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| 10/17/1988 12:00:00 AM

LOS CAPOS

SEMANA revela la primera encuesta realizada en Colombia con veinte jefes del narcotráfico.

.De donde vienen
.Cómo viven
.En qué invierten
.A qué aspiran
.Qué esperan para sus hijos

Extractos del libro "Impacto del narcotráfico en Antioquia" de Mario Arango Jaramillo.

A lo largo de la década de 1970 se fue abriendo camino un nuevo empresario antioqueño, el que tenía como eje de sus actividades la exportación ilícita de cocaína al mercado norteamericano. Un cúmulo de circunstancias le daría perfiles diferentes a los del empresario industrial hasta entonces vigente:

Actividad ilegal
Su actividad básica se centra en el campo ilegal, en el contrabando de exportación de cocaína al mercado internacional, especialmente a los Estados Unidos.

Crisis y confusión en el mundo imperante
El nuevo empresario contrabandista, que encontró una clase empresarial industrial en crisis, fue definiendo sus aspiraciones y objetivos en un confuso mundo en el que influían las pautas y conductas imperantes, dentro del natural proceso de socialización a que es sometido un individuo en la sociedad que nace, la subcultura que caracteriza el mundo delincuencial y los valores culturales que recibía de la sociedad norteamericana, en la cual realizaba sus objetivos finales empresariales.

Rechazo social
La irrupción del nuevo empresario, como es apenas lógico, provocó una actitud de rechazo por parte de la clase empresarial tradicional, no sólo por la naturaleza ilegal de sus actividades, sino también por su origen social. Esta situación generó en él comportamientos diferentes. Sobre este punto nos detendremos en capítulo posterior. Este rechazo acentuó en el empresario contrabandista la tendencia de todo empresario a buscar nuevos rumbos, lo que los tratadistas en la materia denominan el inconformismo o desviacionismo propios del empresario moderno.

El origen social
Por su origen de clase, etnia, profesión anterior, nivel de instrucción, procedencía geográfica y edad, el empresario contrabandista de drogas se diferencia en forma marcada del empresario industrial antioqueño. Con base en una muestra realizada a finales de 1987 y comienzos de 1988 entre 20 empresarios contrabandistas de drogas de Medellín, seleccionados en los niveles medio y alto, se elaboraron los siguientes cuadros en relación a los aspectos señalados:

Origen de clase
%
Clase media rural 7 35
Clase baja rural 1 5
Clase baja urbana 6 30
Clase media urbana 5 25
Clase alta urbana 1 5

Este cuadro nos permite observar que el 70% tiene un origen social campesino, si se tiene en cuenta no solo los de origen inmediato, sino también los de la clase baja urbana, que en una ciudad como Medellín, son de procedencia rural. Esta situación no sólo le imprime ciertos rasgos a la nueva clase, sino que la diferencia de los actuales empresarios industriales que son de origen urbano.

Origen étnico
%
Blancos 9 45
Mulatos y mestizos 11 55

Este cuadro tiene alguna trascendencia, pues en Antioquia, a pesar de su movilidad social, ha predominado en el grupo empresarial industrial el elemento blanco, ya que los mestizos y mulatos (tradicionalmente llamados negros) han estado ubicados en las clases bajas. Pero también tiene su repercusión social el hecho de que un alto porcentaje, el 45%, de los nuevos empresarios tiene un origen étnico blanco, que es un factor que otorga status en la sociedad antioqueña.

Nivel de instrucción
%
Primaria 11 55
Secundaria 7 35
Uníversitaria 2 10

Aunque este cuadro coloca a los nuevos empresarios con un bajo nivel de instrucción, pues el 55% sólo alcanzó la primaria y únicamente el 10% la universidad, en relación con el actual nivel de instrucción de los empresarios industriales, no está lejos de la primera generación de los industriales antioqueños de las décadas de 1920 y 1930 que no tuvieron tampoco un nivel de instrucción elevado.

