Jueves, 19 de enero de 2017

| 1990/10/01 00:00

¿ Y LOS NARCOS QUE ?

Las declaraciones del padre de los Ochoa, después de su liberación la semana pasada, arrojan luces sobre lo que hay detrás de la tregua.

¿ Y LOS NARCOS QUE ?

Fabio Ochoa no es un narcotraficante. Pero sus hijos sí lo son .Por lo tanto, cualquier afirmación del patriarca del clan refleja, por lo menos indirectamente, el estado de ánimo de los extraditables. Por eso llamaron la atención algunas declaraciones informales que Ochoa padre hizo después de haber sido retenido por las autoridades en su finca de Envigado en una requisa. "Esta guerra se perdió,lo importante es que en la victoria no haya venganzas." afirmó a los periodistas Ochoa padre, la semana pasada "Nosotros siempre hemos creído que tenemos derecho a una negociación como la que se está haciendo con la guerrilla. Si los dos bandos han cometido los mismos pecados, ¿por qué sé los cobran sólo a uno?" Posteriormente agrega: "Pero bueno, aceptemos que toda esa lucha por una negociación fracasó y que no queda nada por hacer sino entregarse a la justicia Pues se podría, siempre y cuando metan a la gente en la cárcel en Colombia. Si no los extraditan y si no los matan, yo creo que mucha gente se entregaría y aceptaría pagar la condena que le impusieran, con tal de acabar de una vez por todas con esta pesadilla" .
En esas palabras está reflejada la posición de los extraditables en la actualidad. ¿Por qué un grupo tan tenebroso pasa de la noche a la mañana a presentarse como una mansa paloma? Hay dos razones. En primer lugar, porque están contra la pared. Y en segundo, por unas declaraciones de César Gaviria. El 7 de agosto el Presidente de la República informó: "La extradición es una herramienta de uso discrecional por parte del Ejecutivo. Para hacer verdadero uso de esta discrecionalidad se requiere que antes desaparezca el terror y que dispongamos de un sistema judicial fortalecido" . La interpretación de estas palabras para los extraditables ha sido: "si paran el terrorismo, el día que los cojamos de pronto no los extraditamos".
En otras palabras, el respiro que se está viviendo en Medellín obedece no tanto a lo que ha hecho César Gaviria, sino a lo que ha dejado de hacer Pablo Escobar. Concretamente, a la tregua anunciada unilateralmente hace cinco semanas. En un país donde nadie creía ya en las treguas, esta última está funcionando. La violencia en Medellín había llegado a un nivel tan demencial, que un sólo mes sin bombas y sin asesinatos de policías fue suficiente para cambiar el estado de ánimo de la población. Hoy en todas partes de la ciudad se palpa no sólo expectativa sino optimismo.
Lo más sorprendente de la tregua que ha producido este cambio, es que se ha mantenido a pesar de que la posición del gobierno no ha variado en lo mínimo. Cuando fue dado de baja el primo de Pablo Escobar, Gustavo Gaviria, cuatro días después del discurso de Gaviria, Escobar se limitó a enviar un comunicado denunciando que se había tratado de un asesinato a sangre fría pero que se iba a mantener la tregua. Gustavo Gaviria era mucho más importante para el jefe del cartel que el propio Rodríguez Gacha. Aunque era menos conocido nacionalmente, manejaba para su primo todos los hilos de la organización, desde los aspectos de negocios hasta los atentados terroristas. Además de esto, era el último contacto permanente de Escobar con el mundo exterior. Ya había cortado a la mayoría de sus otros intermediarios y canalizaba todo a través de su pariente. Con su desaparición, queda prácticamente aislado. "Si Escobar tiene una gota de fibra humana", afirma el general Bedoya, comandante de la IV Brigada, "debería estar llorando todavía la muerte de Gustavo Caviria. Al lado de él comenzó su carrera cuando no era más que un adolescente y absolutamente todo lo habían hecho juntos. "
Aparentemente los extraditables reconocen que una negociación es imposible en la actualidad. No hay la menor posibilidad de que durante la administración de César Gaviria un representante del gobierno se siente a escuchar los puntos de vista de Escobar y su gente. Ante esta realidad, lo único que queda como alternativa es que el presidente, alegando que el terrorismo se ha suspendido y que la justicia está en condiciones de juzgarlos, cuando coja a alguno de ellos, lo meta en la cárcel en Colombia. Como la reforma de la justicia está adelantándose a marchas forzadas, los narcos confían que, de pronto, en unos meses o en un año, sean llenados los requisitos políticos para que César Gaviria haga este intento. Así de que, por ahora, la consigna parece ser: a esconderse todo el mundo y a esperar a ver qué hace el gobierno cuando coja al primero.
El general Bedoya, comparte esta interpretación sobre la posición de los extraditables en la actualidad. Agrega sin embargo, que "lo que es un hecho es que el buen comportamiento se extiende al terrorismo pero no al negocio porque la exportación de cocaína sigue igual y viento en popa". Señala que los Ochoa, por ejemplo, "han perfeccionado y refinado su negocio de exportación de coca como nunca en el pasado". La describe como un pulpo con ocho tentáculos, cada uno de los cuales es una subsidiaria autónoma e índependiente de las otras, pero que le reporta a la casa matriz. Igualmente señala que parte importante de sus negocios ha sido trasladada a Centroamérica, donde las cosas no son tan difíciles como en Colombia en la actualidad. En otras palabras, "la guerra contra el Estado efectivamente la perdieron, según el militar, pero el interés por el negocio sigue vivito y coleandó".


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