porque el Presidente les pone unas condiciones. El Presidente sólo quiere echar pa'lante y que "haiga" muertos. Aunque el Presidente ha hecho muy bueno porque la guerrilla no está molestando ahora tanto como antes. Él está es disgustado por el asunto de la bomba que hubo en Bogotá. Pero yo le pido que se ponga la mano en el corazón y que diga "vamos a sacar los muchachos que están secuestrados". Pero él no se pone las pilas. No se afana. Queremos mirar al muchacho otra vez aquí en la casa.

M.I.R.: Y así como le está pidiendo al Presidente, ¿qué le pediría a la guerrilla, que fue la que se llevó hace casi ocho años a su hijo secuestrado?

C.J.F.: Que "haiga" el "entrecambio". Que nos entregue el hijo así como se lo llevaron, que nosotros lo estamos esperando. Que nos entreguen al muchacho en el "entrecambio".

M.I.R.: ¿Le gustaría que alguno de sus hijos o nietos se fuera para la guerrilla?

C.J.F.: ¡Huy! no. A nosotros no nos gusta eso. Nada de eso. Con la guerrilla no. Más bien que se vayan para la Policía o al Ejército.

M.I.R.: ¿Usted cuántos años tiene, don Carlos Julio?

C.J.F.: Yo tengo 63 años. Yo tenía 475 semanas en el Seguro y me las robaron. Esa era la última esperanza que yo tenía.

M.I.R.: ¿Cómo así que se las robaron?

C.J.F.: Sí, me robaron mi pensión. Me cobijaba con 500 semanas y dije que pagaba el resto. Pero no quisieron. Y es que como yo no sé leer…

M.I.R.: ¿No sabe leer ni escribir?

C.J.F.: No señora. Yo contento con que me llegaba la pensión, me dijeron venga y firme aquí, que es lo único que sé hacer. Sólo sé poner la firma mía y no más. Pero después de que firmé, me dijeron que pensión no había.

M.I.R.: Voy a tratar de averiguar qué fue lo que pasó con su pensión.* ¿Sus hijos sí saben leer y escribir todos?

C.J.F.: Los hijos sí, claro. Ellos son bachilleres pero no les pude dar más estudio porque mi esfuerzo no daba pa' más.

M.I.R.: ¿Y usted en qué ha trabajado?

C.J.F.: De celador en un colegio aquí en Villano y 10 años en un conjunto.

M.I.R.: Y su nuera, ¿cómo está?

C.J.F.: Ella estaba muy tranquila porque iba a haber "entrecambio" pero, como dice el cuento, eso fueron unos gustos para unos pesares, porque el Presidente dice ahora que al rescate.

M.I.R.: ¿Y no es mejor el rescate a que sigan pasando los años en la selva?

C.J.F.: Pues es que la guerrilla quiere el despeje de los dos municipios. ¿Por qué no los despejan? Pero no sé qué es lo que pasa que no los despejan y no "negocean".

M.I.R.: ¿Usted por qué cree que el Presidente no quiere despejar los dos municipios?

C.J.F.: Al rescate la guerrilla los pueden matar a los secuestrados. Yo no sé lo que piensa el Presidente. Porque él sí iba a hacer el despeje, cuando vino el problema de la bomba en Bogotá que pusieron.

M.I.R.: ¿Qué ha sido lo más difícil de estos siete años?

C.J.F.: Unos años tremendos para nosotros. No mirarlo a él. Van a ser cuatro años que no lo miramos. Que no sabemos nada de él. Ni una carta, ni nada. Sabemos que está vivo porque tenemos fe y le rogamos mucho a mi Dios. La esperanza no la perdemos. Los hijitos todos los sábados le mandan su mensaje por el radio.

M.I.R.: Estaban muy pequeños cuando lo secuestraron…

C.J.F.: La niña no tendría sino 3 años. Ellos se acuerdan de él porque lo veían salir cada nada por las noticias. Aunque la niña no puede ver las noticias ahora porque como no mira al papá hace rato, se estaba enfermando. La mamá no la deja mirar las noticias porque se enferma. El niño sí es tranquilo. Cuando dijeron que iba a haber el "entrecambio" se puso muy contento de que su papito iba a volver. Ahora está otra vez muy triste. Yo lo único que le pido al Presidente es que deje hacer ese "entrecambio" para que la familia podamos volver a mirar a José Libardo.

* Me comuniqué con el director del Seguro Social, Gilberto Quinche, y le di la cédula de don Carlos Julio Forero. Me informó que necesita 500 semanas cotizadas entre los 40 y los 60 años de edad, y sólo ha cotizado 400 y pico. Pero me confirmó que tiene derecho de solicitar que lo indemnicen, con la devolución del valor de lo cotizado, ya lo solicitó y ya le fue devuelto. MIR.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.