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| 7/8/1996 12:00:00 AM

LOS CHOFERES DE SANTIAGO

LOS CONDUCTORES DE SANTIAGO MEDINA LE CUENTAN A SEMANA COMO FUE DESMEMBRADO EL ELEFANTE.

Entrevista: Humberto Nemojon y Ruben Dario Pulgarin
Semana: ¿Cuánto tiempo trabajaron ustedes para Santiago Medina?
Humberto Nemojón: Yo fui conductor de él por cerca de 11 años.
Ruben Darío Pulgarín: Y yo por 15.
Semana: Las acusaciones que ustedes están haciendo contra el señor Santiago Medina son muy graves. No les parece a ustedes que para haber sido colaboradores de tantos años hay algo de traición. Incluso se ha llegado a decir que hay presión oficial en sus declaraciones. El abogado de Medina ha llegado a decir que les pagaron 100 millones de pesos por su testimonio.
Nemojón: Nosotros no estamos en política y no entendemos todos esos cuentos. El doctor Medina fue mi patrón y fue muy buen patrón, pero yo no tengo por qué decir mentiras por él. Yo me he limitado a decir las cosas que me preguntan las autoridades.
Semana: ¿Y cuáles son las cosas que les dijo a las autoridades?
Nemojón: A nosotros nos estaba buscando la Fiscalía porque quería averiguar qué sabíamos nosotros sobre las cajas de dinero en efectivo que tenía el señor Medina.
Semana: ¿Y qué hizo el señor Medina cuando vio que ustedes fueron llamados a declarar?
Pulgarin: El embolató a la Fiscalía diciendo que yo estaba en vacaciones para que no me presentara.
Nemojón: A mí me dijo que fuera a su casa y me dio instrucciones sobre lo que yo debía decir.
Semana: ¿Y cuáles eran esas instrucciones?
Nemojón: Era contestar todo, pero no hablar de las cajas de billetes. Yo le hice caso y eso fue lo que dije en la Fiscalía.
Semana: Sí, pero luego ustedes declararon ante la Comisión de Acusaciones unos hechos completamente diferentes.
Pulgarin: Uno no tiene por qué meterse en problemas ajenos. Mientras yo no tuviera que presentarme ante las autoridades, no eran asunto mío los problemas del señor Medina. Pero el escándalo crecía y crecía y si a uno lo llaman no tiene por qué tomar partido. Solamente decir lo que uno sabe y eso fue lo que yo hice la vez en que me presenté en la Comisión de Acusaciones.
Nemojón: Yo me presenté dos veces. Y también conté lo que sabía. Los dos hablamos y nos pusimos de acuerdo en contestar todo lo que nos preguntaran.
Semana: La acusación más grave que ustedes hicieron está relacionada con el movimiento de unas cajas llenas de billetes a unas casas de cambio. ¿Cómo fue eso?
Pulgarin: A mí el doctor Medina me mandó en dos ocasiones a un lugar entre la 94 y 95, en un segundo piso donde funcionan las oficinas de TV Cable. En una ocasión llevé dos cajas con dinero en efectivo y en la otra ocasión una.
Semana: ¿Cuánto había en cada caja?
Pulgarin: Cien millones de pesos.
Semana: ¿Cómo sabe usted que había 100 millones de pesos?
Pulgarin: A nosotros nos ponían a desempacar esas cajas en la alcoba del doctor Medina. Estaban llenas de paquetes de plástico de a 10.000. Eran cajas parecidas a cajas de whisky.
Semana: Entonces señor Pulgarín, usted llevó 300 millones de pesos a ese edificio en la 94.
Pulgarin: Pero también llevamos otras dos cajas al Edificio Fénix. Esa vuelta la hicimos los dos en compañía del señor Edgar Hernández, el socio del doctor Medina. Luego yo llevé solo otra caja a ese mismo edificio.
Semana: ¿A qué parte en el edificio Fénix?
Pulgarin: No tengo mucha retentiva, pero más o menos al piso 16 ó 17 a una casa de cambios que había ahí.
Semana: ¿Se acuerda de algún nombre en esa casa de cambios?
Pulgarin: No.
Semana: ¿Lo del edificio Fénix daría otros 300 millones de pesos?
Pulgarin: Sí porque las cajas eran del mismo tamaño.
Semana: Eso daría un total de 600 millones de pesos.
Nemojón: Falta una caja que yo llevé a un lugar en el norte que se llamaba Viajes Premier.
Semana: ¿Entonces en total serían 700?
Pulgarin y Nemojón: Sí. Esas son nuestras cuentas.
Semana: ¿Pero todos esos viajes los hacían ustedes como conductores. Subiendo personalmente las cajas?
Pulgarin: La mayoría de los viajes los hacíamos con Edgar Hernández o con Esmeralda, la secretaria de don Santiago.
Semana: Entonces ustedes no hacían ninguna transacción, simplemente conducían.
Nemojón: Simplemente las bajábamos del carro. La plata la manejaban ellos después.
Semana: Hablemos concretamente. ¿De las cajas que llegaron en efectivo a la casa de Santiago Medina provenientes de Cali, ustedes transportaron 700 millones a casas de cambio?
Nemojón: Es correcto. Pero yo además de eso me llevé dos cajas a mi casa.
Semana: ¿Por qué?
Nemojón: Después de las elecciones el doctor Medina se fue para Europa. Y empezaron a decir que iban a allanar su casa. Como allá había unas cajas, Esmeralda decidió que era mejor sacarlas y me dijo que las guardara en mi casa.
Semana: Doscientos millones de pesos.
Nemojón: Es correcto.
Semana: ¿Y qué pasó con toda esa plata?
Nemojón: Cuando regresó el doctor Medina en octubre, compró dos lotes en El Peñón. Nos dio la orden de que sacáramos los billetes de las cajas y los empacáramos en una tula y que se los lleváramos a una persona como pago de esos lotes.
Semana: ¿Qué persona?
Pulgarin: Tomamos la decisión de no revelar ese nombre porque es una persona correcta y conocida a la que se le haría mucho daño.
Semana: ¿Es dueño de los lotes?
Nemojón: No. Era el intermediario.
Semana: En el expediente están las escrituras de esos lotes y son por 50 millones de pesos cada uno. Pero ustedes llevaron el doble.
Nemojón: En la tula había 200 mil&$!ƒƒartía a los políticos en sobres de manila.
Semana: ¿Cuántas personas conocen aparte de ustedes el manejo de los 900 millones de pesos que según ustedes se fueron para los dólares y los lotes?
Nemojón: Don Edgar y doña Esmeralda.
Semana: ¿Y ellos qué dicen?
Nemojón: Yo no sé. Ellos son las personas de mayor confianza del doctor Medina y no creo que vayan a hablar.
Semana: Y a ustedes, habiendo trabajado con él 11 y 15 años, respectivamente, ¿no les ha pasado nada por contar todo este cuento?
Pulgarin: A mí me llamó Edgar Hernández a nombre del doctor Medina pero yo no le pasé al teléfono.
Nemojón: A mí nunca me volvieron a contactar.
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