Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/01/06 00:00

¡Libre!

El ex ministro Fernando Araújo se les escapó a las Farc, gracias a un operativo militar. Una hazaña difícil de repetir.

Fernando Araújo llegó a Cartagena el viernes pasado al medio día. Ese día terminaron seis años de cautiverio y cinco días de odisea en los Montes de María. En medio de su rostro demacrado brilla la alegría de la libertad

"Ome voy o me matan", pensó Fernando Araújo cuando escuchó sobre su cabeza los primeros helicópteros. Como todos los secuestrados, sabía que los guerrilleros de las Farc tienen la orden de fusilar a sus víctimas para evitar que sean rescatadas por las fuerzas militares. El ataque sorprendió a los 12 guardias que lo custodiaban y que intentaron ponerse a salvo de las balas antes que nada. Segundos en los que Araújo tomó la decisión más arriesgada de su vida. Seis años de soledad y sufrimientos le habían dado suficiente coraje para jugarse el todo por el todo. Sin pensarlo dos veces se escabulló en la selva inhóspita de los Montes de María. Esa mañana del domingo 31 de diciembre, mientras corría sin rumbo por el bosque de aromos, se sintió más fuerte que nunca.

Atrás quedaba el campamento en el que había pasado los últimos meses, y que había sido ubicado por las fuerzas militares hacía por lo menos 25 dîas. Un trabajo persistente y cuidadoso de inteligencia señalaba que en algún lugar de las Aromeras, entre San Juan Nepomuceno, Carmen de Bolívar y Zambrano, se encontraban aproximadamente 100 combatientes de los frentes 37 y 35 de las Farc. Se sabía que allí tenían cautivo al ex ministro Fernando Araújo, y que posiblemente con él estaba Gustavo Rueda Díaz, conocido como 'Martín Caballero', el jefe guerrillero más temido en la región. Sin embargo, el sitio exacto del campamento no se supo sino hace poco, cuando un informante entregó datos precisos.

Con esta nueva información, el Comando Conjunto del Caribe, con inteligencia y hombres de la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea, planeó la operación. Se hizo el 31 de diciembre porque usualmente los grupos guerrilleros se dispersan en estas fechas. Y se trató de corregir los errores que llevaron al fracaso a otros rescates como el de Urrao, donde murieron el gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria; el ex ministro Gilberto Echeverri, y 10 soldados. En particular se planeó que fuerzas especialmente entrenadas desembarcaran tan pronto como los helicópteros se posaran sobre el campamento. Lo que en el argot militar se llama una operación vertical.

La operación había sido planeada milimétricamente y las coordenadas del campamento eran confiables. El objetivo era traer con vida a Araújo a toda costa. Así se lo hicieron saber a la familia. El 31 de diciembre el propio presidente Álvaro Uribe llamó a Alberto Araújo, padre del secuestrado, y le comunicó sobre la operación. "No teníamos toda la información pero confiamos en el Presidente, en el ministro (Juan Manuel) Santos y en el almirante (Guillermo) Barrera", dice otro de los familiares.

El día del asalto casi todo salió como estaba planeado. Las tropas combatieron con los guerrilleros y en los enfrentamientos murieron cuatro guerrilleros, entre los que se cuentan la mujer, un sobrino y posiblemente un hijo de 'Martín Caballero'. "En el campamento encontramos abundante información de las Farc que nos está sirviendo para continuar con la operación", dice el ministro Santos. Lo único que no sabían era qué había pasado con el ex ministro. ¿Había logrado escapar? ¿Se lo habían llevado las Farc? ¿Lo habrían matado?

Mientras tanto, Araújo intentaba salir de la maraña de espinas que se teje en esta región. Buscaba la salida, pero no encontraba el camino correcto. Las Aromeras es una zona completamente despoblada, un desierto donde el agua es prácticamente inexistente. Hay pequeños oasis, pero muchos fueron minados por la guerrilla para evitar que los soldados se surtan de ellos. La temperatura supera los 35 grados centígrados. Es un pequeño infierno. Más aun para alguien debilitado por la penuria, que había huido con bermudas y botas pantaneras, sin nada para comer o beber.

Los primeros días de enero fueron de sufrimiento para él, que buscaba la salida de ese laberinto. Para las fuerzas militares, que no sabían si estaban frente a un operativo exitoso o ante el peor fracaso de su campaña, y para la familia, que se había sumido en la incertidumbre sobre el desenlace de la historia. Hasta el viernes por la mañana, cuando Araújo, ayudado por un campesino, encontró el camino hacia San Agustín, un corregimiento de San Juan Nepomuceno, donde estaban las tropas de los infantes de marina de la Primera Brigada. Al encontrarse de frente con ellos no resistió la emoción y se desmayó. Con 20 kilos menos, la piel quemada y la mente completamente lúcida, había vuelto a la libertad. ?

Seis años incontables

El martirio de los Araújo comenzó a las 7:30 de la noche del 4 de diciembre del año 2000, cuando varios hombres armados se llevaron a Fernando cuando trotaba por Bocagrande, en Cartagena. Al principio nadie reivindicó el secuestro. Después, tanto el ELN como las AUC le aseguraron a la familia que no estaba en su poder. Las Farc se mantuvieron en silencio, pero en un comunicado que publicaron en abril de 2001 admitieron tener en su poder a "un ex ministro". La confesión de un guerrillero preso en la cárcel de Cómbita confirmó que el frente 37 de las Farc lo había secuestrado con el fin de cobrar cinco millones de dólares por su rescate, en el marco de lo que esa guerrilla llama la ley 003, que pone como objetivo militar a los funcionarios que ellos consideran corruptos.

