11 febrero 2006

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Los ‘herederos’ del Canal

FORTUNASe buscan los descendientes de Pedro Silva Serrano, quien, supuestamente, dejó 250.000 millones de dólares a unos parientes que no aparecen.

Los ‘herederos’ del Canal. El siglo pasado, parte del Canal de Panamá se construyó sobre la finca de un raizal del pueblo de Tarqui en Huila. Emiro Marroquín, uno de sus descendientes, reclama la indemnización que no se cobró por ocupar esas tierras

El siglo pasado, parte del Canal de Panamá se construyó sobre la finca de un raizal del pueblo de Tarqui en Huila. Emiro Marroquín, uno de sus descendientes, reclama la indemnización que no se cobró por ocupar esas tierras

Si su apellido es Silva, Cabrera, Lozada, Iriarte, España o Rojas, y alguno de sus antepasados pisó tierra huilense, usted puede ser en este momento millonario sin saberlo. El rumor de una cuantiosa herencia de Pedro Silva Serrano, un paisano del pueblo de Tarqui, en Huila, ha despertado la codicia
de mucha gente en este departamento, y también en Tolima, Santander, Nariño, Cundinamarca, Meta y Atlántico, donde se supone están sus descendientes. Muchos habitantes buscan presurosos en parroquias y notarías su relación con el millonario ancestro.

Quien desató tal alboroto es el historiador Emiro Marroquín, quien asegura que en una cuenta del Banco Central de Nueva York hay una cifra importante de dinero a nombre de los herederos de Silva Serrano. Marroquín dijo a SEMANA que durante 27 años se ha dedicado a estudiar la historia de su familia y lo condujo a Pedro Silva,
‘Pedro Pesos’, como hoy lo llaman en la región, nació en 1829 y se dedicó a la agricultura en sus fincas de Tarqui y Garzón, en Huila. En un viaje de negocios que hizo a Panamá –que en ese momento pertenecía a Colombia– conoció a una francesa y se enamoró. Vendió todo lo que tenía en su tierra natal para comprar en el istmo la hacienda Caño Quebrado de 8.000 hectáreas. Pero la felicidad le duró poco. A los tres meses, una epidemia de fiebre amarilla se llevó a su compañera sin darle aún descendencia. No pasó mucho tiempo y Pedro también murió, dejando su hacienda a la deriva.

Para ese momento se adelantaba la construcción del Canal de Panamá y se resolvió que debería pasar por las tierras de Pedro. Según el historiador, la indemnización pagada se depositó en la famosa cuenta y generó dividendos durante más de 100 años. Para Marroquín, hubo irregularidades en la forma como se ocuparon las tierras, lo que les da derecho a una indemnización mayor y a un pago de regalías. Para esto contrató la firma de abogados Donald R. Dinan en Washington, que inició una demanda con una pretensión económica superior a los 250.000 millones de dólares.

Por no tener hijos Pedro, la fortuna les correspondería a sus padres. Al no estar, el derecho se traslada a sus ocho hermanos, quienes también están muertos. Los siguientes beneficiarios son los herederos de estos últimos, hijos, nietos, bisnietos y demás. “Esto es así de extensivo según la legislación internacional”, dice Marroquín, quien es uno de esos descendientes, y que dio la noticia en el pueblo hace poco más de un mes.

El historiador calcula que hay 3.227 herederos por todo el país. Son en total 73 apellidos, pero hay que tener cuidado porque, por ejemplo, de uno de ellos, los Cabrera, hay 37 líneas y sólo cuatro tendrían derecho. Con el descuento de lo que cobran los abogados, cada uno de los herederos recibiría una cifra cercana a 640 millones de pesos. Según explica Marroquín, la Corte en Estados Unidos que tiene el caso dio plazo hasta el 30 de marzo para que se presenten los herederos. El ya logró recoger 1.230 poderes.
Esta es la explicación del revuelo en los pueblos del sur de Huila. En especial en Tarqui. Erika Torres, la secretaria de la iglesia de San Antonio de Padua de este pueblo, dijo a SEMANA que en los últimos días se han expedido más de 200 partidas de bautismo, sin contar decenas de solicitudes que hay en camino. “El despacho vive lleno con gente de todo lado buscando en los archivos desde el año 1800. Como no traen los datos precisos, muchos no encuentran nada y se van aburridos, tristes”.
Con el alboroto, ya hay personas que están haciendo su agosto. Se han pagado hasta 500.000 pesos por la información del árbol genealógico de Pedro Silva. Incluso se sabe de otra firma de abogados en Washington que adelanta un proceso paralelo al de Marroquín. El historiador asegura que desconoce quién puede estar tras esto, y que las gestiones que él hace no tienen ningún costo, “mi interés es que se beneficie el mayor número de herederos”, dice.

Marroquín tiene 61 años. Es físico de profesión y dice que de forma empírica se dedicó a la historia y a la biología, donde asegura ha hecho varios inventos que tiene patentados. Fue docente de varios colegios en Garzón y actualmente está pensionado.
¿Qué tan verosímil es su historia? SEMANA encontró en los archivos del diario La Prensa de Panamá, historias similares a la de Marroquín. Incluso hay registro de dos grupos que se llaman Movimiento de Herederos de Tierras del Área Canalera y Asociación de Futuros Herederos de la Zona del Canal, conformado por personas que dicen ser herederos de tierras que hoy son ocupadas por el Canal. Las reclamaciones que han hecho ante la justicia panameña no han prosperado. La razón es que estas tierras fueron expropiadas por ser consideradas patrimonio de la Nación. Por esto se indemnizó en su momento a los propietarios. Incluso, para evitar reclamaciones posteriores se hicieron ajustes a la Constitución panameña.
Marroquín asegura que su caso es diferente. Conoce las demandas de estos grupos, incluso las de un pariente de Pedro Silva que no prosperaron, pero, según él, en esas demandas se cometieron errores que sus abogados ya corrigieron, y esperan que en un par de años ya tengan un veredicto.

Es posible que exista un dinero sin reclamar por una indemnización de esa época. Las dudas surgen con las pretensiones de la demanda, pues ni siquiera el Panamá en los 85 años que estuvo el canal en control de los gringos obtuvo tales beneficios. Según la prensa de ese país, en ese lapso recibió sólo 1.877 millones de dólares.
¿Será que todo es resultado de la mente perturbada de alguien que se obsesionó por años con una historia? “Me han dicho que es una locura, dice Marroquín, pero todo está sustentado en hechos concretos”. Por ahora, la única fortuna cierta es la que están haciendo las parroquias de Huila con la expedición de los centenares de documentos que persiguen como un tesoro los descendientes de Pedro Silva Serrano. n
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