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| 3/6/2015 11:00:00 AM

Los desmovilizados graduados en Panaca

El parque Panaca fue escenario de reconciliación. Un programa piloto de reintegración con 35 guerrilleros desmovilizados culminó con éxito.

Fredy*, un desmovilizado de la columna Jacobo Arenas de las FARC, se fugó de la guerrilla por una mujer. Un día, a los 21 años, cuando estaba de guardia en medio de la noche, se quitó el uniforme y caminó tres días seguidos por el monte hasta llegar al pueblo más cercano. Sin embargo, eso no fue suficiente para reintegrarse a la sociedad.

Este exguerrillero es uno de los 35 recién desmovilizados que hicieron parte del programa de formación práctica del Parque de la Cultura Agropecuaria (Panaca) en Quimbaya, Quindío. “Fue un ejercicio de formación y educación de tres meses (de noviembre de 2014 a marzo de 2015) durante los cuales los participantes estuvieron inmersos de tiempo completo en Panaca, formándose como técnicos agropecuarios laborales y acompañados por profesionales de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), quienes se encargaron de trabajar con ellos aspectos psicosociales”, explica Joshua Mitrotti, Director General de la ACR.

Estos 30 hombres y cinco mujeres, entre los 18 y los 52 años, y de diversas regiones del país, podían escoger entre ganadería, porcicultura, especies menores, granja agrícola, agronomía y equinos para especializarse durante 90 días de trabajo intensivo.

Este jueves fue su grado. En uno de los parques más entretenidos, completos y hermosos del país recibieron su diploma, para muchos el primero de la vida. Ahora tienen el reto de hacerlo valer en la sociedad y de abonar el camino para los miles de desmovilizados que se espera vengan. Se calcula que 57.000 personas se han desmovilizado desde el 2003.

“Estos muchachos traen muchos aprendizajes previos de su vida en el campo. Lo que hicimos fue mostrarles una perspectiva técnica laboral profesional de los conocimientos que ya tenían, además de prepararlos en artes y oficios para desempeñarse en el sector agropecuario”, dice Jorge Ballen, Presidente Corporativo de Panaca.

“¿Es más el miedo de ellos a venir hacia nosotros o el de nosotros a recibirlos?”, se preguntaba Ballen antes de la entrega de los diplomas. Y es que aquí el miedo invade a todos: a los guerrilleros al irse al monte, al decidir fugarse, al reinsertarse a la sociedad, pues “llegan tarde a la vida”. Además de estigmatizados, y muchos de ellos analfabetas, “no saben qué les espera, no conocen nada más que la guerra”, según las palabras de Esneyder Cortés, director programático de la ACR.

O como ellos mismos decían en una obra de teatro que presentaron previa a la ceremonia, “a golpe de fusil nos hicieron madurar”. La mayoría entraron a las filas guerrillas siendo menores de edad, algunos pasaron allí su infancia. Jairo* estuvo desde de los 12 hasta los 17 años y cuenta que cuando aplicó al primer programa de desmovilizados se sintió horrible. “Eso era una mierda, no sabían qué hacer con uno, uno era un encarte”, dice con vehemencia. Ahora no encuentra mayores motivos para quejarse del tiempo que pasó en Panaca.

Este experimento demostró que es posible que la empresa privada sea activa y propositiva en la construcción de paz, pues se trató de una alianza entre la ACR, el Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria (Panaca), a través de su fundación; la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Para la siguiente etapa de este proceso, que iniciará en abril, se recibirán 80 desmovilizados para que participen en el programa, más del doble de los que se graduaron ahora. “La ACR se está preparando para el día en que lleguen 5.000 o 30.000 desmovilizados”, advirtió Mitrotti, pues una de las mayores quejas de los exguerrilleros es que con los anteriores programas de desmovilización “no sabían qué hacer con ellos”.

El mayor anhelo que tienen muchos de ellos es “que no los miren raro, que no les tengan miedo”. Que Colombia los perdone y les dé otra oportunidad.


*Nombres cambiados por petición de los entrevistados.
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