Araújo ha sido un reconocido ingeniero y empresario de Cartagena, con formación en matemáticas y biología, que actuó como ministro de Desarrollo durante el gobierno de Andrés Pastrana. En esa época estuvo envuelto en el escándalo por la compra ilegal de tierras en Chambacú, un barrio de Cartagena, pero la investigación en su contra precluyó el año pasado.

Posteriormente las Farc cambiaron sus pretensiones con Araújo y lo incluyeron en la lista de canjeables.

Estos seis años fueron un suplicio para toda la familia. Sus cuatro hijos, casi todos adolescentes, se transformaron en hombres lejos de su padre, que hoy tiene 51 años. Al momento de ser raptado, Araújo llevaba apenas dos meses de casado con Mónica Yahnure. Un amor fresco y reciente que se frustró en la lejanía y la soledad. Las pruebas de supervivencia fueron escasas. Apenas dos cartas y dos videos. El último de ellos, publicado hace un año, mostraba a tres guerrilleros adustos escoltando a un Araújo flaco, pero optimista. En esa ocasión le imploró al Presidente sacar adelante el intercambio humanitario. Llamado que hoy nuevamente hizo, y al que se unieron algunos de sus familiares. "Ojalá las Farc piensen en el acuerdo que es posible hacer con realismo y se sienten de una vez", dijo Gerardo Araújo, hermano del sobreviviente. A pesar de que este rescate resultó exitoso, la familia es consciente de que el riesgo es muy alto. Y no siempre se darán las condiciones para que los secuestrados salgan ilesos.

Cada caso es particular

"Las posibilidades de rescate se analizan caso por caso", dijo el ministro Santos para tranquilizar a las familias de los secuestrados que temen que la euforia con esta liberación convierta en regla general para recuperar a los secuestrados a sangre y fuego. "Araújo tuvo suerte. Pero una cosa es una operación en el sur de Bolívar y otra en el sur del país", dice Marleny Orjuela, vocera de los familiares de policías y soldados secuestrados. Parece tener la razón. "Hay que tener en cuenta que Araújo siempre fue considerado el secuestrado con más posibilidades de ser rescatado", dice un oficial de inteligencia.

En primer lugar porque los frentes 37 y 35 están muy aislados y no han logrado consolidar corredores estratégicos que los unan al resto del bloque Caribe de las Farc. En parte por obstáculos geográficos como el río Magdalena, y porque las autodefensas controlan mucho territorio adyacente a los Montes de María. De hecho, la guerrilla ha quedado reducida cada vez más a la región despoblada, árida y montañosa, alejada de centros urbanos y de su base social histórica. Adicionalmente, estos frentes han sido bastante golpeados por las operaciones militares de los últimos dos años. Por su debilitamiento moral y operativo se explica que Araújo haya logrado escabullirse. Y que hayan sido sorprendidos de manera tan espectacular.

Pero esa debilidad no es ni mucho menos definitiva. 'Martín Caballero' y sus hombres son veteranos combatientes que han logrado asestar golpes terribles a la fuerza pública y la población civil, y cuya persecución ha sido tan incesante como infructuosa hasta ahora.

En segundo lugar, esta operación tenía una alta probabilidad de éxito porque el trabajo de inteligencia llevaba años y era muy sólido. Hay que reconocer que el trabajo coordinado de las fuerzas militares y el entrenamiento intenso de un grupo elite asignado a esta tarea elevó su nivel de precisión y redujo el margen de error. Se contó con un grupo especial en tierra que se infiltró varios días antes, un operativo aéreo y un desembarco de 200 infantes profesionales que se dieron a la persecución de los insurgentes. No obstante, la información que se tiene hasta ahora sobre el operativo no es consistente y deja muchos interrogantes. No se entiende, por ejemplo, por qué si se trataba de una operación de asalto, cuyo objetivo era el rescate, y para la cual se había tendido un cerco, el cautivo se les perdió a los militares por cinco días.

En tercer lugar, Fernando Araújo tuvo suerte. Su huida se produjo en medio de descargas de tiros de los helicópteros (ver entrevista). Dato que tampoco concuerda con la directriz de hacer un rescate que protegiera, en primer lugar, la vida del secuestrado. También jugó a su favor la rapidez para tomar la decisión de huir antes de que los guardias lo asesinaran.

¿Se conjugarán tantos elementos en operativos futuros? Difícilmente.

El rescate es sin lugar a dudas un final feliz y un triunfo para las Fuerzas Armadas. y para el presidente Uribe que desde octubre pasado optó por la vía militar como el único camino para liberar a los secuestrados. Sin embargo, el eterno dilema entre rescate o acuerdo humanitario está lejos de ser superado. Es probable que en estos momentos la felicidad de la familia Araújo sea del mismo tamaño que la preocupación de los familiares de los otros secuestrados. Las Farc sufrieron una humillación y es seguro que tendrán como prioridad evitar que esto se repita. En otras palabras, se reforzarán las instrucciones de no dejar salir vivo a ningún rehén y se volverán más estrictos con sus tropas para que ningún secuestrado salga libre en la eventualidad de un intento de rescate.

Fernando Araújo contó con la fortuna de que las Fuerzas Armadas tenían información de alta calidad y atacaron en el momento y el lugar indicados, pero también contó con mucha suerte. Sería iluso pensar que estas dos circunstancias se repetirán en el caso de los demás secuestrados.

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