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| 5/21/2001 12:00:00 AM

Líneas calientes

Dos altos oficiales de la Policía fueron llamados a indagatoria para que respondan por haber interceptado más de 2.000 líneas telefónicas en Medellín.

Para la Fiscalia General de la Nación algo huele muy mal en el Gaula urbano de la Policía Metropolitana de Medellín. Por esa razón llamó a indagatoria a dos coroneles: Mauricio Santoyo V. y Germán Eduardo Flórez , como presuntos responsables de concierto para delinquir, violación ilícita de comunicaciones y falsedad material de empleo oficial en documentos públicos y privados. La decisión de la Fiscalía estaba basada en una investigación realizada por el CTI a raíz de la desaparición de Claudia Monsalve y Angel José Quintero, miembros de la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos (Asfaddes).

A lo largo de la investigación los agentes del CTI descubrieron que entre 1998 y 2000 fueron interceptadas ilícitamente más de 2.000 líneas telefónicas por parte de oficiales del Gaula, con documentos y firmas falsificados para solicitar las intercepciones a las Empresas Públicas de Medellín. Para los investigadores esto es la punta del iceberg que puede poner al descubierto una telaraña de irregularidades en el Gaula de Medellín, considerado uno de los más eficientes en la lucha contra el secuestro.

La historia comenzó con la desaparición de Quintero y Claudia Monsalve en octubre del año pasado. A los activistas de Asfaddes los unía un sino trágico a nivel familiar. Angel había perdido siete miembros allegados a su señora. Y Patricia a su hermano, de 20 años, estudiante de bellas artes de la Universidad de Antioquia. La búsqueda que habían iniciado meses atrás los llevó a convertirse en miembros de la ONG de Asfaddes.

Pero el 6 de octubre, después de departir con unos amigos en un bar ubicado entre la Avenida Oriental y La Playa, en pleno centro de Medellín, ambos desaparecieron sin dejar rastro alguno. Esa noche Patricia se disponía a dejar a sus amigos y Angel decidió acompañarla a coger el bus con la promesa de regresar al bar para continuar la tertulia que tenía con otros miembros de la ONG. Pasaron las horas y los amigos se quedaron esperando. Al día siguiente se enteraron de que ninguno de los dos había regresado a su casa y denunciaron el hecho ante las autoridades.

El caso llegó a manos de la Fiscalía General, que comisionó a un grupo de investigadores del CTI para que indagara sobre lo ocurrido. En las primeras pesquisas los funcionarios del ente acusador descubrieron que los teléfonos de los dos miembros de Asfaddes habían sido interceptados, al igual que los de la oficina donde operaba la ONG. Mediante una orden de inspección judicial los investigadores se dirigieron a las Empresas Públicas de Medellín para verificar las razones por las cuales esas líneas telefónicas habían sido intervenidas.

En la empresa de teléfonos les entregaron los documentos debidamente diligenciados por un fiscal que había autorizado dichas intercepciones. Entonces los funcionarios del CTI decidieron acudir al fiscal con el fin de conocer las causas que habían motivado dicha determinación. Pero allí se encontraron con una gran sorpresa: el fiscal negó que la firma de esos documentos fuera la suya y manifestó que en ningún momento había expedido esas órdenes. Las pruebas dactilares le dieron la razón al fiscal según los investigadores.

Estos tomaron una decisión: estudiar todo el material correspondiente a esas operaciones realizadas por el Gaula entre 1998 y 2000. Lo que en un principio fue la intercepción irregular de tres teléfonos terminó por demostrar que más de 2.000 líneas estaban siendo controladas ilegalmente.

Lentamente los cabos de esta investigación se han comenzado a atar. Por el momento se tiene establecido que varias órdenes venían siendo solicitadas por organismos de seguridad, entre ellas la Sijin Meval, el Gaula urbano y la Policía Metropolitana de Medellín así como la Dijin en Bogotá. Ahora la tarea es determinar quién dio las órdenes para efectuar esas intercepciones.

Entre quienes deben rendir indagatoria está Mauricio Santoyo, uno de los oficiales que mejores resultados ha dado en la lucha contra el secuestro. Fue quien llevó a cabo la captura de los famosos espías alemanes conocidos en el país como los esposos Mauss. Actualmente ocupa uno de los cargos más importantes dentro del Gaula a nivel nacional. La Fiscalía tiene ahora la tarea de determinar cuál fue el papel que jugó en todo esto el coronel Santoyo y si él o sus superiores tienen alguna culpa de todas estas operaciones fraudulentas.
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