Jueves, 19 de enero de 2017

| 2008/01/19 00:00

¡Libertad para todos YA!

Sin ningún pudor las Farc muestran una vez más al país la crueldad del secuestro. Hombres humillados con cadenas en su cuello, enfermos y casi moribundos. ¿Hasta cuándo?

¡Libertad para todos YA!

Estas fotos y estas palabras fueron enviadas desde la manigua en la que pasan los días, desde hace muchos años, siete hombres y una mujer. Todos colombianos, todos hijos y todos padres. Paradójicamente se les llama pruebas de "supervivencia", pero son el registro de cómo su vida se apaga despacio como una vela. Ocho colombianos ultrajados, cansados, enfermos, desesperados y desesperanzados que se toman fotos por órdenes de la guerrilla para que sus familias los tengan en grupo, en pareja, solos, y muestran en ellas cómo ya no les queda mucho tiempo.

La barbarie del secuestro viene a cuentagotas como una punzada lacerante que atraviesa despacio cada capa de la piel. Los familiares de los soldados y los policías que con su vida sencilla y su gran corazón han esperado resignados que la lotería de la libertad se pose sobre sus muchachos, no aguantan más. Marleny Orjuela quiere que Manuel Marulanda, el 'Mono Jojoy', Alfonso Cano y todos los miembros del secretariado de las Farc le respondan una pregunta: ¿Cómo se atreven todavía a hablar de dignidad?
 
Doña Emperatriz, sin hijo, sin cadáver
En los mensajes, varios de los plagiados envían saludos y condolencias a la madre del capitán Julián Guevara, muerto en cautiverio. Fue una de las noticias más duras sobre esta tragedia, pero la presión sobre las Farc para que entreguen su cadáver no continuó.
 
¿Dònde está?
El coronel Luis Mendieta menciona problemas mentales del cabo Luis Hernando Peña (foto), de quien no han llegado pruebas de supervivencia. En 2001, cuando Marleny Orjuela, vocera de las familias de los policías y los soldados, llegó hasta la selva a visitarlos, él no quiso escribir cartas ni permitió que se le fotografiara. Según Mendieta, las Farc se lo llevaron para realizarle un tratamiento siquiátrico. Desde entonces nada saben de él.
 
Capitán William Donato
"Nos han convertido en un trapo, en un harapo que tiran de lado y lado"

Durante estos últimos cinco años, la tristeza y la pena causada por la incomunicación han sido muchas. Pero no siempre habrá dolor, también hay momentos de alegría como el que hoy me abriga. Esa alegría de poder nuevamente decirles cuánto los amo y lo mucho que los extraño. Sé que para cada uno de ustedes ha sido difícil vivir, día tras día con la incertidumbre. Quizá nadie se imagina los estragos originados por una intercomunicación tan larga y tan perversa. Pero lo importante es que hoy lo estoy haciendo.
A lo largo de este tiempo he estado pagando grandes cuotas de vida a este banco miserable llamado secuestro y la verdad es que hay veces que me siento más muerto que los muertos, para llevar esta vida tan degradante y sin sentido. No cabe expresar con palabras lo que es soportar un día secuestrado sin poder mitigarlo, pero yo puedo vivir y por eso, yo he encontrado el cómo. Hay una fuerza muy grande que me impulsa y me da la energía necesaria para afrontar los tiempos difíciles y los momentos de enfermedad. Una fuerza que he encontrado en el amor que me han brindado, en esa ilusión desbordante de volver a estar a su lado.
Como siempre les he dicho, soy consciente de que me encuentro en una situación que debería tener una salida fácil, pero que los responsables de esa salida la hacen difícil. ¿Por qué? (resaltado) Sencillamente porque nos han convertido en un trapo, en un harapo de cuyas orillas cada una de las partes hala, para ver quién se queda con la mejor parte. Y es eso lo que nos hace sentir como si no existiéramos, como si no valiéramos nada. Quizás ustedes se pregunten como lo hago yo, ¿dónde esta el valor de la vida? ¿Dónde esta la parte humana de aquellos que tienen el poder de decidir nuestra libertad?
 