Procedencia geográfica
De regiones de Antioquia
%
Valle de Aburrá 7 35
Suroeste 5 25
Oriente 2 10
Norte y nordeste 3 15
Occidente 1 5
De otras regiones del país 2 10

Este cuadro es interesante porque indica que el 60% procede de las regiones más dinámicas de Antioquia: el 35% dél Valle de Aburrá (el polo industrial), y el 25% del suroeste (la zona cafetera).

Rasgos y comportamientos del empresario contrabandista
A medida que se abría paso el narcotráfico, lenta pero muy perceptiblemente afloró un nuevo empresario que al igual que el empresario tradicional antioqueño tenía como meta única el éxito económico y el apego casi enfermizo por el dinero, pero al mismo tiempo adquirió rasgos y comportamientos diferentes originados en su caracterizada mentalidad contrabandista.

El exhibicionismo consumista
El exhibicionismo prepotente de su poder económico y la aparente largueza en la repartición de dádivas y favores, rasgos hasta entonces desconocidos en el antioqueño, rápidamente transformaron a los nuevos empresarios en llamativo polo de atracción. Gracias a ello, sus oficinas y residencias pasaron a ser novedosos centros sociales, hacia donde afluían durante casi las veinticuatro horas del día toda suerte de exponentes de la geografía humana antioqueña, no tanto por instintivas motivaciones de curiosidad, como por el deseo recóndito de obtener algún beneficio, realizar una transacción cualquiera, vender una propiedad, alcanzar una apuntada (ser incluido en un despacho de droga en uno o varios kilos), disfrutar de un fino licor, producto en el que han sido tan sobrios los antioqueños, darse un pase o simplemente entablar amistad con estos hombres mágicos que en corto tiempo habían logrado pasar de no tener nada, o muy poco, a disfrutarlo todo.

En la primera etapa de su exitoso camino, los dineros se fueron abundamente hacia el consumo suntuario, motivado no sólo por el modelo de la sociedad norteamericana que conoció sino también para satisfacer consumos reprimidos por varias generaciones. Bajo tales motivaciones quiso poseerlo todo en abundancia: vehículos, aviones, motocicletas, vestuario, televisores, electrodomésticos, muebles, casas de recreo, mujeres, caballos finos, etc...

El consumismo de la nueva clase ha provocado también un fenómeno social trascendente, como es el de la proliferación de un sinnúmero de actividades comerciales para satisfacer una creciente demanda de servicios y de consumo de los más variados productos, desde floristerias y sofisticadas boutiques hasta la multiplicación de sanandresitos y proliferación de centros comerciales, pasando por concesionarias de vehículos, talleres automotores, almacenes de repuestos, discotecas, restaurantes, almacenes de productos agropecuarios, proveedoras de materiales de construcción talabarterías para la confección de finos aperos, fraguas para la elaboración de herraduras, sombrererias y muchas más actividades.

Inclusive, se registró un inusitado auge de ciertas profesiones como las de piloto de avión, decoradores, arquitectos, veterinarios, escoltas, conductores de vehículos particulares, modelos, estilistas, pintores, montadores de caballo, etc...

Marcada tendencia a la avaricia
En la ostentación del poder radicó la clave de su acelerado éxito social, tanto con la mujer fácil, el burgués tradicional o el político electorero. Pero en el fondo de esa personalidad aparentemente abierta y generosa, se encubre un individuo complejo, con marcada vocación a la avaricia que, generalmente, sólo es dadivoso en público, conforme a su tendencia ostentosa, pero tacaño en privado. Y es que para el narcotraficante, contrariamente a la concepción imperante, su dinero no es de fácil obtención.
Al igual que el avaro, que es una mentalidad precapitalista, el narcotraficante tiene una marcada tendencia al atesoramiento, a la acumulación de bienes y objetos, celosamente guardados o vigilados, pero improductivos. Por esto manifiesta más apego hacia los objetos que hacia las personas.
La supuesta amplitud y generosidad de los emergentes (claro que hay excepciones) es uno de esos mitos que concibe la fantasía popular y que luego hacen carrera como realidades absolutas.
En su quehacer diario le encanta, por su sentido posesivo hacia los objetos y personas, verse rodeado por una corte de aduladores que le celebran sus chistes y salidas, hacia las cuales manifiesta predilección y una bien medida generosidad. No es raro que se entreguen para el disfrute temporal apartamentos, casas y vehículos. Pero cuando la relación se termina, incluida la pasional con las amantes, hay que retornar las llaves, símbolo de la propiedad. En momentos de euforia prometen a sus amigos cercanos llevarlos en un viaje de droga. Pero de tal ofrecimiento, por lo regular sólo se acordará el ilusionado.
En su avaricia, el narcoempresario tiene un rasgo común con el antioqueño tradicional, pues al igual que él, es poco amplio en los gastos con los demás, pero se diferencia en que por su tendencia a la ostentación es dadivoso en algunas ocasiones.

