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| 5/12/2014 12:00:00 AM

Los correos entre CDO, curaduría y el calculista

Comienza la audiencia de imputación de cargos a los presuntos responsables por el desplome del edificio Space.

El proceso penal en el que se determinarán responsabilidades por la muerte de 12 personas bajo los escombros de la torre 6 del edificio Space, aquella mole que colapsó ante los ojos impávidos de quienes habían comprado allí los apartamentos de sus sueños, comienza a tener tintes de corajuda batalla jurídica.

La primera puntada la dio la constructora CDO con un comunicado emitido el viernes pasado en el que aseguran haber cumplido con toda la normatividad vigente no sólo en la construcción de Space, sino en lo que concierne a los cuatro edificios más que han sido evacuados por orden de la Alcaldía, tras estudios de la Universidad de Los Andes que determinaron que las obras no cumplían la normatividad de sismorresistencia, entre otros defectos estructurales.

La polémica estrategia de CDO apunta a dirigir las miradas hacia otros actores que intervinieron tanto en la construcción de sus edificios como en la expedición de licencias y permisos, esto es, Planeación Municipal, el ingeniero calculista Jorge Aristizábal Ochoa y el curador Segundo de Medellín, el arquitecto Carlos Alberto Ruiz Arango.

El director de Planeación Municipal, Jorge Pérez, no se demoró en reaccionar al comunicado: “Una licencia es un documento teórico mientras no se construya la obra. Lo que concreta la obra es la construcción, por lo cual pensar que los planos se derrumban es una locura”. 

Los argumentos jurídicos de parte y parte comenzarán a salir a la luz este martes, que es el día en el que la Fiscalía General de la Nación les imputará cargos a quienes, a su juicio, son los presuntos responsables por los 12 muertos que dejó el desastre: Pablo Villegas, representante legal de CDO; Jorge Aristizábal, el ingeniero estructural, y María Cecilia Posada, directora de la obra. La Fiscalía también acusará al curador Segundo por el delito de prevaricato por omisión, para lo cual solicitará medida de aseguramiento, según se lo confirmó a Semana.com un investigador. 

Dado el panorama, entre las víctimas hay preocupación porque entre la constructora, el calculista, el Municipio y el curador comiencen a tirarse el agua sucia, en desmedro de la verdad. O al menos eso dice Juan Camilo Muñetón, abogado de la familia de Juan Esteban Cantor, un joven universitario que falleció dentro del Space. “La Fiscalía debería tener elementos para imputar a los responsables el delito de homicidio con dolo eventual y no culposo, pues ellos conocían el riesgo que estaban generando y aun así dejaron al azar que el edificio colapsara”. 
  
¿Qué tanto sabían de los riesgos? ¿Qué tan expedito y riguroso fue el proceso de licencias? Semana.com tuvo acceso a varios correos electrónicos que intercambiaron la constructora CDO y la Curaduría Segunda, durante el proceso de los permisos que le fueron otorgados a Space, Continental Towers y Asensi. Estas dos últimas obras hoy también están evacuadas.

De la documentación, llama  la atención un mail que envía el arquitecto William Seohanes, de CDO, a María Cecilia Posada, de la misma constructora y que tiene como fecha el 30 de abril del año 2009, a las 11:29 a. m. En su mensaje, Seohanes  advierte de algunos problemas en los diseños de Aristizábal, cuya revisión estaba a cargo de la Curaduría Segunda:

“María Cecilia: En la curaduría me informan que el Dr. Jorge Aristizabal tiene problemas de derivas con la parte estructural de los proyectos Continental, Asensi y Colores y le habían informado a usted desde la semana pasada. Cuando lo supe lo llamé y quedó de ir a la Curaduría el día de antier, pero no fue y quedó con el Ing. encargado de la parte estructural en la Curaduría que lo visitaría el próximo lunes a las 11:00 a. m. Esto es lo único que tenemos pendiente para que nos den la resolución en la Curaduría. Gracias. William Seohanes B.”. (Ver imagen).  

Ese mismo día, a las 11:33 a. m., Posada le contesta:

“Sí, William, yo fui quien coordinó la reunión con ellos, para el lunes. Pues Jorge (Aristizábal) tiene que organizar la información para explicarle al diseñador lo de las derivas”.  

El tiempo pasa y cuando llega el lunes 2 de agosto del año 2010, un empleado de CDO le envía a Luz Dary Ramírez, de la Curaduría Segunda, un certificado firmado por el calculista Jorge Aristizábal en el que declara que la fase 5 de Space no presenta problemas, pese a que aún no se ha surtido toda la etapa de modificaciones a los planos. 

“Medellín, 29 de julio de 2010. Como diseñador estructural de la obra del asunto, certifico que las reformas arquitectónicas no afectan la estabilidad y/o seguridad de la estructura, ni se ha modificado la topología de los elementos estructurales”. (Ver imagen).  

En el correo anterior, el empleado de CDO le hace énfasis a la funcionaria de la Curaduría en que aquel certificado es lo último que falta para el trámite. El problema, en ese momento, era de tiempo: “Por favor me cuentas cómo va ese trámite ya que estos planos se necesitan con urgencia para el reglamento de propiedad horizontal”, dice el correo.

Prueba de que el certificado que expide Aristizábal se da con antelación a cambios que aún no se han hecho a los planos de la fase 5 de Space, es la respuesta que envía la Curaduría dos días después. En el correo, firmado por Luz Dary Ramírez, la Curaduría acepta sin reparos la certificación de Jorge Aristizábal, pero al mismo tiempo solicita hacer una larga lista de correcciones a los planos, entre las que está, por ejemplo:

“En los planos de propiedad horizontal se debe cambiar el plano donde está el apartamento 1707, asumiendo que todos los demás pisos, que no son objeto de modificación, están iguales a lo último aprobado. Si estos son urgentes para sellar la propiedad horizontal, los necesito corregidos para la próxima semana”. Y líneas más adelante dice:

“La certificación estructural recibida está ok” (Ver imagen).  

En este punto es preciso preguntarse, ¿quién supervisó que todos estos cambios, modificaciones o correcciones a los planos fueran ejecutados debidamente? ¿Quién verificó que los edificios fueran construidos estrictamente a como lo ordenaba la ley? Y más aún, ¿quién garantizó que todo lo que estaba en los diseños cumpliera las normas de sismorresistencia, más allá de lo que certificara el ingeniero Aristizábal? 

En un oficio fechado el 19 de diciembre del 2007, el curador Segundo, Carlos Alberto Ruiz, exoneró a CDO de toda supervisión técnica para construir no soólo Space, sino Colores de Calasanía, Santa Fé de Pilarica y Bosques 2. El argumento era que las empresas del conglomerado CDO estaban certificadas por el Icontec, bajo normas ISO 9001:2000. 

En la carta (ver imagen), el curador no menciona en ningún momento al calculista Jorge Aristizábal. Su argumento es la idoneidad del arquitecto de CDO Wíilmar Antonio Seohanes, quien firma uno de los correos citados anteriormente. 

“Además de demostrar las calidades y experiencia que posee el director de la obra Wílmar Antonio Seohanes, profesional con más de cinco años de experiencia en la construcción, interventoría y supervisión técnica de proyectos constructivos”.  

Con el anterior oficio, el curador dio vía libre a CDO y al calculista para actuar bajo la lupa de su propio autoexamen. Un autoexamen con consecuencias a la vista y cuyas responsabilidades apenas comenzarán a aparecer.  
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