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| 2/18/2012 12:00:00 AM

Lo que no se ha dicho

SEMANA tuvo acceso al expediente sobre la muerte de Luis Colmenares y encontró muchas sorpresas al cotejarlo con la acusación en contra de dos universitarias enjuiciadas. La solidez de la investigación está en entredicho.

En el caso de la muerte del universitario Luis Colmenares lo único que parecía estar confirmado era que había sido asesinado. Sin embargo, al revisar en detalle las pruebas que el fiscal del caso presentará la próxima semana se abre la posibilidad de que su muerte no haya sido un crimen y que, como han venido sosteniendo las únicas testigos del caso, Laura Moreno y Jessy Quintero, se trate de un accidente.

La Fiscalía acusará a la primera como presunta coautora y por falso testimonio, lo que le puede dar de 33 a 50 años de cárcel; y a la segunda por encubrimiento, que acarrea entre seis y 12 años de prisión. Por ahora las jóvenes tienen su casa por cárcel.

El fiscal Antonio González está casado con la tesis del asesinato. "Lo mataron y luego pusieron su cuerpo en el caño del Virrey", afirma. Y soporta su posición en tres elementos: la forma y lugar en que apareció el cadáver, las irregularidades de la necropsia oficial y la interpretación de un nuevo dictamen hecho por el médico forense Máximo Duque, quien exhumó y analizó el cadáver diez meses después del deceso.

Los hechos son conocidos. Los compañeros de Luis cuentan que estuvieron en la fiesta de Halloween en un bar en el norte de Bogotá y que hacia las 3:30 de la madrugada del 31 de octubre de 2010, él salió borracho y comportándose de manera extraña. Jessy y Laura, las últimas en verlo, declaran que lo acompañaron a comerse un perro caliente cuando de pronto Luis salió a correr. Laura lo persiguió y vio que cayó al caño del parque El Virrey. El canal, de ladrillo y concreto, está a dos metros de profundidad y por él transcurre una corriente de agua de 20 centímetros de hondo. Las jóvenes aseguran que buscaron a Luis y pidieron auxilio, primero a la Policía y luego a los bomberos. Una brigada lo buscó en el caño y no lo encontró. También alertaron a la familia. La mamá llegó poco antes de las seis de la mañana y, tras recorrer los hospitales, a las seis de la tarde exigió una nueva búsqueda. El cuerpo apareció a las ocho de la noche, en el túnel que se forma bajo el cruce de la carrera 15 con el parque lineal.

El fiscal sostiene que como los bomberos no lo encontraron, y según él no cabe la posibilidad de una falla en esa primera búsqueda, la realidad es que lo mataron en otra parte y luego lo pusieron en el túnel. Y descarta el argumento según el cual el cuerpo pudo haber estado en un desnivel del caño, por lo que no lo habrían visto. El fiscal dice en su escrito: "El cuerpo de Colmenares no se encontró en ningún hueco. En el lugar en donde se encontró no hay hueco. Las fotos de la inspección así lo demuestran y evidencian que el cuerpo muerto estaba visible en sentido oriente-occidente y los bomberos esa madrugada agotaron la búsqueda en ambos sentidos con las luces adecuadas".

Lo que no tiene en cuenta el fiscal es que los bomberos han dicho que no entraron al túnel, solo lo observaron con linternas. El lugar tiene 80 metros de largo y, sin duda, por potentes que fueran las luces, el cuerpo podía pasar inadvertido. Pero lo más grave es que, a diferencia de lo que dice el fiscal, sí hay un hueco en el túnel y justo ahí apareció el cadáver, 15 horas después de la primera inspección. SEMANA se adentró en el lugar (ver infografía) y encontró que en el medio, donde la oscuridad es total, hay un desnivel de unos 50 centímetros. El levantamiento también lo dice: "A una distancia de 25 metros de la bocatoma inicial, se encuentra una caída de agua. Este cambio de nivel dificulta la observación desde el inicio (del túnel) pero en esta depresión se encontró el cuerpo, el cual permaneció en el remanso del agua, lo que facilitó que permaneciera en este punto sin visual desde la entrada".Si ese desnivel es suficiente para haber cometido un error en la primera búsqueda, es uno de los aspectos por resolver en el juicio.

