Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/08/23 00:00

Los godos en su laberinto

El Partido Conservador aún no decide si 2010 será el año de declarar su independencia del uribismo.

LA JEFATURA DEL EX PRESIDENTE ANDRÉs PASTRANA ES Aún incierta. el ministro andrés arias es visto como una carta futura del partido

No es cualquier dilema el que tiene por delante el Partido Conservador con miras a las elecciones de 2010: dejar de ser apéndice del uribismo, retomar sus propias banderas y hacerse sentir en la coalición, o seguir pegado del 80 por ciento de popularidad del presidente Álvaro Uribe, pensando sólo en cuotas burocráticas y cumpliendo las directrices de la Casa de Nariño.

Aunque en ambas opciones la línea es seguir en el oficialismo, los dos escenarios son distintos. La primera es la de una tendencia no necesariamente parlamentaria, que ya les abrió la puerta a reconocidos líderes conservadores y que plantea la idea de reconocerle la jefatura natural al ex presidente Andrés Pastrana.

Y la segunda opción es la animada por una mayoría de congresistas que quiere mantenerse bajo la buena sombra del Presidente y en consecuencia preferiría un jefe cercano a Uribe, como el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias. Algo así como tener asegurado el guiño de Uribe por si el primer mandatario no busca un tercer período.
Pese a las distintas posturas, las dos tendencias dicen compartir el propósito de llegar a las elecciones con un candidato propio que elegirían por consulta interna Ese acuerdo mínimo, pero sustancial para ambos sectores, se puede hacer añicos si el presidente Uribe opta por una nueva reelección. En ese caso, se prevé una división entre los que quieren un aspirante del partido y aquellos que respaldaron a Uribe en 2002 y bajaron de la candidatura a Juan Camilo Restrepo.

Es claro que los conservadores han sabido llevar la relación con el gobierno durante ocho años, marcados en su mayoría por la postura de seguirlo incondicionalmente. Pero después de dos períodos a la sombra del poder, cada vez son más las voces que piden un sacudón que los lleve por su propia cuenta a ser los titulares.

La llegada de Pastrana aún es incierta. No parece fácil para el ex presidente aceptar la propuesta si no cuenta con un apoyo total del partido. Según algunos de los parlamentarios que fueron a su oficina, lo sintieron en una buena tónica con el gobierno. Sin embargo, la reciente carta de respaldo de Pastrana a la Corte Suprema de Justicia no debió haber caído muy bien en Palacio.

Pastrana es un peso pesado que podría entrar a defender las posturas firmes del partido a la hora de barajar las cargas de la reelección. Por ejemplo, conseguir que Uribe no se lance para 2010 y que apoye la alternativa conservadora, pero al tiempo dejarle la puerta abierta para que pueda volver en 2014.

Y la opción de que el ministro Arias asuma las riendas de la colectividad parece ser aun más lejana. Los congresistas que fueron a visitar al alto funcionario no le pidieron exactamente que asumiera la dirección nacional, sino que pensara en estar ligado a los destinos azules para 2010. Le reconocieron que era un personaje con futuro en el conservatismo y cuota del partido en el gabinete.

Pero la visita de todos modos demostró que la fuerza de la maquinaria conservadora está más con Uribe que con Pastrana y esa fuerza, que tiene los votos en las regiones, es la que pesa a la hora de la verdad en la política.

Sin embargo, hasta los más afines a Uribe tienen episodios que los hacen dudar de su fe ciega en el gobierno. La reciente salida del ex canciller Fernando Araújo incomodó a los conservadores, por la forma en como fue sustituido y porque perdieron esa representación en el gabinete. También la famosa carta en la que el comisionado Luis Carlos Restrepo les decía "partidos de garaje" a los de la coalición uribista molestó tanto a los azules, que reaccionaron en pleno para exigir respeto. Estas 'faltas' del gobierno pesan aún en las cabezas de algunos dirigentes conservadores que además no están seguros de la conveniencia de un tercer período.

Todo está por definirse en las toldas del partido que ha llevado dos veces a Uribe hasta la Presidencia. ¿Se inclinará por el grito de independencia o lo llevará a una tercera?

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