Coronel Luis Mendieta
“No es el dolor físico el que me detiene... sino la agonía mental, la maldad
del malo y la indiferencia del bueno”

... Lo mío comenzó con dolores en las piernas, los huesos y articulaciones por las caminatas, se me inflamaron los pies, al inicio de la enfermedad caminaba con un palo que hacía las veces de bastón, las marchas seguían, yo continuaba desmejorando, cojeaba, después me tocó caminar con la ayuda de dos horquetas, que hacían las veces de muletas.

... ¿Qué me pasó?, pienso que algunos vasos sanguíneos de las piernas se afectaron, la sangre se irrigó por las piernas, éstas tomaron un color oscuro, casi negro, temí lo peor, pero a Dios gracias me aplicaron una antitetánica, días después me aplicaron 10 inyecciones de penicilina de 5 millones de unidades y poco a poco fui iniciando mi recuperación.

Estando en esa limitación se presentó un incidente de malos entendidos en el grupo, entonces por gestión de alguien me volvieron a colocar cadenas en el cuello, atado a un palo, cuando hasta ahora empezaba la convalecencia.

... En los últimos cuatro años no hemos tenido libros para leer, contadas veces las revistas de SEMANA y Cambio que han traído y que hemos releído.

Lo más importante, el tiempo que pasamos cuando se puede, Alan, Donato, Murillo y yo, estudiamos una hora a veces en el día inglés, otros días según EL ánimo y otros factores como lluvia, etc..

No es el dolor físico el que me detiene, ni las cadenas en mi cuello lo que me atormenta, sino la agonía mental, la maldad del malo y la indiferencia del bueno, como si no valiésemos, como si no existiésemos.

Gloria Polanco
Sus tres hijos, Juan Sebastián, Juan David y Felipe están herméticos con sus pruebas de superviviencia. Algunos amigos cercanos afirman que les pide a sus hijos que le envíen más mensajes sobre sus vidas y, por lo que cuentan otros secuestrados, ella, dentro del grupo tiene un trato más cercano con el sargento Arbey Delgado y con Jorge Géchem. Se espera que en las cartas, Gloria les cuente a sus hijos noticias sobre las razones de las Farc acerca el asesinato de su esposo, Jaime Lozada, que fue un abanderado del acuerdo humanitario hasta cuando las Farc lo mataron. Polanco tiene seis años y seis meses secuestrada.
 
Jorge Eduardo Géchem Turbay
“Quiero seguir viviendo, es mi
responsabilidad”


Lucy de mi vida, mi tema de salud tengo que plantearlo con mucha objetividad. He padecido muchas dolencias: los problemas cardíacos (cinco fuertes ataques y dos leves me han llevado a momentos críticos, tomo dos pastillas diarias de ranitidina), la columna vertebral, la lesión en lumbar 4 es muy acentuada, el dolor diario es fuerte, tomo voltarén y diclofenaco, me lleva a no poder con facilidad agacharme, no cargo nada, no puedo lavar mi ropa, ni la cuchara, pues tengo que recoger agua y no puedo...

Me da dolor de cabeza con alguna frecuencia, a raíz de un golpe en la cabeza cuando me llevaban transportado en una hamaca y se resbalaron atravesando un caño.

Quiero pedirle Lucy, mi amor, que lidere en el país y en la comunidad internacional una gran solidaridad en este caso, he pensado en dos alternativas para mi grave estado de salud. La primera, que se le pueda solicitar al presidente Fidel Castro que intervenga ante el presidente Uribe y ante el secretariado de las Farc, a ver si es posible mi traslado a un hospital en Cuba para mis tratamientos, si me recupero pasaría a una cárcel en La Habana, en mi calidad de rehén político a espera del acuerdo humanitario.

La segunda, al presidente Chávez, al presidente Sarkozy, a la senadora Piedad Córdoba, al doctor Álvaro Leyva, a monseñor Castro, si es posible que hablen urgentemente con el presidente Uribe y con el secretariado de las Farc para mi caso, un acuerdo humanitario por salud que pueda ser entregado a cambio de guerrilleros enfermos presos.