El sentido ventajoso en los negocios
Estos nuevos comerciantes son típicamente ventajosos en todas las transacciones que realizan, procurando siempre para sí el mayor beneficio en cuanto hace relación a precios y plazos. Les gusta vender de estricto contado los bienes de su propiedad y comprar a crédito, pero sin reconocer intereses. Sólo pagan de contado cuando se trata de un precio de ocasión, o cuando tienen la sensación de estar tumbando al vendedor. Al tiempo que subvaloran los biene ajenos, sobrevaloran los propios, que alcanzan en sus manos precios más increíbles. Igualmente, les encanta el cambalache. Para hacer un negocio con ellos, siempre hay que estar dispuestos a recibir parte del pago en objetos, especialmente vehículos y joyas. La palabra volvió a tener valor y los negocios se cierran con el acuerdo verbal y se materializan con la entrega de las llaves del inmueble o del vehículo. La firma de papeles o su legalización es algo muy accesorio.
Claro está que dicha mentalidad ventajosa o de procura de altos beneficios, le ha sido transmitida al nuevo empresario por la cultura ancestral antioqueña.

Poca valoración por los demás
Para estos nuevos magnates, la única persona que realmente vale es la que puede aportarle algo lucrativo para sus negocios; el que dispone de una buena ruta (transporte seguro para la droga), de un mercado confiable, de buena capacidad para el rendimiento y calidad de la cocina (de la coca, obviamente) y de una excelente puntería. El trabajo de los demás, poco o nada vale, y en cualquier circunstancia, todo trabajo se valora por el buen resultado final. Como personas triunfantes, sólo el éxito merece recompensa. Por eso trabajan sobre resultados y exigen al máximo la eficiencia, tanto para el transportador como para el médico o el abogado. Si el desenlace del trabajo no es el esperado, no hay pago, así se haya invertido tiempo y dinero en los objetivos deseados. Para ellos, el tiempo es coca, pero el suyo, porque el de los demás no vale nada. De ahí que en los negocios que se salen del giro corriente de sus actividades, sean desesperadamente incumplidos en sus citas y compromisos, no teniendo ningún reato en dejar una persona esperando horas y horas y hasta días y semanas.
Como hombre triunfador en el campo del dinero, sólo valora a quien lo posee, virtud esta que aunque heredada de la vieja Antioquia, en ellos es más relievante. El que no lo tiene, poco o nada vale, así se trate de un experto ingeniero, calificado médico o renombrado artista. La persona sin bienes materiales que a él se vincula, es ubicada a nivel de cualquiera de sus empleados improductivos. Por eso no hay ningún reato en pedirle a su contador o arquitecto que le haga un elemental servicio o le cargue el equipaje.
En el poco aprecio que tiene el nuevo empresario por la persona que carece de dinero, se aproxima también al empresario tradicional antioqueño, pues como lo señalamos, en Antioquia sólo se valora al que ha tenido éxito económico.
Poco o ningún sentido del agradecimiento
Otro rasgo distintivo en la personalidad del narcotraficante es el poco o ningún sentimiento de agradecimiento hacia las personas que le han prestado algún servicio. Como triunfadores, y seguros de que el éxito alcanzado es sólo el fruto de su propio esfuerzo, poco valoran el aporte de otros y mucho menos tienen sentimientos de reconocimiento frente a quien les ha prestado un valioso servicio personal, comercial o profesional pues consideran, y en ello tienen razón en parte, que todo el que les colabora sólo busca un beneficio económico exagerado, aprovechándose de sus coyunturales e inesperados problemas. El liderazgo social real que consiguieron afianzar unos poquísimos narcotraficantes se debió, precisamente, a un comportamiento diferente al descrito y el trato respetuoso hacia quienes los rodeaban, contrario a la posición prepotente, despreciativa y humillante, que con frecuencia asumen las personas del bajo mundo que conquistan el poder económico.

