Lunes, 23 de enero de 2017

| 1993/03/29 00:00

Los días contados

Tirofijo, el guerrillero más viejo del mundo, se está muriendo.

Los días contados

TODOS LOS RUMORES LO confirman: Tirofijo tiene cáncer. No se ha podido establecer que tipo de cáncer es, pero se sabe que es irreversible y terminal. Ya no se puede mover solo. Guerrilleros jóvenes lo tienen que cargar en brazos para desplazamientos cortos, y viaja en camillas sofisticadas cuando las travesías son largas. Ya ni siquiera puede fumar su paquete diario de Pielroja. El guerrillero más viejo del mundo se está muriendo.
Es más, a finales de la semana pasada circuló la versión de que Tiro- fijo había sido operado del colon en algún lugar del Caquetá, por un experimentado cirujano secuestrado por las Farc. Y que las autoridades estaban tratando de establecer la identidad del galeno .
SEMANA ha consultado el tema con fuentes del alto Gobierno y de la izquierda colombiana, y no hay entre ellas desacuerdo alguno. El debate no gira alrededor de su enfermedad sino a lo que puede suceder después de su muerte.
No deja de ser paradójico que los tres fundadores de las Farc -Tirofijo, Jacobo Arenas y Jaime Guaracas- van a ser de los pocos colombianos fallecidos por muerte natural en estas épocas. Arenas sucumbió aun infarto masivo en su lecho. Guaracas se encuentra en Cuba con un cáncer terminal, recluido en una de las clínicas de Fidel Castro.
A comienzos de los años 60, estos tres hombres fundaron un movimiento en el sur del Tolima denominado la guerrilla de "Los Comunes". Se asentaron en el municipio de Marquetalia y allí permanecieron hasta el 27 de mayo de 1964, cuando se inició contra ellos la "Operación Soberanía", que consistió en bombardear la zona desde aviones, para obligar a los guerrilleros a desplazarse en columnas de marcha.
La operación Marquetalia fue el primer bombardeo aéreo sobre la guerrilla colombiana. A partir de ese momento, "Los Comunes" se convirtieron en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), y el movimiento que originalmente era de autodefensa se transformó en una guerrilla móvil.
Todo esto sucedió hace 30 años. Y desde ese entonces el jefe ha sido Pedro Antonio Marín, alias Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo.
Era un simple leñador, prácticamente analfabeta, quien después de prestar el servicio militar llegó a ser inspector de carreteras del Ministerio de Obras, antes de transformarse en guerrillero liberal para protegerse de los grupos armados conservadores o "chulavitas".
Tras distanciarse de los liberales las Farc se consolidaron como una guerrilla ortodoxa, de corte marxista- leninista. A diferencia de Jacobo Arenas, Tirofijo nunca se ha caracterizado por "tirar línea". Siempre se limitaba a ser el estratega militar, inspirado en su intuición, su sentido común y su sabiduría campechana. Es considerado un especialista en resistencia. Su concepción no ha sido la de la guerrilla ofensiva sino la de una presencia territorial permanente y creciente. Por lo menos 400 municipios del país han sido marcados por una huella de las Farc. En muchos de ellos han sido o son la única autoridad, la que cobra impuestos, la que lleva maestros, la que ejecuta delincuentes, la que casa y la que divorcia. En cierta forma son como un para- estado.
En la actualidad sus metas son diferentes de las que tenían hace 30 años.Ya nadie piensa en la toma del poder.
Ser militante es más un sistema de supervivencia y empleo. Ante la falta de identidad y de reconocimiento que tiene un campesino paupérrimo, ser guerrillero de las Farc da estatus, y es una forma de ubicarse en la vida. Por eso, a pesar de la caída del comunismo en el mundo, las Farc no parecen haberse debilitado.
Pero, ¿qué puede pasar después de la muerte de Tirofijo? Hay dos corrientes dentro del movimiento: la dura de Timoleón Gómez, y la blanda de Alfonso Cano. La primera sigue la línea ortodoxa de guerra sin tregua. La segunda es más bien partidaria de la adaptación a las nuevas realidades y de la integración a la sociedad.
El problema es mucho más agudo que las simples diferencias entre Gómez y Cano, pues frente por frente las Farc están divididas alrededor de estas tesis. Hasta ahora los conflictos se han logrado mantener bajo control, pues todo el mundo reconoce la autoridad de Tirofijo. Este statu quo es frágil y se derrumbará seguramente tan pronto el líder histórico de las Farc ya no esté. Es probable que después de su muerte, las Farc se atomicen y pierdan la unidad que habían logrado mantener durante tres décadas. Lo bueno para el país es que eso la debilitaría, pero lo malo es que inevitablemente desembocaría en el bandolerismo.

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