Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/02/26 00:00

Los dos Uribes

Con la inscripción de su campaña electoral el próximo miércoles, Álvaro Uribe ejercerá el doble papel de Presidente y candidato. Así arrancará su estrategia.

Uribe tendrá días en los que por horas será candidato y luego actuará como Presidente. Por eso, desde ya practica una especie de transformación ‘flash’ para que quede claro cuando es uno, y cuando es otro

Después de las 10 de la mañana del miércoles primero de marzo, Álvaro Uribe Vélez deseará más que nunca tener un clon. Su vida, en adelante y por tres meses, se parecerá más al suplicio de llevar una doble personalidad. Será dos a la vez. Presidente la mayor parte del tiempo, y candidato cuando lo requiera la campaña.

Ese día, al llegar a la Registraduría, no lo acompañará ningún ministro, ni funcionario alguno de la Presidencia, ni su equipo de prensa oficial. Sólo el cuerpo de seguridad y sus amigos José Roberto Arango y Alberto Velásquez que encabezarán, ante la autoridad electoral, a 1.360.000 ciudadanos que lo respaldaron con sus firmas y que consiguieron que ningún partido político ostentara su aval.

En la inscripción habrá algarabía, propaganda y se vitoreará su nombre sin protocolos presidenciales. Echará discurso 'veintejuliero' y recargado con la adrenalina que adquieren los políticos en campaña, saldrá rumbo a su primer acto público. Esa investidura terminará en el camino a la Casa de Nariño, cuando volverá a ser Presidente y al despertar a la mañana siguiente, y según su agenda, deberá escoger si vestirse de candidato o de mandatario.

En estos detalles se ha concentrado el diseño de la estrategia de campaña para el Presidente-candidato. Con la ley de garantías como Biblia, el círculo de poder cercano a Uribe asumió el reto de encontrar las fórmulas de 'conversión' que les permitan a los colombianos diferenciar el rol de Uribe en cada aparición, intervención, acción u omisión.

Arranque de campaña

Los vecinos de la calle 70 con carrera séptima en Bogotá llevan 15 días con los pelos de punta. A una de las casas de la cuadra que llevaba meses desocupada, llegaron pintores, electricistas y vigilantes; secretarias con papelería, computadores y teléfonos; jóvenes de corbata y mujeres ejecutivas que trabajarán en Primero Colombia: la campaña por la reelección de Álvaro Uribe.

Fabio Echeverri Correa es el jefe. Hace 15 días abrió una cuenta corriente y pidió un sobregiro respaldado con sus recursos para iniciar el montaje. "Casi todo es alquilado, dice. Esto es montar una empresa para liquidarla en tres meses". Echeverri será el gerente general y aunque lo fue también en la campaña de 2002, esta vez tuvo que aprenderse las nuevas reglas del juego que le imponen las normas.

Mientras corrige una carta que le enviará a un grupo de empresarios que le manifestaron el interés de aportar a la campaña, comenta que no le recibirá a ninguna persona natural el tope de 200 millones de pesos permitido para donar dinero. "Sólo podemos recibir 2.000 millones y queremos que haya muchos aportantes, si les recibo a 20 de 100 millones, ya se me llena el cupo". Conseguir y administrar los recursos es su tarea fundamental. Después del miércoles, el Estado le girará 4.020.000.000 como anticipo, de los que podrá invertir 2.800 millones en publicidad.

En el antiguo Hotel Hilton de la 34 con séptima funcionará otra sede uribista, ésta dedicada sólo a los asuntos políticos. El líder político liberal Carlos Julio Gaitán será el encargado. Otras estarán en Medellín, coordinada por el ex embajador ante la Unión Europea Nicolás Echavarria; y en Manizales, Pereira, Armenia, Popayán, Bucaramanga, Cartagena, Barranquilla, por ahora.

La transformación

Los cambios parecerán sutiles y de forma, pero tienen fondo y contenido. La prohibición del uso de los recursos del Estado y las normas impuestas por la ley obligaron a pensar en los planes alternos de campaña, sobre todo en el terreno de las comunicaciones.

Detrás del Presidente en una alocución o discurso siempre está la bandera, detrás del candidato estará el logo de la campaña; el atril en el que habla el Presidente se ubica a la izquierda, el del candidato estará a la derecha; el Himno Nacional da inicio a los eventos presidenciales, los actos del candidato serán amenizados por los jingles, se reducirá la formalidad y llegará la propaganda; pancartas, viseras, gorras con la nueva foto de Uribe. No va más la mano en el corazón.

Ricardo Galán, quien ya renunció a su cargo como secretario de prensa y desde el miércoles despachará como jefe de la movida de medios en la campaña uribista, explica que el cambio en el lenguaje será clave. "En la campaña se hablará siempre del 'candidato' a secas. En los comunicados se podrán citar eventos del gobierno o frases de Uribe como presidente, pero al contrario, la prensa de Palacio, que queda en manos del subsecretario Giovanni Celis, no podrá hacer ninguna referencia a los actos del candidato, ni citarlo en ningún momento".

Aún no deciden si podrán utilizar el avión presidencial. Aunque la ley lo permite para el candidato y su seguridad, no es claro si también a su equipo de campaña. Por lo que están decidiendo cómo se desplazará el 'combo' proselitista.

Pero ¿qué va a decir Uribe?

La agenda de Any Vásquez, hasta ahora coordinadora de los consejos comunitarios, está llena. Ella será la secretaria privada del candidato y tiene ya copados los días del primero al 12 de marzo con los talleres programáticos a los que Uribe asistirá para cruzar sus propuestas para la reelección.

En esos espacios de debate con los partidos que lo apoyan, construirá un inventario de aliados y así sabrá de la mano de quién caminará en las propuestas de gobierno. "Colombia necesita una gran identidad entre el Parlamento y el gobierno para la gobernabilidad", le dijo Uribe al periódico Ahora, dejando ver que su interés es fortalecer la bancada uribista, lo que explica por qué se metió en la recta final de la campaña parlamentaria.

¿Para qué quiere gobernar cuatro años más? El lunes 27 en Palacio terminarán de definir el Manifiesto Democrático parte II que Uribe irá destapando desde el día de la inscripción. Por ahora, es fácil suponer que la Seguridad Democrática se mantiene como el pilar fundamental, pero con más énfasis en la justicia, se profundizará la revolución educativa y se continuará por el camino que viene la reactivación económica. El gran reto que se plantean los uribistas para la contienda 2006-2010 es cumplir con las exigencias del TLC, por eso la infraestructura será prioridad.

Empieza de verdad, verdad a rodar el experimento de la reelección. Y ya se verá lo que pasa cuando Uribe, el candidato, se tercie el carriel y salga de plaza en plaza con su dedo en alto, repitiéndoles a sus votantes que merece ser el primer Presidente reelegido en este siglo en Colombia.

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