La audacia
En la vida normal son personalidades marcadamente astutas, calculadoras y desconfiadas, pero audaces al extremo cuando se trata de algo con el ziro normal de sus negocios, actividad en la cual es la única que pueden ser estafados, pues mantienen un objetivo diario y compulsivo: coronar un viaje, es decir, llevar exitosamente la droga a su destino final.
Para la mayoría de los narcotraficantes el peligro es una forma de diversión, que afronta con pasmosa tranquilidad y sangre fría. Le teme más a la pérdida de sus bienes que a la de su propia vida, pues la muerte para muchos no pasa de ser un accidente de trabajo. Pero al mismo tiempo, la mayoría le tiene pánico a la presencia inesperada de la policía, pues les causa horror la pérdida de la libertad.
A pesar de los lujos de que se rodea y su poder económico, su vida transcurre en medio de zozobras, sobresaltos, provocados por los altísimos riesgos que genera su actividad. Nada lo tiene asegurado, ni la vida ni el dinero ni la libertad. Esto acentúa aún más su contradictoria personalidad.

Arribismo

El arribismo, como el conjunto de actitudes que expresan el deseo de ascender socialmente a cualquier costo, escalando posiciones o alcanzando logros que han sido caracteristicos de otras clases sociales, es una tendencia muy marcada en el nuevo empresario emergente, que se deduce de los siguientes cuadros de la muestra realizada en Medellín.

Actual lugar de residencia
Barrios de Medellín %
El Poblado 13 65
Laureles 1 5
Centro ciudad 2 10
Municipios vecinos
Envigado 2 10
La Estrella 1 5
Itagüí 1 5
Como se observa, el 65% vive en El Poblado, que ha sido considerado como el barrio más exclusivo de Medellín por la tradición que tenía como lugar de residencia de los empresarios tradicionales y por los altos precios de la propiedad raíz.
Otro ángulo que permite deducir su arribismo es el de la proyección educativa para sus hijos:

Proyección educativa para los hijos
%
En el exterior 16 80
En Colombia 4 20
En concordancia con lo anterior, aspiran para sus hijos el ejercicio de actividades formales, enmarcadas en la sociedad predominante, de acuerdo al siguiente cuadro:

Proyección profesional para los hijos
%
Empresario formal 12 60
Profesional formal 6 30
Narcotraficante 2 10

Poca tendencia a la organización y jerarquización

Los empresarios contrabandistas antioqueños tienen poca tendencia a la organización de las actividades mercantiles del narcotráfico, en cuanto hace relación a la jerarquización para la imposición de una autoridad y el reparto de los mercados proveedores y de consumo. Esto los diferencia fundamentalmente de la mafia siciliana y norteamericana de origen italiano. Por ello, no se puede hablar en sentido estricto de una mafia colombiana, ni menos aún de un cartel de la cocaína.
Lo anterior no sólo ha originado problemas y enfrentamientos entre las diferentes organizaciones colombianas dedicadas a la exportación de cocaína, sino que ha imposibilitado el ejercicio de una acción conjunta de respuesta frente a la represión de la droga. Ahí radica su debilidad, pero también su fortaleza, por la dificultad para ser infiltrada y golpeada por los organismos internacionales y nacionales encargados de reprimir el narcotráfico.

