Jueves, 18 de septiembre de 2014

| 2012/03/17 00:00

Los ‘babynarcos’

Con menos de 25 años y fortunas personales por más de 100 millones de dólares, surge una nueva generación de capos. El más recientemente capturado fue alias el Hijo de la Máquina, que deja una estela de sangre detrás suyo.

“Vine para matar a todos los que bajaron a mi papá”, confesó Andrés Arroyave a un grupo de oficiales de la unidad élite de Investigaciones de la Dijín y a los 20 hombres del Comando de Operaciones Especiales (Copes) que lo capturaron el pasado 4 de marzo en una finca cerca de Viotá, en Cundinamarca.

El asunto no tendría mayor relevancia de no ser por un detalle. Quien pronunció la escalofriante sentencia de muerte, conocido con el alias de el Hijo de la Máquina, solo tiene 23 años de edad y es el dueño de una fortuna estimada en más de 100 millones de dólares, producto del narcotráfico. Para las autoridades nacionales y estadounidenses, que lo solicitaban en extradición, es considerado uno de los capos de tercera generación.
Arroyave llegó al país en noviembre del año pasado para vengar la muerte de su padre, José Arley Arroyave, un curtido narcotraficante del norte del Valle del Cauca conocido como la Máquina, asesinado en 2009 por integrantes de su propia organización. Tras ese crimen, Andrés escapó a México y con solo 20 años de edad fue protegido por los carteles mexicanos con los que su padre tenía negocios. Desde ese país siguió manejando las rutas de exportación de coca que heredó de su padre y así logró amasar una gran fortuna.

El año pasado, cuando vio que varios importantes lugartenientes de la organización de los Rastrojos fueron arrestados en operaciones de la Dijín, el Hijo de la Máquina decidió que era momento de regresar al país y vengar a su padre. Aliado con la banda de los Urabeños, la vendetta comenzó el 6 de enero de este año con una balacera de película en una lujosa casa del exclusivo barrio Ciudad Jardín, de Cali, en donde fueron asesinados tres hombres. Pocos días mas tarde Andrés ordenó la muerte de un hombre que resultó ser un informante muy importante de la DEA. Las autoridades lo vinculan también con el homicidio, el 1 de marzo, de un abogado cuyo cuerpo fue encontrado descuartizado en el baúl de un carro abandonado en el occidente de la capital. El rastro de sangre continuó incluso hasta pocas horas antes de ser arrestado, ya que logró neutralizar un plan para asesinarlo y sus hombres mataron, a las 12 del día del domingo 4 de marzo en el norte de Bogotá, a uno de los sicarios que lo venían a asesinar. Una semana después de ser arrestado, las autoridades investigan también la relación de Andrés con el crimen, el pasado 12 de marzo en la carrera 15 con calle 93 de Bogotá, de un capitán retirado del Ejército, que era su abogado y el representante de una empresa de seguridad que ofrecía protección al joven mafioso.

Pero este no es el único caso reciente en donde un ‘capito’ es capturado por la Policía antes de llegar a transformarse en un verdadero peligro para el Estado. Hace dos semanas el mismo grupo de la Dijín arrestó en varias ciudades del país a Jhon Galeano y 34 personas más, todas solicitadas en extradición, lo que convirtió esa operación en la más grande y numerosa en la historia de la lucha contra el narcotráfico. Jhonga, el alias de Galeano, tiene 25 años y era el hombre clave del grupo mafioso que hábilmente compró propiedades desde Villavicencio hasta la frontera con Venezuela y creó un corredor estratégico para sacar droga hasta ese país. En diferentes lugares del estado Apure tenía una flota de 35 avionetas que transportaban la droga hacia Honduras y Guatemala. Durante los últimos cinco años Jhonga se encargó de esa operación y exportó, según las autoridades, diez toneladas por año, lo que le permitió consolidar una fortuna valorada en más de 80 millones de dólares solo en las propiedades detectadas hasta ahora.

En abril de 2010 ya había sido arrestado otro importante protagonista de esta generación de mafiosos. Se trata de Jorge Rengifo, alias Cacerolo, que con solo 28 años y siendo miembro de una prestante familia vallecaucana dedicada a los cultivos de caña de azúcar, hizo una gran fortuna como principal proveedor de fusiles para todos los grupos de mafiosos en el país. En septiembre de ese mismo año también fue arrestado Cristian Vélez, alias Cris, un hombre de 27 años de edad que era el enlace del grupo de los Comba con los mafiosos mexicanos, según las autoridades que lo arrestaron con fines de extradición.

Estos son tan solo cuatro de los más recientes ‘babynarcos’ arrestados por la Policía. Aunque sorprende que no superan los 30 años y tienen grandes fortunas, sin duda lo que resulta relevante también es que ninguno de estos nuevos capos dura activo mucho tiempo y su ‘vida útil’ antes de ser arrestados no supera los dos años. Con la misma velocidad con la que surgen, están cayendo.

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