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| 3/7/1994 12:00:00 AM

LOS 'LENTEJOS' DE ANDRES

Para legitimar su estrategia suprapartidista, Andrés Pastrana necesita liberales. Hasta el momento ha conseguido pocos.

LA PALABRA LENTEJO TIEne su origen en el Antiguo Testamento. Por su condición de primogénito, Esaú, hijo de Isaac, tenía el dérecho a heredar los bienes de la familia. Un día se encontró a su hermano menor, Jacob, preparando un plato de lentejas. Era tanta el hambre de Esaú, que le ofreció a su hermano menor cambiarle el plato por cualquier cosa. Ni corto ni perezoso, Jacob aceptó y le cambió las lentejas por la primogenitura. Así fue como Jacob se hizo a la herencia y desde ese día quedó consagrado el plato de lentejas como el símbolo de entregar mucho a cambio de muy poco.
En Colombia, esa actitud se ha descrito en términos coloquiales como "lentejismo". El término lo acuñó Laureano Gómez para describir a los congresistas conservadores que se sumaron a la bancada liberal con el fin de permitirle gobernar a Olaya Herrera. Inicialmente los llamaron "romanistas", por su líder, el senador Román Gómez. Pero en el curso de un agrio debate, Laureano les cambió el nombre por el de "lentejos".
Este término se puso de moda durante el gobierno de Rojas Pinilla para describir, esta vez, a los liberales que colaboraron con la dictadura. La figura más representativa de ese grupo fue Abelardo Forero Benavides, quien aceptó del general Rojas la embajada en Argentina. Desde ese momento fue víctima de un cierto ostracismo por parte del Partido Liberal, hasta que el presidente Misael Pastrana lo reencauchó al nombrarlo ministro de Gobierno. Volvió entonces a desempeñar un papel importante entre la militancia, a tal punto que hoy es uno de los patricios venerables del partido.
El primer caso de lentejismo después del Frente Nacional se presentó con motivo de la candidatura de Belisario Betancur, quien atrajo los votos de los liberales que se oponían a la reelección de López Michelsen. El jefe del movimiento Liberales con Belisario fue Alberto Lozano Simonelli. A él se sumaron personajes de renombre, como Joaquín Vallejo Arbeláez -cabeza del llerismo antilopista- y Margarita Vidal. Después de la derrota, el liberalismo los vetó para representarlo en el gabinete. Lozano acabó de embajador en Bélgica.
Ahora, 12 años después, se está presentando un fenómeno parecido con la candidatura suprapartidista de Andrés Pastrana. Para desvincularse de la imagen netamente conservadora, Pastrana necesita liberales de relieve. En las pasadas elecciones obtuvo la adhesión de Claudia Blum. Pero en su aspiración presidencial requiere otras de más calibre. Su mayor trofeo ha sido la vinculación de María Paulina Espinosa -conocida por todo el mundo como 'Pum-Pum'-, a quien le ofreció un renglón seguro para la Cámara con el aspirante pastranista al Senado Telésforo Pedraza. Y aunque 'Pum-Pum' no tiene peso electoral, posee un valor simbólico por su condición de mascota del partido y protegida del ex presidente Julio César Turbay. Por ese motivo su deserción cayó particularmente mal en la dirigencia del partido.
Fuera de ella, nadie de renombre y respaldo electoral se ha atrevido a dar el paso. Han circulado rumores sobre posibles tentaciones a algunos liberales que consideran que la campaña electoral en sus regiones está dominada por el samperismo. En este sentido ha sonado el nombre de Rodolfo Gonzàlez, quien dado el peso que tiene su rival político en Santander, Horacio Serpa, no ve mucho juego en un eventual gobierno de Ernesto Samper. Pero el deslizamiento del ex contralor parece poco probable pues el costo futuro sería demasiado grande para un liberal de su jerarquía.
Sucre es otro departamento donde la fuerte presencia de un jefe samperista está produciendo algo de rebelión. Dada la cercanía de José Guerra de la Espriella con Ernesto Samper, se dice que sus contendores, Julio César Guerra Tulena y Alvaro García Romero, han sido objeto de coqueteos andresistas. Sobre esto tampoco hay confirmación y el pronóstico por ahora es reservado.
Sea como sea, el hecho es que hay algo de lentejismo en el ambiente. La prueba de fuego será el candidato a la vicepresidencia de Andrés Pastrana. Lo lógico -si de verdad dirige una fuerza suprapartidista- es que su compañero de fórmula sea liberal. El problema del lentejismo, no obstante, es que el partido de origen siempre lo cobra caro. Y ante una elección que se anticipa singularmente estrecha, quemar las naves es una decisión muy difícil.
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