Para el fiscal, otra prueba de que el cuerpo fue puesto ahí es que no mostró signos de arrastre en "una superficie rugosa". Pero tal vez no consideró que se trata de un canal muy resbaloso por el cual se puede deslizar un cuerpo sin signos de arrastre.

Y una última prueba, de la que más se ha hablado, es la de las livideces cadavéricas, unas trazas o que aparecen en el costado del cadáver que está en contacto con el suelo durante las primeras 12 horas. En el caso de Colmenares se presentaron en la espalda, lo cual riñe con que el cuerpo se encontró boca abajo. En su escrito, el investigador cierra su análisis a este respecto así: "Cabe el dicho coloquial: ¡el que lo entendió, lo entendió!".

Otra reflexión que surge al adentrarse en el caño es que la corriente puede variar la posición del cadáver. Y ese 31 de octubre llovió tanto en el día como en la noche.

El fiscal González argumenta también que la primera necropsia de Medicina Legal (ML) está plagada de "vacíos" y habla de muerte accidental. El fiscal ha sostenido en audiencias que ML no registró las siete lesiones de la víctima en el rostro (que sí encontró la segunda necropsia); que no precisó si las lesiones se produjeron antes, en los momentos próximos a la muerte o después; que no realizó la disección del cráneo, y que no analizó las prendas.

Pero la necropsia parece contradecir al fiscal. En el informe de la forense Leslie Rodríguez se habla de "accidente" solo en el encabezado del documento donde se consigna la información del levantamiento y las primeras declaraciones. De hecho, la necropsia concluye que la muerte es "violenta a determinar". La forense registró 11 lesiones en la cara (siete heridas y cuatro excoriaciones), algunas con hemorragia, es decir, cuando la persona estaba viva.

Asimismo, la médica sí realizó una escisión al cráneo y acudió al laboratorio para que las prendas fueran analizadas. La respuesta llegó en diciembre de 2011 y fue negativa: las prendas, por estar mojadas, no se pudieron inspeccionar.

Por otra parte, la necropsia registra -además del máximo grado de alcoholemia- otros datos relevantes que el fiscal no ha comentado. Una es la "maceración palmo plantar" o sea que el cadáver tenía los dedos arrugados, como cuando alguien permanece en el agua por algún tiempo. La clave es que se trata de un fenómeno que ocurre solo en seres vivos. Ambas necropsias también registran en los pulmones "crepitación", lo que indica que a esos órganos ingresó agua cuando la persona aún respiraba.

Todos esos elementos llevan a concluir que Colmenares estaba vivo cuando entró en contacto con el agua y que la investigación tiene vacíos preocupantes. No explica, por ejemplo, cómo hicieron los criminales para traer el cadáver, de 77 kilos de peso, a plena luz del día, en algún momento entre las seis de la mañana y las seis de la tarde, y dejarlo en el caño a pocos metros del CAI. Además era domingo, día en que el parque es frecuentado por familias y deportistas.

Si Colmenares cayó esa madrugada al caño y allí murió, la pregunta pendiente sería si cayó por accidente, mientras corría embriagado sin darse cuenta de que allí estaba el caño y sus lesiones fueron producto de la caída; o si en el trayecto de la 85 al parque lo golpearon y luego lo dejaron en el caño.

El fiscal afirma que está científicamente demostrado que se trata de un homicidio, como según él se desprende del informe de 25 páginas suscrito por el médico forense Máximo Duque por petición de la familia de la víctima. El fiscal descalifica la necropsia de ML y da relevancia al estudio de Duque, pero solo en lo que respalda sus hipótesis. Realmente las diferencias entre los análisis no son tantas como lo estima González. Los dos dictámenes se diferencian por la forma en que describen las heridas y, antes que contradictorios, son complementarios. La única lesión encontrada por Duque y no registrada por ML es una hemorragia interna en los músculos del cuello, que puede corresponder al movimiento violento que experimentó la víctima cuando sufrió el impacto en el rostro. En rigor, el informe de Duque dice que "la probable manera de muerte de esta persona es homicidio". Y la necropsia de ML caracteriza el tipo de muerte como: "violenta a determinar". Ninguno de los dos conceptos excluye la posibilidad de un trágico accidente.
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