Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2015/08/14 21:00

Leonidas Bustos, el magistrado que Santos necesita para la paz

El presidente de la Corte Suprema se llevó todos los titulares con su apoyo incondicional a los diálogos de la Habana. ¿Quién es y por qué es tan poderoso?

Leonidas Bustos. Foto: Archivo SEMANA

Las palabras de Leonidas Bustos el pasado jueves en Cartagena llamaron la atención nacional. El magistrado no se contuvo en elogios para el presidente Santos y pronunció frases muy esperanzadoras para el proceso de paz en La Habana.

En su discurso dijo que “Las formas jurídicas no pueden ser un obstáculo para la definición soberana del destino de una nación, el derecho ha de servir al fin máximo de conseguir y mantener la convivencia pacífica del país”.

De Santos se expresó muy generosamente: “La Corte Suprema de Justicia y la justicia en Colombia creen en la paz y confían en su prudente juicio, en su ponderación”. Y luego le dio un gran guiño: “Señor presidente, tiene usted en sus manos una misión muy importante para Colombia, devolverles a las víctimas y a todos los colombianos la esperanza y la fe en un país viable, en la paz”.

Como si fuera poco, le encimó un regalo. Frente a todos los presentes le entregó una paloma del maestro Alejandro de Narváez hecha de 50 piezas que representan 50 años de violencia.

Las palabras de Bustos dejaron dichoso a Santos. La verdad es que en el Gobierno existía el temor de que la relación con las cortes estuviera rota por cuenta del enfrentamiento que produjo la reforma de equilibrio de poderes. Bustos, junto con el fiscal, había sido uno de los escuderos de la oposición a ese proyecto.

La Corte Suprema jugará quizás el papel más trascendental en la implementación de los acuerdos de La Habana. En últimas a la cúpula de las FARC le interesan sobre todo dos cosas: no ir a la cárcel y poder participar en política. Ese alto tribunal es el que define lo primero. A menos que se cree otra institución para este proceso de paz, al ser la máxima autoridad de la justicia penal, la corte puede decidir no sólo si estos tienen que ir tras las rejas, sino cuánto tiempo.

Pero también es clave en lo segundo, pues hasta el momento la única restricción que existe para que los guerrilleros puedan llegar al Congreso es que estos hayan sido condenados por delitos de lesa humanidad. La Corte será clave a la hora de adjudicarle ese calificativo al prontuario de los líderes de las FARC. Y un detalle nada despreciable, también es el organismo que autoriza la extradición en Colombia.

En las altas cortes todos reconocen a Bustos como uno de los hombres más poderosos del Palacio de Justicia. Es el líder de la sala penal, a la que llegó en el año 2008, y ha jugado un papel clave en todos los asuntos de ese alto tribunal desde entonces.

Durante el voraz enfrentamiento que hubo entre la Corte Suprema y el gobierno de Álvaro Uribe, Bustos tuvo un papel clave en la defensa del papel que cumplía esa corporación. Fue una de las víctimas de las chuzadas del DAS y por cuenta de esto se ha declarado impedido en procesos como los de María del Pilar Hurtado y Bernardo Moreno.

El magistrado pertenece al grupo de la Universidad Libre que ha venido ganando peso en el Palacio de Justicia, al punto de que hoy es una de las universidades con más magistrados en las altas cortes. Es egresado de esa universidad con especialización en derecho penal en el Externado y candidato a doctor en esa misma institución.

Muchos han dicho que es de la cuerda del procurador, pues su esposa y su exesposa trabajan en el Ministerio Público. Otros han dicho que es del fiscal, pues ambos han peleado juntos grandes batallas.
 
La posición de Leonidas Bustos sobre el proceso de paz no es nueva. En una entrevista, en febrero de este año, había dicho que “El derecho no puede ser un obstáculo para la paz, y ninguna institución jurídica puede ser una camisa de fuerza”.

Bustos en febrero había casi firmado un cheque en blanco. Dijo que creía en las penas alternativas y que era necesario recurrir a la justicia transicional. “Inexorablemente no tiene que imponerse una pena privativa de la libertad; habría que mirar en cuáles casos procede, en cuáles no, y en qué casos se puede sustituir. Lo más importante es la paz”, concluyó en ese momento.

Esas declaraciones habían generado airadas críticas. El exministro Juan Carlos Esguerra, el jurista Hernando Yepes y el historiador Alvaro Tirado Mejía enviaron una carta muy sentida. En esta criticaban que Bustos no podía dar ese tipo de declaraciones públicas y que sus palabras no podían comprometer ni a la Corte Suprema ni a los demás magistrados.  

Para ellos ese espaldarazo podría llevar a que se concluyera “que si determinadas normas o instituciones, incluidas las que la Carta Política contempla para su reforma, se erigen como obstáculos para la conquista del bien preciado de la paz, lo pertinente sería desconocerlas. Por supuesto, ello equivaldría a un golpe de Estado y al surgimiento de un nuevo orden político y social”.

Sin embargo, la esperanza de contar irrestrictamente con la corte para el proceso de paz se había ido a pique durante la reforma de equilibrio de poderes. Como se recordará, la Corte Suprema fue una de las principales opositoras a ese acto legislativo que recortara muchos privilegios y poderes que tenían las altas cortes. Al lado del fiscal, Bustos se convirtió en el vocero de la rama judicial, que se sentía manoseada por la propuesta bandera del Ejecutivo. Tanto así que en los últimos debates propusieron una Asamblea Nacional Constituyente.

Por eso, la cita de Cartagena de esta semana tenía tanto significado. Era la primera vez que la cúpula de la justicia se reencontraba con el Gobierno después de más de seis meses de guerra fría. El fiscal llegó con el anuncio de que había demandado la reforma, pero Bustos apoyó efusivamente el proceso de paz, que además era el tema del encuentro. Sus palabras gustaron tanto en la Casa de Nariño, que fueron publicadas en la página de la Presidencia de la República.  

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