Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/07/26 22:01

El agradecimiento de un enfermo de leucemia al ministro de Salud

El representante en Colombia de las Naciones Unidas, Todd Howland, envió una misiva a Alejandro Gaviria en la que expresa su “profunda gratitud” por declarar a Imatinib un medicamento de interés público.

Esta es la misiva que Todd Howland envió al ministro Alejandro Gaviria. Foto: Fotomontaje SEMANA

Desde enero de 2012, Todd Howland es el representante en Colombia del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. Sin titubear se ha pronunciado en temas trascendentales para el país, como el conflicto armado, el proceso de paz, los derechos de la comunidad LGBTI, la violencia de género, entre otros.

Pero hay una lucha que Howland ha emprendido y que va más allá de lo laboral. Desde octubre de 2012, cuando en el Congreso estudiaban un proyecto de ley que pretendía establecer la práctica de un examen médico integral anual a funcionarios públicos -exceptuando congresistas-, el representante de las Naciones Unidas se pronunció y aseguró que ese proyecto iba en contra de la igualdad, la no discriminación y de los derechos a la intimidad, al libre desarrollo de la personalidad y al trabajo.

“A ese proyecto de ley le faltan bases legales y morales. Es un ejemplo horrible de cómo las personas que viven con una enfermedad o aquellas que se encuentran en situación de discapacidad pueden ser víctimas de discriminación en el ámbito laboral. (…) Me pregunto si este proyecto llegara a ser ley y fuera aplicado en mí. ¿Quizás podría cuestionarse que ocupara mi cargo actual? Tengo leucemia. Estoy en el tratamiento de esta enfermedad”, manifestó en ese momento.

Desde ese día, Howland ha reiterado que ninguna enfermedad los vuelve incapaces de trabajar. “Las burocracias tienen dificultades para entender nuestros derechos. Hemos tenido que trabajar arduamente, por varios años, para hacer comprender a las instituciones que aún podemos desempeñarnos laboralmente, con todas las capacidades. Muchas personas aún ven el cáncer como una pena de muerte, y el accidente cerebrovascular como una especie de agujero negro de no retorno. Sin embargo, en la realidad no es así”, dijo.

Con la cabeza en alto, el funcionario buscó la manera de hacerle entender al país que en esa propuesta de ley primaba el desconocimiento de los derechos humanos.

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Ahora, el alto funcionario vuelve a emprender la batalla. Howland abiertamente ha apoyado la decisión del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, de declarar de interés público al Imatinib -un medicamento que trata el cáncer-. Es decir, aunque la farmacéutica Novartis conservará la exclusividad de la patente, el Gobierno será el encargado de fijar el nuevo precio del medicamento. De esa manera, los colombianos podrán acceder más fácilmente a esta medicina.

Sin duda, Howland se convirtió en un abanderado de esta causa. Eso quedó comprobado en una carta que envió este lunes al ministro Gaviria. “Desde hace algún tiempo he querido expresarle mi profunda gratitud desde un punto de vista personal y profesional por su postura ante el acceso de los medicamentos. (…) Como persona con leucemia mielógena crónica, es crítico tener acceso a la medicación para seguir un tratamiento”.

De manera muy emotiva, le agradeció al jefe de cartera por su “valerosa postura” y le expresó un sentimiento de consideración y “alta estima”.

Pero su apoyo a esta causa también lo expresó esta semana en una columna publicada en el sitio web The Huffington Post. Allí, el representante de la ONU le pidió a Estados Unidos no ceder a las presiones de la farmacéutica Novartis y no quitarle a Colombia el apoyo al proceso de paz.

Sus opiniones, dijo, las hizo como ciudadano estadounidense, como representante de las Naciones Unidas y como una persona con leucemia. “El ahorro de costos en Glivec permitiría a Colombia destinar cientos de millones de dólares para proyectos que garanticen los derechos humanos y promover el desarrollo económico a largo plazo y la estabilidad esencial para la paz”, dijo.

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También contó que en sus seis años de tratamiento, los medicamentos le costaron 635.000 dólares. “Sin embargo, en Colombia, no soy la norma. Sin la intervención del Gobierno, muchos colombianos con LMC (leucemia mieloide crónica) hoy simplemente morirán”, señaló.

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