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| 5/30/1994 12:00:00 AM

"LO QUE LE HICIERON A ARIAS CABRALES ES UNA INFAMIA"

LA SEMANA PASADA, EL SENADOR ENRIQUE Gómez propuso que se le devolvieran, por ley, los honores al general Jesús Armando Arias Cabrales, comandante del operativo militar del Palacio de Justicia en noviembre de 1985...

SEMANA: ¿Por qué decidió usted proponerle al Senado la restitución de los honores militares para el General Arias Cabrales? .

ENRIQUE GOMEZ HURTADO: Porque las explicaciones dadas por el procurador Carlos Gustavo Arrieta no fueron satisfactorias. El Ministerio Público reconoce que la investigación inicial adelantada por el entonces procurador Alfonso Gómez Méndez -personaje conocido por su aversión a las Fuerzas Militares, y por su cercanía profesional con los medios de los delincuentes- fue incompleta e imprecisa. Sin embargo, inexplicablemente el procurador Arrieta ratificó la decisión de Gómez Méndez. El Senado quiere estudiar un procedimiento legal válido para reivindicar al General, y para devolverles a la opinión pública y a las Fuerzas Militares la confianza perdida.

SEMANA: ¿Cuáles son los argumentos para sacar adelante su iniciativa?

E. G. H.: El efecto que produjo sobre la opinión pública el hecho de que se sancione a un militar por cumplir con órdenes, mientras que quienes causaron la catástrofe fueron premiados con el indulto y su presencia en el Congreso, fue catastrófico. Ahí no hubo dolo, no hubo propósito de hacer el mal. Hubo un propósito de cumplir con el deber. Pero llega alguien y dice: "Se hubiera podido hacer mejor, destituyan a ese señor". Y además lo destituyen quitándole el honor militar, prohibiéndole entrar a los cuarteles, suprimiéndole la pensión. Una infamia. Si a Eisenhower le hubieran dicho que después de la invasión a Normandía lo podían juzgar para analizar si existía la posibilidad de haber obrado mejor, pues el General habría pedido que nombraran a otro señor.

SEMANA: ¿No fue el indulto al M-19 un hecho posterior que nada tiene que ver en el juicio sobre las actuaciones de las Fuerzas Militares?

E. G. H.: Personalmente pienso que es una atrocidad que les den investidura de congresistas a quienes, en vez de votar, prefirieron matar a sus conciudadanos por la espalda para buscar el poder. Me parece un sistema atroz, pero no es este el momento de debatir la bondad de estas actitudes de transacción a nombre de la paz. Sí lo es, en cambio, el de discutir la tremenda desigualdad que se está creando cuando quienes asesinan a los colombianos merecen toda consideración, y quienes defienden las instituciones están sometidos a juicios subjetivos. Con este fallo, el mensaje que se les está dando a las Fuerzas Militares es que lo mejor que pueden hacer es desamparar las instituciones y entregarles el control de la Nación a los violentos.

SEMANA: ¿Por qué considera que el juicio ha sido subjetivo?
E. G. H.: Las circunstancias que enfrentó el general Arias eran de altísima violencia y gran riesgo. El no hizo otra cosa que acatar y ejecutar las órdenes del presidente Belisario Betancur. La Comisión de Acusaciones de la Cámara y los magistrados nombrados por el gobierno estudiaron eso durante meses y absolvieron al Presidente y a los altos mandos. Ahora están juzgando al General porque necesitaban un chivo expiatorio, porque el Procurador considera que la operación ha debido hacerse de otra manera y que habría podido recurrir a medios más eficaces. Hay un viejo dicho que dice que después de que las cosas pasan es muy fácil ser inteligente. También se puede decir que no se ha inventado una manera simpática de hacer la guerra.

SEMANA: ¿Pero usted no cree que se pudo haber hecho algo para salvar más vidas?

E. G. H.: El Procurador dice que ha debido rescatar a todos los rehenes vivos. Fácil decirlo ahora, cuando no se oyen los disparos ni se está sometido al abrasador calor del fuego. Se hicieron las cosas con las armas que había, con los soldados que había y con la tecnología existente. Era una operación de guerra. Se salvó al 75 por ciento de los rehenes. Sin embargo, alegan que todo hubiera podido ser de otra manera. La alternativa era soltar a los magistrados después de un juicio que se le hiciera al Presidente. Entonces los magistrados tal vez hubieran salido vivos. Eso no lo sabemos. Pero era entregar las instituciones.

SEMANA: ¿Se opone usted entonces a que se investiguen las actuaciones de las Fuerzas Militares ?

E. G. H.: Yo no niego que haya desmanes de las Fuerzas Militares y que se deban investigar. Pero nos preocupamos mucho por lo que hace la autoridad y resulta que aquí no hay autoridad de ninguna especie. Colombia es un país donde existe la más abrumadora impunidad. Se secuestra, roba o mata a quien se quiera, y el castigado es el general Arias. Con estas medidas lo que se está logrando es lo que ya se obtuvo: la ineficiencia de las Fuerzas Militares y de la Policía, porque no hay un sistema que permita encontrar una forma racional de cumplir con su deber. Esta acción es un gran acelerador para que se culmine este proceso desmoralizador.

SEMANA: ¿No es acaso válido cuestionar si hubo excesos en un episodio en el cual perdieron la vida todos los magistrados de la Corte Suprema?

E. G. H.: No están claros los excesos. Hubo una investigación que se adelantó por unos magistrados muy ilustres, la cual fue de plena aceptación pública, y dijeron que no había manera distinta de hacer la cosa. Ellos absolvieron al Presidente y al alto mando. Pero ahora tenían que castigar al que defendió las instituciones. En Colombia, todo el que actúa del lado de los buenos tiene la carga de la prueba en contra. Cuando un policía coge a un raponero todo el mundo está del lado del raponero.
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