No todo lo que brilla es coca

En materia de fortunas de los narcos, puede afirmarse que no todo lo que brilla es coca, pues la ostentación, la fantasía popular y los informes de revistas norteamericanas han configurado una imagen distorsionada sobre su riqueza. No es raro que con la muerte de quien se presumía inmensamente rico, se evidencia otra realidad. Por eso alguien me decía, un poco exageradamente: "Poco creo en salud de viejo y riqueza de mafioso. " En tanto que con los ricos tradicionales, después de muertos su fortuna casi siempre resultaba superior a lo estimado, con la mayoría de los emergentes ocurre lo contrario. Además de los factores ya señalados, las narcofortunas han sido artificialmente incrementadas porque se han cuantificado con base en el precio de la droga al menudeo, cuando sus ventas son al por mayor, y porque no se tiene en cuenta que con sus voluminosos despachos se lucra mucha gente, pues raramente pertenecen a una sola persona.
De otra parte, los ingresos se afectan por sus altísimos gastos de funcionamiento: costos de seguridad, pago de sobornos, gastos suntuarios y el elevado número de personas que de ellos depende directamente. Igualmente, parte considerable de las utilidades obtenidas en el negocio de la droga se dilapidan en actividades improductivas: fincas de recreo, empresas comerciales que trabajan a pérdida por lo exóticas o las altísimas inversiones hechas en tecnologías y bienes de capital que no permiten márgenes de utilidad y recuperación de capitales, y establecimientos comerciales fundados para ayudarle al familiar, amigo o amante. Buena parte de sus inversiones en la economía del establecimiento han fracasado porque con su exagerada autoestima y mentalidad triunfalista desdeñan los estudios de factibilidad y desprecian los conceptos de quienes no pueden exhibir un éxito económico.

Aspiraciones y objetivos del empresario contrabandista de droga
Un mundo contradictorio
Aunque como todo empresario, el contrabandista de drogas tiene aspiraciones y metas con relación a sí mismo y frente a la sociedad, en él estas metas revisten ciertas caracterizaciones por el fondo ilegal de las actividades que son su fuente de capital, la confrontación con la sociedad imperante y la necesidad de reinvertir parte de su plusvalía en empresas legales. Por ello hay que diferenciar sus aspiraciones y objetivos empresariales en los campos ilegal y legal, lo cual constituye una contradicción en que vive el nuevo empresario, que se mueve entre los valores propios de su clase los de la sociedad colombiana tradicional y los que ha adquirido en sus relaciones con la sociedad norteamericana.
Ese mundo contradictorio en que surgió el contrabandista de drogas y el medio social antioqueño en crisis, tenía que generar un nuevo empresario en el que conviven unas metas ilegales con otras legales.

Metas ilegales del nuevo empresario

Frente a la actividad ilegal que realiza, el empresario contrabandista de drogas tiene unas claras metas, que pueden sintetizarse en las siguientes como se dedujo de la muestra realizada:

Manejar su propio "combo"

Para quien se inicia en la actividad del contrabando de drogas hay una meta fundamental, que es la de llegar a manejar su propio combo, es decir, la empresa de drogas que con miras a la exportación actúa con cierta autonomía tanto en la consecución de la materia prima, como en el procesamiento, transporte y mercadeo internacional.

La clandestinidad

Otra meta es la clandestinidad, es deeir no llegar a ser sindicado en los medios de comunicación, judiciales o sociales como narcotraficante, así su comportamiento no concuerde frecuentemente con esta meta. Acorde con esto, la mayoría procura tener el menor contacto directo con la droga y muy pocos se consideran delincuentes, razón por la cual frente a sus particulares problemas con la justicia confían en ella y en la propiedad de los jueces colombianos. En cambio, le temen a la justicia norteamericana y a la extradición hacia los Estados Unidos.

Maximización de beneficios

En el campo empresarial ilegal busca siempre maximizar los beneficios, mediante la búsqueda de materias primas a buen precio, bajo costo en el transporte, buenos precios de compra en el mercado internacional y mejores condiciones para lavar los dólares, así como en la reducción de los gastos de funcionamiento (seguridad, sobornos, etc...).

Ejercer liderazgo

En el campo de la vida empresarial ilegal busca llegar a ejercer un destacado liderazgo entre sus homólogos, por sus éxitos económicos y el respeto que impone.

