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| 12/11/2013 12:00:00 AM

¿Quiénes están detrás de los grandes casos en la Fiscalía?

Los funcionarios de la Unidad de Contexto son los que desentrañan los expedientes olvidados.

A simple vista Alejandro Ramelli Arteaga y Gina Cabarcas parecen el agua y el aceite. No obstante, en su trabajo se comportan como uno solo y no es una labor de poca monta: se trata de desentrañar los casos más importantes que todavía no han sido resueltos por la justicia. Él es el coordinador de la Unidad de Análisis y Contexto de la Fiscalía, mientras ella es su mano derecha y quien coordina los analistas que tiene esa dependencia.

Sus nombres son poco conocidos. Llevan tan solo un año trabajando, desde se creó la unidad. Su reto es poner de manifiesto la idea de hacer una investigación enmarcada en la priorización de los crímenes que por mucho tiempo han estado en la impunidad en el país. Una labor que ya rinde sus primeros frutos.

Ambos lideran un equipo conformado por 178 personas y que crece a la medida de sus responsabilidades. Ramelli, bogotano de 43 años, tiene una destacada hoja de vida que incluye su paso como exmagistrado auxiliar ante la Corte Constitucional, abogado, docente en universidades como Externado, Santo Tomás y los Andes, con postgrados en Derecho y DD. HH., además de ser un estudioso de temas como el conflicto armado y el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

La máxima cabeza del equipo conformado por historiadores, sociólogos, antropólogos, geógrafos, economistas, psicólogos e ingenieros industriales, aseguró que llegó a la Fiscalía para ser asesor del fiscal general, Eduardo Montelegre, con quien se conocía desde la academia, así como con el vicefiscal, Jorge Fernando Perdomo.

En principio su labor fue la de dar un taller de priorización de los casos que debe atender la ente acusador, pero luego se decidió que estaría frente no solo de una de las unidades más importantes de la entidad, sino de todo nuevo modelo de investigación.

Cabarcas es cartagenera y con 28 años. Cuenta con pregrados y maestría en derecho e historia, además de ser docente de la Universidad de los Andes. Entre las 300 hojas de vida que la unidad recibió al convocar a las posiciones de analista, la de ella destacó y fue la escogida para ser la jefe. La joven investigadora aseguró que la nueva Unidad es el sueño de su vida. Para ella, el derecho y la historia tienen mucho en común: una de ellas es investigar a partir de indicios por pequeños que sean.

Tras la pista

La Unidad de Análisis y Contexto, por ahora, se encarga de investigar nueve grandes temas. Entre ellos están magnicidios, ejecuciones extrajudiciales, violencia contra sindicalistas, el exterminio de la Unión Patriótica, violencia contra periodistas y el conflicto en Urabá y los Montes de María.

Ramelli indicó que la dependencia tiene la “particularidad frente al resto de las unidades de la Fiscalía que cuenta con un componente de analistas interdisciplinario encargado de construir los contextos donde se han producido las grandes violaciones a los derechos humanos y al DIH”. Enfatiza que lo que se está construye “no es una nueva unidad, es una nueva forma de investigar”.

Entre tanto, Cabarcas explica que su trabajo no solo es que los culpables respondan ante la justicia. También se trata de encontrar verdad y poder llegar a la reparación de las víctimas. “Un analista ve los delitos en contexto, eso lo que quiere decir es que leemos mucho y escribimos mucho, entonces lo que hacemos es encontrar conexiones en toda la red”, aseguró.

Dentro de los nueve grandes temas que trabaja la unidad por ahora se está priorizando en 120 procesos. El modelo colombiano, según Ramelli -quien además es fiscal tercero delegado ante la Corte Suprema de Justicia- es prácticamente único.

No obstante, tomaron prestadas experiencias de la Corte Penal Internacional y el Tribunal Internacional para la Antigua Yugoslavia, que cuentan con sistemas similares. Pero ninguno funciona como el colombiano, en donde se investiga por organizaciones y no por delitos.

Mil casos al tiempo

En temas como el exterminio a la Unión Patriótica, se ha reconstruido toda la victimización del movimiento, región por región, año por año. Son 3.000 las personas muertas, hablando de este caso en particular. “La fiscalía tradicional lo que hace es tomar delitos y dárselo a un grupo de fiscales. Pero no cruzan todas las variables, como dónde fueron asesinados, cómo fueron asesinados o a qué grupo pertenecían”, explicó Ramelli.

El especialista expone que cuando “se cruza toda esa información, se van acumulando en determinadas zonas o en determinados tiempos. Cuando eso sucede, uno puede ver que no son casos aislados, sino que a varios los mataron de la misma forma, en la misma época o del mismo sindicato. Y ello significa que los responsables son los mismos”.

El coordinador aseguró que la idea poco a poco se siga expandiendo en las direcciones seccionales y la priorización no sea solo tema de una unidad porque es “imposible” investigar todos los delitos al tiempo, como hasta ahora se viene haciendo en la mayoría de las dependencias de la Fiscalía.

“Un fiscal que tiene mil casos pendientes y se le pide que avance en todos ellos al tiempo, no es algo razonable. En la vida real todos priorizan. Lo que pasa es que se hace de forma unilateral, porque hay personas privadas de la libertad, porque le van prescribir o porque hay un caso más fácil que otro. Aquí, en cambio, hay una política que dicta que hay unos criterios para priorizar, el cual se hace por organizaciones criminales”, explicó.

También se destaca del trabajo que se viene haciendo la labor encaminada a esclarecer magnicidios como el de Luis Carlos Galán, donde hace apenas unos días se ordenó capturar al coronel (r) Miguel Maza Márquez. “Ya se dieron los grandes avances, otro de los logros de este año fue haber delimitado las situaciones, las relaciones entre casos aislados y una nueva metodología de investigación”.

Ramelli destaca que las víctimas de agentes del Estado, paramilitares y guerrilla, cuando se les explica cómo funciona la nueva metodología de investigación, la única crítica que reciben es por qué no se había hecho el trabajo así desde antes. Tras construir los contextos en el 2013, la Unidad se encamina a que el 2014 sea el gran año de imputaciones a quienes son responsables de diferentes crímenes y hechos violentos.
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