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| 11/8/1999 12:00:00 AM

LOS FOLDERS DE LA ZONA DE DESPEJE

Desde mediados de abril los paramilitares que operan en los límites del despeje están
implementado una estrategia: bloquear la entrada de víveres hacia la zona con el fin de impedir el
abastecimiento de la guerrilla . No obstante, lo que comenzó como una estrategia militar en contra de las
Farc se ha convertido en un negocio para las autodefensas y ha dejado a los pobladores de estos tres
municipios enfrentados a la carestía y al aumento desproporcionado del costo de vida. "Ya se siente la falta
de algunos alimentos. Ellos _los paramilitares_ creen que los que sufren son los guerrilleros, cuando en
realidad los más perjudicados son los civiles porque la guerrilla mete la remesa por otros lados", dijo a
SEMANA Néstor Rodríguez, secretario de Gobierno de Uribe. Para llegar a los municipios de esta región es
indispensable cruzar por las poblaciones de Granada y San Martín. En esta ruta miembros de los
paramilitares vestidos de civil instalan retenes en los que amenazan y le cobran 'vacuna' a los transportadores
y civiles que se dirigen hacia el área de despeje. "Un camión con gasolina debe pagar 250.000 pesos en
Granada para poder cruzar. Un galón de gasolina que en Granada cuesta 2.000 pesos acá se vende a
2.900", afirma Jairo Barragán, alcalde de Mesetas. En Uribe, ubicado ese mismo galón alcanza los 4.000
pesos. El precio de un cilindro de gas de 40 libras pasó de 12.000 a 30.000 pesos. La situación y los
precios son similares en los otros municipios. Aquellas personas que son descubiertas intentando ingresar
en los buses alimentos camuflados en los equipajes sufren el decomiso de las mercancías en los retenes y
son amenazados de muerte.Pero los retenes no son el único medio de control . Funcionarios de los
organismos de Inteligencia en Villavicencio confirmaron a SEMANA que el boleteo comienza desde los
grandes centros de abastecimiento en la capital del Meta e incluso en la Central de Abastos de Bogotá,
Corabastos. Los paramilitares abordan en esos sitios a los conductores y les entregan una boleta con un
teléfono y el distintivo del Bloque Guaviare de las Autodefensas Unidas de Colombia _AUC_. El chofer debe
llamar al número indicado, en el que le fijan una cifra que oscila entre 500.000 y un millón de pesos,
dependiendo de la carga, la cual debe ser cancelada en oficinas en Villavicencio o San Martín. Si se trata de
un camión con insumos ilegales la cifra puede llegar a tres millones de pesos. En junio los alcaldes de la
zona denunciaron la situación al alto comisionado para la Paz, Víctor G Ricardo, quien a su vez alertó a los
altos mandos militares y gestionó con La Previsora unas pólizas de seguro para la carga y los
transportadores. Sin embargo, a pesar de contar con este seguro, la situación no ha cambiado
sustancialmente ya que, como dijo a SEMANA Ubaldo Antonio Rodas, concejal de Vistahermosa, "el que
se arriesga a venir por acá cobra más porque sabe a lo que se expone". Desde hace algunos meses las Farc
vienen adelantando una campaña para armar a la población civil bajo el argumento de que se tienen que
defender de la amenaza paramilitar. La idea es crear un movimiento nacional de milicias bolivarianas en las
que "quienes militan allí no son propiamente guerrilleros, son personas que en momentos de peligro se alistan
y asumen la defensa militar", según comenta el comandante de las Farc Felipe Rincón, miembro del Comité
Temático en Mesetas. "Nosotros nos encargamos de darles la preparación militar correspondiente y están
bajo el control de las Farc", añade Rincón.Debido al creciente temor de la población, especialmente en los
municipios de Vistahermosa y Mesetas, las dos poblaciones más cercanas al área de influencia paramilitar,
el discurso de las Farc ha calado en todos los niveles . "Le hemos dicho a la gente que se arme y que haga
trincheras en las casas para defenderse de los paramilitares", reconoció a SEMANA un alto funcionario de la
alcaldía del municipio de Uribe. Esta campaña de amedrantamiento de la población le ha arrojado buenos
resultados a la guerrilla ya que cada vez son más los habitantes que frente a la imposibilidad de salir
con sus familias están aceptando la 'oferta' de formación militar voluntaria.Las Farc también se encargan de
venderle el arma a la persona que decida formar parte de estas milicias. Ofrecen fusiles AK-47 a un precio de
1,2 millones de pesos. Para aquellos que no pueden pagarlo de contado existe un sistema de financiación a
cuotas mensuales y en algunos casos, incluso aceptan el pago en especie. En este primer año de despeje
muchas personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y a dejar en manos de las Farc sus tierras
. Según la Red de Solidaridad del Meta y de la Personería del municipio de Acacías, en los últimos 12
meses 224 familias y más de 2.600 personas, han llegado a las ciudades de Villavicencio y Acacías,
respectivamente, para huir del despeje. "Ha venido gente que tenía fincas ganaderas de 500 a 1.000
hectáreasy aquí están mendigando un pedazo de pan", dijo a SEMANA un funcionario municipal de
Acacías.Según el comandante Felipe Rincón, miembro del Comité Temático en Mesetas, "la guerrilla no obliga
a nadie a desplazarse" . Lo cierto es que esa migración motivada por el miedo y la presión está dejando
casas vacías y decenas de fincas abandonadas. "La gente aquí no tiene alternativa, el que no congenie con
sus ideales no tiene otra opción que salir, pero sólo puede llevarse lo que logre cargar en las manos",
afirmó Carlos Ortiz, un comerciante de Mesetas.Quienes consiguen vender sus terrenos deben cederlos a
precios muy inferiores al valor real. Pero para hacer la negociación, sin embargo, deben contar con el aval de
las Farc. En otros casos son las Farc las que ofrecen a los dueños de las fincas una suma de obligatoria
aceptación absolutamente irrisoria. A nadie sorprende que el valor de la tierra se haya ido a pique en el área
de despeje, especialmente en los municipios del Meta. Según un funcionario de la alcaldía de Mesetas, "hace
un año una hectárea en el terreno más fértil aledaño al municipio costaba entre 2,5 y tres millones de pesos.
Hoy esa hectárea se ofrece a un millón de pesos".
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