La sobriedad

A pesar de su ostentación y aparente despilfarro, los narcoempresarios son sobrios en cuanto hace relación al consumo de alcohol, tabaco y drogas sicotrópicas, con excepciones, obviamente. Y aunque no rechazan el consumo de drogas en su presencia, en su abrumadora mayoría no aceptan el del basuco.
Los siguientes cuadros, obtenidos de la muestra realizada en Medellín entre 20 empresarios del narcotráfico, nos permiten ver su actitud frente al consumo de drogas:

Preferencia en consumo de drogas
%
Alcohol 7 35
Cocaína 4 20
Marihuana 2 10
Basuco 1 5
Ninguna 6 30

Conceptos sobre la droga en relación con la salud
%
Peligrosa 16 80
Inofensiva 1 5
Indiferentes 3 15

La legalización de la droga
Una actitud interesante del empresario contrabandista de drogas es su posición frente a la legalización de la misma, de acuerdo con las dos variables que presenta el siguiente cuadro:
Posición frente a la legalización de la droga (Consumo y
comercialización).

Variable A En Colombia
%
Por la legalización 6 30
Por la prohibición 14 70
Variable B En Norteamérica
%
Por la legalización 15 75
Por la prohibición 5 25

Metas legales del nuevo empresario

Como empresario legal, es decir como la persona que busca áreas para realizar inversiones y promover empresas dentro del marco institucional, el empresario contrabandista de drogas tiene otras aspiraciones y objetivos, tanto frente a sus empresas como ante la sociedad, entre las que se pueden señalar las siguientes, de acuerdo con informaciones obtenidas en la muestra realizada en Medellín:

Primero la seguridad que la rentabilidad

Por su origen social, que ya analizamos, la primera generación de los empresarios contrabandistas de droga no ha tenido una auténtica mentalidad capitalista, ya que sobre él ejerce poca atracción el convulsionado mundo financiero o el sector industrial, cuyo dispendioso proceso, márgenes de utilidad y manejo laboral poco lo entusiasman.
El burgués es tradicionalmente audaz y aventurero para emprender actividades empresariales. Gracias a esa mentalidad se desarrolló y afianzó el capitalismo, sin que las crisis, quiebras, guerras y bancarrotas frenaran su desenvolvimiento. En cambio, el narcoempresario antioqueño es audaz para adquirir el dinero, pero profundamente conservador para invertirlo y reproducirlo dentro del esquema capitalista.
En la muestra realizada se obtuvo el siguiente resultado sobre la preferencia y tendencia en las inversiones:

Preferencias hacia las inversiones legales
%
Propiedad raíz (urbana y rural) 9 45
Ganadería 4 20
Comercio 3 15
Actividad constructora 2 10
Servicios y reoreación 2 10

En el predominio de las preferencias inversionistas sobre la propiedad raíz y ganadería (65%), sale a flote su origen social y de clase, ya que el 70% tiene un origen campesino, como lo analizamos anteriormente. Cabe destacar que, a diferencia del tradicional terrateniente colombiano, el nuevo empresario ha hecho elevadas inversiones en la adecuación de tierras, montaje de infraestructura y mejoramiento de razas ganaderas. Lo anterior es uno de los factores que ha contribuido para afianzar su liderazgo en varias regiones rurales colombianas.
El 15% de los encuestados muestra una preferencia hacia el comercio, en líneas variadas que van desde el exclusivo de los vehiculos importados hasta almacenes de repuestos y de artículos de consumo humano. Este segundo puesto del comercio entre las preferencias inversionistas es explicable no sólo por la vocación tradicional mercantil de los antioqueños, sino porque, de acuerdo con la profesión anterior ejercida, el comercio representaba el 35% de la muestra.
Finalmente, hay dos áreas en las que muestran alguna predisposición inversionista, la construcción y los servicios, cada una con el 10%. En el sector de la construcción hay una preferencia hacia las edificaciones lujosas de apartamentos y oficinas en el barrio El Poblado. En cuanto al renglón de servicios y recreación se realizan inversiones en el deporte, gimnasios, discotecas, restaurantes, hoteles moteles y en las llamadas servitecas o diagnosticentros. Cabe señalar que en algunas de estas áreas han sido verdaderos innovadores y modernizantes.
En general, puede afirmarse que cualquier otro tipo de inversión obedece más a motivaciones afectivas o coyunturales (dación en pago) que a un ánimo inversionista propiamente dicho.
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