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| 1/17/2014 12:00:00 AM

La flagrante contradicción del CNE por el caso de Uribe

Mientras se negó el uso de “uribismo” en el logo de su movimiento, se aprobó “Madiva” en uno de negritudes.

El Consejo Nacional Electoral acaba de contradecir su propia jurisprudencia respecto del uso de apellidos o nombres en los logosímbolos de los partidos. 

Semana.com conoció una resolución en la que la autoridad electoral aprobó la palabra (sic) “Madiva” en el logosímbolo de la Corporación Nelson Mandela, un movimiento que busca un escaño por la circunscripción especial afrodescendiente de Cámara, con sede en Medellín. 

La decisión fue respaldada por siete de los nueve magistrados que conforman el pleno de la corporación. No estaban ni el magistrado Juan Pablo Cepero (conservador), ni Óscar Giraldo (de La U).

El logosímbolo está acompañado de la inscripción “Constituida conforme a los ideales de igualdad, libertad y participación de su inspirador”. El eslogan alude a la corporación y abiertamente a su “inspirador”, quien es Nelson Mandela, el líder sudafricano recién fallecido. Madiva era la forma como lo llamaba su pueblo y basta hacer una búsqueda en internet de esa palabra para que salgan fotos y lecturas sobre él. 

Pero el CNE consideró que la palabra Madiva “no se refiere a ningún nombre o apellido de persona natural que impida su utilización ajustándose a las reglas y principios democráticos que garantizan el equilibrio de procesos electorales”.  

Lo curioso de la posición adoptada por el CNE es que sólo hace una semana rechazó por segunda vez el logosímbolo del movimiento de firmas que encabeza el expresidente Álvaro Uribe. La imagen incluía la palabra “uribismo”, que no es un apellido, sino que alude a un movimiento cuyo caudillo es Uribe. 

El CNE escribió en la resolución que la palabra uribismo “corresponde a la derivación de otra, que taxativamente proviene de “Uribe”, y traslada esta a la jerga, entendiéndola como el lenguaje particular y familiar que utilizan entre sí los miembros de un grupo social que lo integra y con el cual se identifica como agrupación política”. 

En otras palabras, ya no está prohibido usar los nombres de una persona en el logosímbolo de un partido, como lo dijo en otra resolución anterior, sino también las palabras que hagan alusión a una persona. 

En criterio del CNE, el uso de nombres o imágenes de personas “desarmonizaría la propiedad que ostenta esa agrupación sobre sus signos distintivos, con los derechos inherentes a la personas sobre su propio nombre o su imagen”. O sea que en su criterio, las personas y los partidos entrarían en conflicto por sus derechos a la identidad. 

En atención a este argumento, que no ha dejado de sorprender a muchos uribistas y no uribistas, el CNE debía negar el logosímbolo de la Corporación Nelson Mandela, pero no lo hizo.

El magistrado Juan Pablo Cepero, quien ha sido el único en contra de la tesis de la mayoría, ha hecho extensos salvamentos de voto en distintas resoluciones en los que explica por qué es inconstitucional negarle el logo al uribismo. El argumento más poderoso es que la Corte Constitucional dijo en 1994, después de revisar una ley, que sí se podían usar “denominaciones de personas”. 

El partido del presidente Álvaro Uribe ha tenido que sortear en dos ocasiones los obstáculos que le ha puesto la mayoría en el Consejo Nacional Electoral para que le aprueben su logosímbolo.

Según el calendario electoral, después de tres intentos, el uribismo tiene hasta este viernes para presentar una propuesta de logo que no incluya ni la imagen, ni el nombre, ni el apellido del expresidente, ni la palabra “uribismo”.

Mientras tanto Madiva si podrá estar en el tarjetón. 
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