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| 10/26/2013 1:00:00 AM

Ley del fútbol, en tiro libre

La decisión del ministro Pardo de presentar este proyecto al Congreso avivó aún más la pelea que desde hace años mantienen jugadores y directivos.

En medio de la euforia colectiva que causó la clasificación de la Selección Colombia al Mundial, el gobierno se la jugó la semana pasada por radicar y aprobar de manera exprés un proyecto de ley que busca regular la relación laboral que debe haber entre jugadores profesionales y clubes deportivos. El Ministerio de Trabajo, la Federación Colombiana de Fútbol, la Dimayor y los clubes profesionales defendieron la iniciativa. Los únicos en contra fueron los futbolistas, supuestamente los directos beneficiados. Toda una contradicción.

Precisamente para manifestarse contra la Ley Pardo, los jugadores volvieron a sentarse al inicio del partido en el centro del campo, protestaron contra el proyecto en las redes sociales y a través de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro). Ellos consideran que el proyecto, en vez de beneficiarlos laboralmente, los lesiona y los pone aún más en una posición de abuso laboral por parte de los equipos.

Para la mayoría de los colombianos el asunto es tan difícil de entender como un partido entre Serbia y Polonia narrado en griego. Desde que el fútbol nació en el país, los equipos han manejado las relaciones con los jugadores a su antojo, sin respetar sus derechos laborales. Esto ha ido cambiando gracias a las nuevas leyes, a la Justicia internacional, a las directrices de la Fifa o a la unión de los futbolistas en sindicatos o agremiaciones, entre otros. Sin embargo, en Colombia ha sido difícil que equipos y jugadores lleguen a un acuerdo para definir cómo deben ser las relaciones laborales, las obligaciones y cómo se resuelven las diferencias. 

Desde hace meses el ministro Pardo se dio a la dura tarea de tratar de resolver este conflicto que comenzó en 2005, cuando los futbolistas estuvieron a punto de irse a huelga. Escuchó a todos los actores durante meses, hasta que el 10 de octubre lo radicó en la Cámara de Representantes. El proyecto busca que toda la relación profesional entre los jugadores y los equipos se regule por un contrato laboral, pero lo más polémico es cómo define las sanciones para quien lo incumpla.

El artículo 14 del proyecto establece que los contratos por más de dos salarios mínimos podrán tener cláusulas de indemnización en caso de que una de las partes decida acabarlos unilateralmente y sin justa causa. Estas van desde tener que pagar los salarios que falten para terminar  la vigencia  así como otra cifra fijada libremente entre las partes. Si antes de un año de terminar el contrato el jugador se vincula a otro  equipo, el nuevo club será solidariamente responsable por estas indemnizaciones. Y mientras el jugador no pague las suyas no podrá jugar.

El problema es que por proteger laboralmente a los jugadores y patrimonialmente a los clubes, el Ministerio del Trabajo no logró resolver el conflicto entre las partes. Lo más grave es que la ley no les pone fin a los convenios deportivos, una figura legal creada en la Ley del Deporte que los equipos también utilizan para realizar acuerdos económicos con los jugadores y burlar las obligaciones laborales. Además, la iniciativa deja también en manos de las autoridades del fútbol, y no necesariamente de los jueces de la República, el poder para resolver los conflictos que surjan de estos convenios.

“El ministro ha dicho que quiere proteger nuestra actividad, pero este propósito no se logra al incluir indemnizaciones en favor de los empleadores y las consecuencias por no pagarlas. Además, por ejemplo, el proyecto establece que los tiempos de concentración y de desplazamiento para jugar un partido no hacen parte de la jornada laboral, entre otras. Por eso no estamos de acuerdo con el proyecto”, dijo Carlos González Puche, presidente de Acolfutpro, que agremia a jugadores profesionales.

El ministro Pardo dijo esta semana que el proyecto fue discutido con todas las partes y que, contrario lo que dice Acolfutpro, es bueno para los futbolistas. No obstante, esta semana advirtió que si los jugadores, que son los directamente beneficiados, están en contra, estaría dispuesto a retirar el proyecto. Algo que, frente a lo ocurrido, debería pensar.
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