Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2016/09/06 12:28

Leonard, el “doña Mechas” del proceso de paz

A la campaña del Sí, el joven de Buenaventura llegó como un milagro. Ninguna de sus estrategias publicitarias ha emocionado tanto a los colombianos como su discurso contra Uribe.

Leonard, el “doña Mechas” del proceso de paz Foto: Archivo particular.

Quienes analizan el proceso de paz suelen cuestionarse, con cierta preocupación, porqué este momento histórico no emociona profundamente a una buena parte de los colombianos. En pocas semanas se acabará la guerra. Se le pondrá fin a medio de siglo de un derramamiento de sangre que ha dejado más de 200.000 muertos, cerca de 100.000 desaparecidos, 6 millones de desplazados, y una larga historia de destrucción de pueblos, de bombardeos y de zozobra y miedo. La firma de un acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc es la mejor noticia del país en los últimos 50 años. Sin embargo, sorprendentemente no suscita entusiasmo.

Siga este enlace para conocer quién es Leonard Rentería.

O no suscitaba hasta que apareció Leonard Rentería. El joven de Buenaventura se convirtió en el símbolo de ese país que sí está ilusionado y que además tiene razones de peso. Su vehemencia, la fuerza de sus argumentos y el hecho de tener la autoridad moral para hablar del conflicto por haberlo vivido lo convirtió en una estrella de las redes sociales. En una campaña que hasta ahora había sido opaca en términos emocionales, Leonard terminó convertido en lo que fue Doña Mechas para la reelección presidencial.

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La historia, caprichosa como es, vuelve a repetirse. En 2014, mientras la Selección jugaba un Mundial de ensueño, en Colombia se adelantaba una campaña presidencial, agresiva y polarizada. Al oficialismo le habían asestado un duro golpe: la campaña de Óscar Iván Zuluaga había ganado la primera vuelta de la mano de Álvaro Uribe. Ese mensaje se conectaba con un país que tenía más dudas que certezas respecto al proceso de paz que se adelantaba en La Habana entre tecnicismos, hermetismo y lo que muchos llamaban la soberbia de las FARC. Hasta que apareció Doña Mechas.

Las similitudes son notables. Al igual que Leonard Rentería, Doña Mechas saltó a la palestra pública por la fuerza de las redes sociales. Un video grabado con un anticuado celular y una diatriba tan visceral como inocente y desprendida de los avatares de la política, catapultaron a Ana Mercedes Plata a tal punto que no son pocos los que aseguran que le dio la reelección a Juan Manuel Santos.

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¿Qué hace que los discursos ‘Doña Mechas’ y Leonard Rentería tengan tanto impacto? Algo tan simple de escribir como complejo de lograr: despertar emociones. A pesar de que el Gobierno invierte miles de millones de pesos en publicidad y campañas de comunicación, las grandes agencias no han logrado conectar a la administración Santos con una Colombia emocional, que se deja llevar más con la euforia que con el discernimiento. De hecho, la estrategia de tocar fibras con consignas sencillas y recordables siempre ha sido uno de los valores que siempre ha hecho sobresalir al expresidente Álvaro Uribe.

Con lenguajes diferentes, con escenarios distintos y con expectativas distintas, ‘Doña Mechas’ y Leonard acercaron a la gente a mensajes que suelen ser difusos y por tanto difíciles de entregar. Lo que sí comparten los dos protagonistas es la vehemencia y el simple hecho de que usuarios, televidentes y comentaristas de un modo u otro realmente se ven reflejados en las historias de la abuela olvidadiza y el joven víctima del conflicto que defiende una consigna poderosa: “nosotros ponemos los muertos de una guerra que no se ve en Bogotá”.

Y claro, el otro denominador común en las historias de ‘Doña Mechas’ y Leonard es el Uribismo. Si algo saber hacer con maestría el movimiento político de Álvaro Uribe es generar emociones, positivas y negativas. Tanto que se lleva al extremo de adorar u odiar sin términos medios. Por esto, lo demoledores discursos de la entrañable abuela y el joven resultaron ser un catalizador para esa masa de colombianos que se aleja de las consignas del Centro Democrático.

La respuesta del expresidente Uribe, que valga decirlo escuchó el discurso de Rentería con sumo respeto, fue igual de emocional y centrada. El senado lo escuchó pacientemente hasta que llegó su hora de intervenir. Tomó el micrófono y empezó a desglosar “punto por punto” sus argumentos frente a lo que había dicho Rentería.

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Respecto a la comparación entre el proceso de desmovilización que ocurrió en su administración, respecto a lo que se vive actualmente en Colomba –uno de los ejes centrales del discurso de Leonard Rentería-, Uribe afirmó que “los cabecillas (de los paramilitares) fueron a la cárcel (…) y 14 de ellos fueron extraditados. Hubo cero política para ellos, por qué a los cabecillas de las FARC les van a apoyar un partido político”, asegura el expresidente en el video que muestra su intervención.

Ante todo esto, Lord John Alderdice, uno de los mediadores claves en el proceso de paz de Irlanda, le explicó a SEMANA hace unos meses que, “una sociedad no entra a un posconflicto con una sensación calurosa de felicidad, sino con ansiedad. Las personas no empezarán a quererse como amigos de toda la vida. Todo lo contrario. Así fue en mi país. Apenas firmamos los acuerdos, la gente se radicalizó. Luego se tranquilizó. Pero más adelante volvió a estar tensa, y después, de nuevo, regresó la calma. Desde lo emocional, un posconflicto se parece a un acordeón. Se infla y se desinfla, se infla y se desinfla…”.

A su vez, el filósofo Rodolfo Arango escribió en una columna en El Espectador que “es el momento de tomarse en serio las emociones. El miedo, el odio, la indignación, entre otros afectos, requieren ser inteligentemente administrados y transmutados en confianza, perdón, comprensión (…)”.

Lo cierto es que Leonard Rentería, como doña Mechas, literalmente le cayó del cielo a la campaña por el Sí en el plebiscito. Justo un mes antes de una contienda electoral que será crucial para concretar una nueva Colombia. Santos, en el discurso de posesión de su segundo mandato, agradeció a doña Mechas. No sería raro que en la firma de la paz una buena parte de su mensaje se lo dedique a Leonard.

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