Quiero seguir viviendo, es mi responsabilidad, pero si no salimos adelante en estas propuestas que hago, veo muy prolongado el drama y mis resistencias físicas no resisten, pues me siento agonizado y cansado.

En estas propuestas es muy importante la ayuda de la prensa, radio, de los ex presidentes Gaviria, Samper, Pastrana, de doña Lina de Uribe, doña Nidia Quintero, de los países facilitadotes, de los presidentes de Latinoamérica.

He estado, linda Lucy, en distintos campamentos, la mayoría de la gente es amable, Íngrid, Luis Eladio, los militares y policías, los paisanos, hemos hechos equipo con Gloria y el sargento del Ejército, Arbey Delgado.
 
Arbey Delgado
“La cadena del cuello que no me deja dormir”
A su esposa Gladys Duarte
… Amor, desde acá te cuento que estoy muy aburrido y cansado, tengo una cadena que pesa mucho en el cuello y casi no me deja dormir. Amor, aquí sólo habita la tristeza y la desesperación.

A Dayan, su hija de 10 años
... Hija, de mí te cuento que tengo todavía el bigote con que te acariciaba y los dientes con que te mordía esos lindos cachetes. Hija, también me trae lindos recuerdos tu sonrisa y cuando te llevé en brazos al hospital en Fontibón para que te aplicaran una inyección… yo saldré pronto y estarás en mis brazos…

A su hijo Féyer Arbey
… Hijo... espero que seas un buen actor de cine como es lo que te gusta. He hablado con el doctor Géchem para que te consiga una beca para que estudies en Europa…

A Su hija Charon
… Mami, este encierro está en una malla de alambre. La casa está ubicada en la selva, un techo de palma y cama en tablas y colchones muy duros. Juego mucho ajedrez con el doctor Jorge Eduardo al medio día y después cartas. Lavo la ropa cada tres días, reparto los alimentos de los compañeros cada ocho días…
( Tomado del Diario del Huila)
 
Alan Jara
Su estado de salud está muy deteriorado. En su carta habla de una protuberancia que tiene en el cuello que le preocupa mucho, y en varias de las fotos individuales señala esta parte del cuerpo reiteradamente. “Se le ve muy aburrido”, dijo su esposa, Claudia Rugeles, al recibir la correspondencia. Alan Jara sería uno de los secuestrados que le solicitan al presidente Hugo Chávez que les otorgue la ciudadanía venezolana para que el mandatario de ese país pueda continuar gestionando su liberación.
 
Orlando Beltrán

Tiene seis años y medio de cautiverio. El día que recibieron la carta, sus dos hijos no pudieron contener el llanto. Deyanira, su esposa, no ha dado a conocer los detalles de sus cartas y el viernes viajó a Caracas para entrevistarse con el presidente Hugo Chávez. Se conoce que tiene algunos problemas delicados de salud.

 
Mayor Enrique Murillo
“No habrá fascineroso que pueda apartarnos
del amor y del cariño”

... Esta vez me despido con un amor inmenso diciéndoles que no habrá fascineroso que pueda apartarnos del amor y el cariño que nos emanamos y en las buenas y en las malas siempre estaremos unos junto a los otros. Muchas gracias por continuar conmigo. Vivan plenamente, disfruten absolutamente todo, y en especial lo que hoy tanto añoro y valoro, mi familia, una buena cama para dormir y comer de la mejor manera, los adoro.

Luis Enrique y Robertina: padrecitos adorados, mis padrecitos del alma. Mis viejitos de mi vida, ¿cómo están? Aspiro a que se encuentren bien de salud. Ya saben, pero no sobra decirles, que los amo con todo mi ser. Adelante, que la vida es una y hay que valorarla, hasta que Dios lo permita.

... Mis amigos en cautiverio son Alan Jara, el ‘doctor’; Luis Mendienta, ‘mi coronel’, y William Donato; con ellos molesto, diserto y a veces hasta peleo. Pero frescos, todo esto se soluciona, compartimos y nos entendemos bien.
 
 

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